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Europa diseña las primeras medidas para contener la factura de los combustibles por la guerra en Oriente Próximo

Buena parte de los Gobiernos de la UE han anunciado medidas que se centran por ahora en sofocar la subida de precios de diésel y gasolina

Un cartel de precios en una gasolinera en Fráncfort, Alemania. Michael Probst (AP)

Cuando llegan las crisis energéticas, uno de los grandes focos de contagio para la inflación son las gasolineras, los combustibles. En España, por ejemplo, la gasolina y el diésel han registrado su mayor subida en cuatro años. Y es por ahí por donde los Gobiernos están empezando a trazar sus planes para contener una factura que, si se dispara, puede acabar llevando su gangrena por toda la economía. Como, precisamente, solo han pasado cuatro años desde la última vez, cuando la cotización del gas se fue por las nubes por la invasión rusa de Ucrania, las recetas del manual de políticas públicas están frescas.

Son bastantes los Ejecutivos de la UE que ya están diseñando medidas después de anunciar su intención de actuar. Porque la crisis “ya se nota en los bolsillos”, como señaló el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que vino a decir que las primeras ayudas españolas llegarán al transporte profesional. Se trata de aliviar el riesgo de contagio a los lineales de supermercados y otros puntos sensibles de la vida cotidiana. Por eso, el Gobierno portugués ya se ha puesto manos a la obra y desde el pasado 9 de marzo ha activado descuentos en el gasóleo.

Las respuestas iniciales, por ahora, son contenidas. No se observan en el horizonte grandes inyecciones de dinero público. Ni se prevén a muy corto plazo. En Bruselas no se ha abierto el debate habitual cuando suena la música de las políticas expansivas: se suspenden o no las reglas fiscales de la UE. Pero sí que se dan pasos. Lisboa, como Madrid, es una de las capitales europeas que ya se han puesto manos a la obra. Estas son las medidas que están diseñando distintos gobiernos.

España. El Gobierno se está tomando tiempo. El impacto por ahora se está notando en las gasolineras, pero no llega a la factura de la luz tan fuerte como en 2022. Los ministerios implicados del Gobierno de coalición están negociando la respuesta. No obstante, aunque el grueso del paquete pueda tardar más de una semana en llegar a la mesa del Consejo de Ministros, no se descarta de plano aprobar este martes algunas medidas paliativas dirigidas a los sectores más expuestos al encarecimiento del diésel, el combustible más utilizado en los sectores profesionales del transporte y la agricultura. Los transportistas, por ahora, reclaman una bonificación de 25 céntimos de bonificación por litro de gasóleo, gasolina, AdBlue (un complemento para vehículos diésel) o por kilogramo de gas comprimido.

El Ejecutivo está, por ahora, trabajando en el diseño. Hay muchas dudas con las rebajas impositivas, como en el caso de IVA, por los efectos distorsionadores que provocan, apuntan fuentes de Gobierno, y también se descarta recuperar la bonificación universal de 20 céntimos por litro de combustible desplegada en 2022.

Alemania. Los precios en las gasolineras suben más rápido que en muchos otros países de la UE. Ya no es raro encontrar precios del diésel y la gasolina superiores a dos euros por litro, lo que ha provocado que el país lleve días inmerso en el debate de cómo hacer frente a los elevados precios de los combustibles. Por el momento, el Gobierno quiere regular más estrictamente la evolución de los precios en los surtidores y ha anunciado que pronto los operadores de gasolineras solo podrán subir los precios una vez al día. En cambio, podrán bajarlos en cualquier momento. En Austria ya existe desde hace tiempo una norma así. Se busca reducir la “lotería de precios” para los conductores a lo largo del día. Pero no está claro que baje los precios. “Me cuesta imaginar que vaya a ayudar mucho”, explicaba la semana pasada el presidente del instituto económico DIW, Marcel Fratzscher.

También estudia el Ejecutivo endurecer la ley de competencia para tener más transparencia, ya que algunas grandes empresas petroleras dominan la fijación de precios en las gasolineras y a menudo se les acusa de acordar entre ellas los precios del combustible. El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, responsabilizó estos días de las subidas de precios en los surtidores no solo a la guerra en Irán, sino también a las propias empresas petroleras. “Se está aprovechando la situación geopolítica actual para inflar los propios beneficios”, afirmó. Por otro lado, Berlín es contraria a una posible reducción del impuesto sobre los hidrocarburos para bajar el precio en las gasolineras, como ya se hizo en 2022 en la crisis energética generada por la guerra en Ucrania.

Francia. Aunque París ya estudia medidas para afrontar la crisis, de momento la única iniciativa concreta anunciada ha sido activar un “plan excepcional” de inspecciones en gasolineras para evitar aumentos abusivos en los precios. La semana pasada se hicieron 513 controles en estaciones de servicio en solo tres días, el equivalente a los que se hacen en seis meses. Un 13% presentó alguna anomalía y se multó al 5%.

El primer ministro, Sebastien Lecornu, ha instado a los ministros del área económica a hacer propuestas para proteger a los consumidores, como poner un tope a los precios. El equipo se reunió el jueves con los distribuidores de carburante y algunos, como TotalEnergies, sí se comprometieron a fijar un límite o a hacer reducciones de entre 10 y 30 céntimos por litro.

A diferencia de 2022, cuando se dispararon los precios de la electricidad tras la invasión rusa de Ucrania, el Gobierno francés no tiene margen de maniobra presupuestaria. El precio de la gasolina ha aumentado 15 céntimos en poco más de una semana (1,87 euros por litro), y el del diésel, 30 céntimos, hasta los dos euros.

Italia. En la tercera economía de la UE también se ha abierto el debate. Su primera ministra, Giorgia Meloni, ha anunciado posibles medidas, principalmente sobre el precio de los carburantes, pero aún no ha tomado ninguna. El miércoles, en una comparecencia en el Parlamento sobre la guerra, advirtió de que el Gobierno intervendría sobre las empresas que especulen con los precios: “El mensaje que quiero transmitir a los italianos, pero también a quienes puedan estar pensando en aprovecharse de esta situación para enriquecerse a costa de los ciudadanos y las empresas, es: les aconsejo prudencia. Haremos todo lo posible para evitar estas especulaciones aprovechando la crisis, incluyendo, si fuera necesario, la recuperación de los beneficios obtenidos mediante el aumento de los impuestos a las empresas responsables”.

El Ejecutivo ha barajado emitir un decreto para reducir la gasolina, recortando los impuestos con los ingresos extra generados en el IVA por la subida de los precios. Era también una propuesta de la oposición. Sin embargo, los asesores económicos advirtieron que este mecanismo no tenía grandes efectos.

Reino Unido. La primera decisión económica del Gobierno del Reino Unido derivada de la guerra en Oriente Próximo ha sido el anuncio de que la subida prevista para el próximo mes de septiembre del impuesto sobre los carburantes queda, de momento, congelada. Apenas después de la invasión rusa de Ucrania, Downing Street redujo en unos seis céntimos de euro por litro el gravamen, y la idea era recuperarlo de modo gradual, a lo largo de seis meses, a finales de este año. Los partidos de oposición han reclamado al Ejecutivo que consolide la bajada, pero el delicado equilibrio de las cuentas públicas ha frenado esa consolidación definitiva.

El Gobierno, además, ha regulado las subidas del precio del gas y la electricidad, con un tope impuesto en los precios derivados a los consumidores que debe mantenerse hasta junio. A partir de esa fecha, ante la previsión de un aumento drástico de la factura, el equipo de Starmer ha comenzado ya a negociar con las energéticas para paliar la subida.

La economía británica sufre una inflación superior a la del resto de países del G-7, y todo hace indicar que el Banco de Inglaterra no llevará finalmente a cabo este año nuevos recortes en el precio del dinero. El Ejecutivo de Starmer se enfrenta a unas complicadas elecciones municipales y autonómicas en mayo, y un deterioro de la situación económica ahondaría aún más las débiles expectativas que las encuestas prevén para el Partido Laborista.

Portugal. El otro país ibérico de la UE ya ha activado sus primeras medidas. Desde el 9 de marz o, el Gobierno del conservador Luis Montenegro aplica un descuento de 3,5 céntimos por litro de gasóleo en el impuesto especial sobre hidrocarburos para compensar los incrementos superiores de 10 céntimos por litro. Es una medida temporal que busca contener la subida prevista de combustibles que será esta semana de 10 céntimos por litro en diésel y gasolina, según recoge la agencia de noticias Lusa citando a la patronal de gasolineras. Esta subida se suma a los 19 céntimos experimentada por el gasóleo la semana pasada.

Bélgica. El Gobierno de Bart de Wever se está moviendo con cautela, especialmente el primer ministro, quien en una entrevista con la prensa francófona ha afirmado: “No voy a entrar en pánico y tirar miles de millones por la ventana”. Bélgica es un país con una deuda pública del 107% del PIB, que ha cerrado 2025 con un déficit por encima del 5%. No obstante, los partidos que integran su Ejecutivo ya están lanzando propuestas como reducir los impuestos especiales a los hidrocarburos, electricidad y gas.

Grecia. En Atenas, el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, ha anunciado que limitará los márgenes de beneficio de la venta de combustibles: en el caso de las gasolineras, no podrán superar los 12 céntimos por litro del precio de compra en el mercado mayorista. La medida se aplicará durante tres meses. También se limitan los márgenes de los supermercados, que se exponen a multas de cinco millones de euros si supera el margen medio de 2025.

Con la información de Almudena de Cabo (Berlín), Raquel Villaécija (París), Íñigo Domínguez (Roma) y Rafa de Miguel (Londres).

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