Ir al contenido
_
_
_
_

El Pentágono ficha a Silicon Valley

EE UU lleva 10 años trabajando con el sector privado para desarrollar mayores capacidades bélicas con el uso de IA. Irán es ahora el banco de pruebas de esa colaboración

Un soldado ucranio sostiene un dron interceptor el pasado 4 de marzo.Nina Liashonok (Ukrinform / Future Publishing / Getty Images)

EE UU ha tomado medidas drásticas que podrían terminar alterando el futuro de la guerra impulsada por inteligencia artificial (IA). Justo después de las cinco de la tarde del 27 de febrero, la Administración de Donald Trump declaró que Anthropic, la start-up de IA valorada en 380.000 millones de dólares, era un riesgo para la cadena de suministro. Además de fabricar chatbots y herramientas de codificación para el consumidor, Anthropic tenía contratos importantes para proporcionar servicios de IA al ejército. Esa relación se había deteriorado cuando la empresa se negó a permitir que su tecnología Claude ayudara a habilitar la vigilancia ciudadana masiva o armas totalmente autónomas. Con esta medida, la Administración incluyó en su lista negra a una de las start-ups tecnológicas más prometedoras del país, como si de una empresa dirigida por el ejercito chino se tratase. El presidente Trump también ridiculizó a Anthropic en las redes sociales.

Unas ocho horas después, Estados Unidos bombardeó Irán. La campaña no fue exactamente la guerra robótica a la que se oponía Anthropic, pero hay indicios de que ese futuro podría estar acercándose rápidamente. Utilizando un sistema de control de misiones con inteligencia artificial llamado Maven Smart System, EE UU atacó 1.000 objetivos en las primeras 24 horas de la guerra, aproximadamente el doble que en la guerra de Irak en 2003. En 10 días, había alcanzado 5.000 objetivos, según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).

EE UU ya había utilizado el sistema inteligente Maven para compartir información de objetivos con Ucrania en 2022 y luego en ataques contra Irak, Siria y los hutíes en 2024. Pero los ataques contra Irán han sido la mayor prueba de la tecnología hasta la fecha. Por primera vez fueron atacados objetivos de combate con drones semiautónomos y de bajo coste. El comandante de las fuerzas estadounidenses en la región describió estos dispositivos como “indispensables”.

Dentro de mi obra Proyecto Maven, la cual sirve de fundamento para este texto, describo la exploración que las fuerzas armadas han llevado a cabo por diez años sobre instrumentos de combate apoyados en IA, además de la perspectiva de EE UU respecto al porvenir del conflicto bélico en los tiempos de la IA. Los avances tecnológicos han progresado de forma notable durante dicho periodo, aunque todavía están en una fase de evolución constante. Mediante el Sistema Inteligente Maven, los militares confían en lograr reconocer y escoger 1.000 blancos no a lo largo de una jornada, sino en apenas sesenta minutos, de acuerdo con un informante cercano a las maniobras tácticas en Irán, el cual, de la misma manera que otros consultados para este escrito, pidió mantener su identidad en secreto.

El ejército también está trabajando para integrar la IA directamente en sus drones de ataque unidireccionales, de modo que puedan navegar, localizar objetivos y llevar a cabo ataques letales incluso cuando se hayan interrumpido las comunicaciones inalámbricas.

Aún no está claro, al menos para quienes no tienen autorización de seguridad, cómo se ha utilizado exactamente la IA en Irán. Timothy Hawkins, portavoz del Centcom, dice que está usando para generar los llamados “puntos de interés” que facilitan que su personal tome decisiones. “En resumen, estas herramientas ayudan a los líderes —los humanos— a tomar decisiones más inteligentes más rápido”, dice. Más de 1.300 civiles han muerto en los ataques aéreos contra Irán hasta el pasado lunes, incluidos más de 175 en el ataque que, según funcionarios iraníes, se produjo en una escuela de niñas. Algunos informes de prensa atribuyen el ataque a un misil Tomahawk estadounidense que utilizó información de inteligencia obsoleta. El Pentágono no ha confirmado si además se ayudó con inteligencia artificial.

Flota de drones

Aun con la exhibición de poder en Irán, a los miembros del Pentágono les atemoriza que EE UU pueda perder terreno. Las gestiones de la oficina para crear una escuadra de drones con inteligencia artificial aptos para el combate aéreo y naval han sido obstaculizadas por inicios fallidos, demoras en los tiempos y una planeación inconsistente. Además, los directivos fijan su atención más allá de Oriente Próximo. Tal como declara alguien vinculado a las actividades estadounidenses: “Irán es un asombroso preludio de lo que podría ocurrir en Taiwán en un ataque chino”.

El Pentágono comenzó a perseguir la IA en serio en 2017. El objetivo era crear algoritmos de visión artificial que analizaran vídeos de drones, detectaran objetos y transformaran enormes volúmenes de datos en “inteligencia y conocimientos útiles a gran velocidad”. En aquel momento, el Gobierno insinuó que el programa Maven no se utilizaría para la localización de objetivos en combate, pero las personas involucradas dicen que siempre estuvo orientado hacia ese fin.

A partir de sus comienzos, Maven igualmente se apoyó en la colaboración con la industria privada, y los roces similares a los surgidos entre la Administración de Trump y Anthropic han sido una constante. Google figuró entre sus aliados iniciales. Al divulgarse la información sobre este vínculo, miles de trabajadores protestaron, obligando a la compañía a puntualizar que las labores se enfocaban exclusivamente en “usos no ofensivos”. No obstante, al final optó por no extender su acuerdo contractual.

Al final, el ejército logró que el sector privado construyera gran parte de lo que necesitaba. Palantir, la empresa de software de análisis de datos, creó Maven Smart System, que también incorporó tecnología de Amazon, Microsoft y de la start-up de visión artificial Clarifai, entre otras. Amazon ha proporcionado al ejército computación en la nube segura y otras empresas tecnológicas, como Andúril, trabajan en estrecha colaboración con el Pentágono.

En la actualidad, la totalidad de las jefaturas militares de EE UU en el mundo emplean el sistema inteligente Maven, y el año previo la OTAN inició también el uso de una variante. Pese a ello, EE UU es consciente de que no puede confiar en transmisiones inalámbricas constantes durante las hostilidades, necesitando drones con capacidad de actuar de forma aislada del mando central. La relevancia dentro del departamento de Defensa aumentó respecto al diseño de una IA que logre operar íntegramente en un vehículo autónomo (de aire o mar), facultado para detectar y arremeter contra blancos sin mediación de personas. A contar de 2022, el grupo Maven del Pentágono empezó a agrupar multitud de capturas de embarcaciones chinas en el Pacífico, las cuales sirvieron para desarrollar algoritmos destinados a que los drones del área identifiquen sus metas.

Si bien este armamento potencialmente autónomo inspiraba temor y rechazo entre sus críticos, ejercía un extraño poder sobre quienes lo construían. “No hay nada como ver a una máquina apuntar”, afirma una persona involucrada en los proyectos de IA del departamento. “Tiene un aspecto alienígena, una sensación de otro mundo. Es aterrador”.

En el Gobierno de EE UU se abrió un debate sobre cuánta IA relacionada con la defensa debería desarrollar el Pentágono internamente, en lugar de adquirirla a proveedores comerciales. Una facción de funcionarios abogaba por drones sencillos con IA que pudieran enviarse a los aliados en el Pacífico y movilizarse rápidamente en caso de que estallaran las hostilidades. Otros querían elaborar enjambres de drones. Algunos funcionarios presionaron para mantener el secreto absoluto con el fin de preservar el factor sorpresa, mientras que otros pensaban que sería una forma de disuasión que el Pentágono mostrase sus capacidades tecnológicas superiores.

También se abrió paso la sensación de que el Pentágono necesitaba un cambio de enfoque. En 2023, Jane Pinelis, supervisor de las pruebas y evaluaciones en Maven en sus inicios, afirmó que el ejército estadounidense debía aumentar su tolerancia al riesgo si quería mantenerse al día con la IA. La perfección era simplemente imposible: podían producirse errores debido a fallos de la IA, a datos erróneos y a la tendencia de los algoritmos a perder precisión con el tiempo, un fenómeno conocido como deriva. Lo único sensato, me comentó Pinelis más tarde, era planificar cuándo fallaría la IA.

Durante el Gobierno de Joe Biden, el Pentágono se centró en la construcción de sistemas de armas autónomas complejas. E hizo públicos algunos aspectos de sus avances para atraer socios comerciales y mostrar a China el potencial de las capacidades estadounidenses. En 2023, Kathleen Hicks, entonces subsecretaria de Defensa, anunció la existencia de Replicator, un programa para desplegar rápidamente miles de drones autónomos en caso de conflicto con el Ejército Popular de Liberación (EPL) de Pekín. Deslizó que a China le sería muy difícil afrontar una avalancha de drones estadounidenses. Posteriormente, me comentó que el programa priorizaba sistemas que pudieran estar terminados para 2027, año en el que, según funcionarios estadounidenses, China planea tener la capacidad de tomar Taiwán.

Selección de objetivos

Con el propósito de mejorar sus fuerzas armadas, EE UU solicitó la colaboración de Silicon Valley. El equipo de Maven se encargaría de las funciones de detección automatizada de blancos, recopilando datos que la administración obtiene de sensores navales, vigilancia portuaria, sistemas infrarrojos y drones tácticos que operan en las aguas cercanas a China y Taiwán. Esta información se entregaría a empresas privadas, que la usarían para diseñar modelos de IA que permitan a los drones localizar objetivos. Entre estos aliados se encontraban Microsoft, Clarifai y AeroVironment, un productor de drones. El pasado verano, altos mandos de defensa, incluyendo al jefe del Estado Mayor Conjunto, visualizaron vídeos que mostraban la destreza de los modelos para distinguir automáticamente destructores chinos, un paso previo a la producción de drones con inteligencia artificial aptos para atacar tales embarcaciones. “Ahora estamos vigilando constantemente al ejército chino para obtener datos de entrenamiento para la IA”, asegura un representante de Defensa.

El sistema de Maven sacó provecho de disponer de una gran cantidad de datos. No obstante, los encargados de la iniciativa no siempre suministraban los programas en los plazos previstos, y sus prototipos resultaban complicados de incorporar en los sistemas informáticos de los drones. A veces, la IA presentaba dificultades para identificar múltiples embarcaciones de forma simultánea, y su destreza para rastrear elementos podía alterarse si el agua marina salpicaba el objetivo de la cámara del dron.

En paralelo, el Pentágono trabajó discretamente en varios programas de armas autónomas. Según documentos presupuestarios de la Armada, uno de estos programas, llamado Goalkeeper y dirigido por la Oficina de Investigación Naval, se centraba en drones que pueden volar, seleccionar objetivos y atacar sin intervención humana. Otro, llamado Whiplash, busca aprovechar el dominio de EE UU en las motos acuáticas y se propuso transformar hasta 600 en robots portadores de bombas. “EE UU tiene muchas motos acuáticas, así que es genial que podamos convertirlas en armas”, explica una persona relacionada con el programa.

Dentro del Pentágono y el Congreso continúan las discusiones acerca de temas esenciales vinculados a la creación de drones autónomos, y prevalece la duda respecto a cuáles iniciativas obtendrán recursos económicos y respaldo de las instituciones. Las menciones a Whiplash y Goalkeeper se eliminaron de las partidas presupuestarias tras el retorno de Trump a la presidencia. No obstante, su fabricación sigue adelante, de acuerdo con las cuentas de 2026, las cuales detallan sus labores omitiendo sus denominaciones específicas.

El Gobierno también continúa lanzando nuevos proyectos. En enero anunció un concurso con un premio de 100 millones de dólares para la creación de herramientas para interpretar las instrucciones verbales de comandantes humanos y convertirlas en instrucciones para enjambres de drones autónomos. Entre las empresas que pasaron la primera criba están OpenAI, Palantir y SpaceX. Las etapas posteriores del concurso exigen el desarrollo de “conocimiento y compartición de información sobre objetivos” y, en última instancia, “lanzamiento hasta la eliminación”, término del Pentágono para referirse al recorrido de un dron asesino. Esta tecnología podría formar parte algún día de un sistema de armas totalmente autónomo. Jack Shanahan, el general retirado que dirigió el proyecto Maven, afirma que ningún sistema de misiles de largo alcance, en su forma actual, debería considerarse para su uso como sistema de armas autónomo. “Depender excesivamente de ellos en esta etapa es una receta para la catástrofe”, avisa.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_