El Banco Mundial advierte sobre la escasez de funcionarios capacitados en los países de bajos ingresos
El organismo propone profesionalizar los empleos públicos de los países en desarrollo, con evaluación de competencias, formación y más tecnología para que la administración sea más eficiente


Una de las claves de la prosperidad de un país es la salud de sus instituciones y la calidad de los servicios públicos que proporcionan los gobiernos. Los países más industrializados y más ricos suelen tener mayor proporción de funcionarios que contribuyen a una provisión de esos servicios más eficaz. Son empleados capacitados y cuentan con más herramientas y tecnología para gestionarlos. Sin embargo, los países en vías de desarrollo o aquellos afectados por la fragilidad, los conflictos y la violencia (FCV) cuentan con menos empleados públicos, su acceso al puesto es más arbitrario, tienen menos incentivos y motivación, suelen tener menos capacitación y cada vez que estos países atraviesan una crisis la primera tentación es recortar plazas de funcionarios. Son algunas de las conclusiones del informe Desempeño y Prosperidad de la Fuerza Laboral Pública difundido este jueves por el Banco Mundial.
El documento también concluye que los salarios de los empleados públicos son en promedio un 9% más elevados que los del sector privado, pero advierte de que “las deficiencias en las estructuras salariales resultan en incentivos débiles para que los trabajadores desempeñen su trabajo”.
El informe trata de analizar “cómo lograr que los 400 millones de trabajadores del sector público de todo el mundo sean más eficaces en el desempeño de sus funciones gubernamentales esenciales”, señala el trabajo dirigido por Arturo Herrera, director general de Gobernaza pública del organismo multilateral con sede en Washington.
Salarios, gestión y tecnología
Los técnicos del Banco Mundial tratan de analizar tres variables relativas al desempeño público: los salarios (cómo los gobiernos contratan y remuneran al personal); las prácticas de gestión (cómo se motiva y cómo son las carreras profesionales de estos trabajadores); y el desafío tecnológico y digital.
El sector público es un motor importante de la economía de todos los países. Son los primeros en prestar servicios sanitarios básicos, escolarización infantil y educación de otros niveles, además de construir infraestructuras básicas para el progreso. La importancia de los empleados públicos es determinante para el mejor funcionamiento de los países. Mientras más profesionalizados estén, más capacitados y motivados mejor funcionarán los países. El ejemplo, son los países nórdicos frente a otros países en conflictos del Sur Global.
“El sector público es la mayor fuente de empleos remunerados y formales en los países más pobres, especialmente para las mujeres”, señala el documento de 118 páginas, elaborado con la colaboración del Laboratorio de Burocracia del Banco Mundial.
“Si bien el sector público representa una pequeña proporción del empleo total en los países de bajos ingresos, representa una gran proporción del empleo formal. El empleo en el sector público representa el 30% de los salarios y el 38% del empleo formal a nivel mundial, y el 59% del empleo formal en los países con conflictos armados”, apunta.
Menos seguridad y menos control fiscal
Pero los países más pobres cuentan con menos funcionarios proporcionalmente, tanto en términos per cápita como respecto del empleo total. “Esta escasez relativa de trabajadores afecta negativamente la prestación de servicios, ya que la fuerza laboral del sector público se concentra en este sector”, alerta el Banco Mundial, que recuerda que más del 45% de los empleados públicos de países con bajos ingresos, y el 55% en países de ingresos medios, trabajan en salud, educación y seguridad pública.
La falta de recursos de los países más pobres hace que cuenten con menos funcionarios en estos sectores básicos. El estudio aconseja reorientar el personal para encontrar una distribución más eficiente. En ese punto, pone el ejemplo del los funcionarios de las instituciones de seguridad y tributarias. “Hay la mitad de agentes de policía per cápita en países en conflicto que en países con estabilidad política, a pesar de la mayor necesidad, por definición, de seguridad y orden público en estos contextos”, remarca.
Otro de los puntos donde pone el acento el documento es en el personal de las instituciones tributarias. Los países más pobres cuentan con menos funcionarios que puedan perseguir el fraude fiscal o ayudar con el cumplimiento voluntario de los impuestos para lograr una mayor recaudación que es necesaria en este tipo de estados. “Los países de altos ingresos tienen nueve veces más funcionarios fiscales per cápita que los países de bajos ingresos”.
El documento, que ha recabado datos del funcionamiento de la fuerza laboral de decenas de países, hace hincapié en que la falta de personal se ve agravado por la escasa cualificación de los empleados públicos. “La mayoría de los docentes de primaria en 10 países de ingresos bajos y medianos encuestados por el Panel de Políticas Educativas del Banco Mundial no son competentes en las materias que enseñan, y las evaluaciones de competencias del personal sanitario en nueve países del África subsahariana, realizadas mediante viñetas, revelan que los médicos tienen una tasa de precisión diagnóstica de tan solo el 67%”, señala.
Mejorar el acceso
El problema no es que apenas cuenten con herramientas y oportunidades de capacitación, es que el acceso a la función pública en ocasiones es poco ortodoxo por falta de mérito y transparencia en la contratación. “A nivel transnacional, en países de todo el espectro de ingresos, la competencia abierta está muy por debajo del umbral del 100% que debería ser el estándar dada la larga trayectoria de los funcionarios públicos. Aproximadamente el 30% de los funcionarios públicos en Armenia, Etiopía y Uruguay, y más del 70% del personal sanitario en Malí y Madagascar, por ejemplo, accedieron a empleos públicos sin pasar por un proceso de selección competitivo”, subraya el informe para ilustrar el problema del acceso, que provoca que al final muchos empleados públicos no estén capacidatos para prestar los servicios que demanda la sociedad. El Banco Mundial aboga por exámenes escritos basados en competencias laborales como el filtro para acceder a una plaza en la administración pública.
Otro de los puntos del análisis es el salario. El informe del Banco Mundial muestra cómo los sueldos del sector público son en promedio más altos que los del privado. “Los trabajadores del sector público ganan un 21% más en salario semanal, sin incluir prestaciones, que trabajadores similares del sector privado; y un 9% más en comparación con solo los trabajadores del sector privado formal”. Esta diferencia aumenta en los países de bajos ingresos. “Los docentes y los trabajadores de la salud del sector público también reciben mejores salarios que sus homólogos del sector privado”, añade el documento que explica cómo muchos empleos públicos cuentan con una prima como el seguro médico o la pensión, que amplían esta brecha. Algunos países cuentan con importantes cuellos de botella para acceder a empleos públicos por estos beneficios salariales, lo que perjudica la situación general del mercado laboral.
Precisamente, por la propia configuración de los salarios públicos, la brecha de género es en general en todos los países menor en el sector público, donde “las mujeres reciben, en promedio, el 88% del salario masculino, en comparación con el 74% del salario masculino en el sector privado”. No obstante, su acceso a cargos de gestión o de dirección está más difícil para las mujeres, según las estadísticas. Según el Banco Mundial las mujeres representan más del 50% de los puestos administrativos y profesionales en el sector público, pero solo el 34% de los puestos directivos.
Aunque las estructuras salariales de los funcionarios suelen ser más planos, suele haber menos diferencias entre los cargos directivos y los empleados de base, están llenos de agujeros que agrandan la inequidad. Hay multitud de casos en casi todos los países donde dos trabajadores con la misma función cobran diferentes cantidades por los complementos, extras u otras bonificaciones concedidas arbitrariamente. El Banco Mundial propone limitar estas prácticas para reducir la inequidad. “Los gobiernos deben priorizar las reformas estructurales para reducir la desigualdad salarial entre trabajadores con habilidades y experiencia similares y orientar los incentivos por desempeño a empleos con resultados mensurables”, remarca.
El Banco Mundial también recomienda mejorar las evaluaciones profesionales, los diseños de las carreras profesionales, para motivar a los trabajadores, y la difusión de formación y mecanismos para evitar prácticas fraudulentas o corrupción. Por último pide hacer un uso eficiente de la tecnología, con oportunidades de capacitación y captación de talento para poder aprovechar las oportunidades de la digitalización, que permite aumentar la eficiencia del gasto público y hacer más con menos recursos.
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