La inflación se mantiene en el 2,3% en febrero, a la espera de una gran revisión en marzo
El INE confirma la estabilidad de los precios en el segundo mes, cuando se abarató la electricidad, pero los analistas alertan de un posible repunte por encima del 3% tras el estallido de la guerra de Irán


La inflación se mantuvo estable en febrero en el 2,3% interanual, según ha confirmado este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ratifica así el dato adelantado a finales del mes pasado. El índice de precios al consumo (IPC) repite la tasa registrada en enero y consolida, por ahora, una etapa de relativa estabilidad tras las oscilaciones registradas a lo largo de 2025. La moderación se explica, fundamentalmente, por la caída del precio de la electricidad, que compensó el encarecimiento de algunos servicios vinculados al consumo cotidiano, como la restauración, y de determinados alimentos. Sin embargo, es un dato nada obsoleto a la luz de la esperada sacudida que experimentarán los precios en este marzo, a raíz de la guerra de Irán.
La inflación subyacente —que excluye energía y alimentos no elaborados por su mayor volatilidad— también se mantuvo en febrero en el 2,7%, una décima por encima del registro de enero. Este indicador, que suele utilizarse para medir la tendencia estructural de los precios, refleja la persistencia de ciertas tensiones en los costes de servicios y bienes más ligados al ciclo económico.
El comportamiento del IPC en el segundo mes del año refleja el equilibrio entre presiones contrapuestas. Por un lado, los precios energéticos ejercieron un efecto a la baja, en especial la electricidad, cuya evolución amortiguó el impacto de otros componentes más ligados a la demanda interna. Por el otro, el encarecimiento de la restauración ―que registró un incremento interanual del 4,8%― y de algunos productos alimentarios ―el grupo en conjunto repuntó un 3,2%― empujó al alza el índice general, aunque sin suficiente intensidad para alterar la tasa global.
En lo que respecta a la cesta de la compra, el componente que más ha subido respecto a febrero del año pasado es el café y sus sucedáneos, con un encarecimiento del 8,3%. Le siguen en intensidad los productos lácteos y huevos (6%), las frutas (5,9%) y la carne (5,4%). En el extremo opuesto, los aceites y grasas han experimentado una notable corrección, cayendo un 13,1% respecto a 2025. Si se mira más a detalle, se observa que los huevos han sido el producto que más se ha encarecido, con un incremento interanual del 30%. Por contra, el aceite de oliva se ha abaratado casi un 17%.
El Ministerio de Economía interpreta el dato como una señal de estabilidad en el proceso de normalización de los precios tras el episodio inflacionario vivido en 2022. Desde el departamento que dirige Carlos Cuerpo destacan que la inflación española se mantiene en niveles compatibles con el objetivo del Banco Central Europeo, aunque reconocen que persisten focos de presión en determinados sectores de consumo. En términos anuales, el encarecimiento más drástico se observa en la recogida de basuras, con un alza del 28,6% que coincide con la entrada en vigor del nuevo sistema de tasas que obliga a los contribuyentes a cubrir el coste real de la retirada y posterior gestión de los residuos. Le siguen la joyería y relojes de pulsera, que escalaron un 27,5% debido a la revalorización del oro. El sector del transporte también se ha encarecido, en particular el tren, con un repunte de casi el 14%.
El impacto de la guerra
Más allá de los incrementos puntuales registrados en algunos componentes, la lectura general del IPC de febrero apunta a un escenario de estabilidad. Pero la aparente calma podría tener un carácter transitorio. Los analistas han comenzado a centrar su atención en el comportamiento de los precios durante marzo, un mes que podría marcar un cambio de tendencia. Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research, considera que la previsión provisional del 3,1% para ese mes se ha convertido en un “suelo” tras el fuerte encarecimiento de los carburantes registrado en las últimas semanas como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo.
Según explica, el repunte de los combustibles tendrá un impacto inmediato en el IPC, debido al peso que tienen los carburantes en la cesta de consumo. Otros efectos derivados del encarecimiento energético podrían tardar más en trasladarse al consumidor final. Entre ellos figuran el precio de la electricidad o el coste de los alimentos, especialmente aquellos más dependientes del uso intensivo de fertilizantes, cuyo precio está estrechamente ligado a los mercados energéticos.
Una visión similar mantienen el economista jefe para Europa de Oxford Economics, Ángel Talavera, y Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, quien advierte de que el encarecimiento energético ya empieza a filtrarse al conjunto del tejido económico. Torres señala especialmente la evolución de los alimentos frescos, que partían de tasas superiores al 6% y que, según sus estimaciones, podrían superar el 7% interanual durante marzo. “Esto nos llevaría a una inflación por encima del 3% en marzo, posiblemente entre el 3% y el 3,5%”, apunta el economista.
Más allá del posible repunte puntual, la cuestión clave para los economistas es la persistencia de la inflación. Torres subraya que el tejido económico es hoy mucho más sensible a los movimientos de precios que hace cuatro años, cuando el estallido de la guerra en Ucrania coincidió con la reapertura de las economías tras la pandemia y con una fuerte desorganización de las cadenas globales de suministro.
Hoy, Europa se enfrenta, a su juicio, a una economía más debilitada. Y aunque España mantiene un crecimiento relativamente sólido en comparación con sus socios comunitarios, los indicadores comienzan a mostrar cierta moderación. Ese enfriamiento del consumo podría actuar como un freno natural para la inflación subyacente, evitando por ahora un impacto estructural más profundo a través de los llamados efectos de segunda ronda, es decir, el traslado generalizado de los aumentos de costes a salarios y precios, alimentando una espiral.
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