La rara habilidad de Laporta
El socio del Barça deberá elegir el domingo entre dos visiones prácticamente idénticas de entender el club: no hay grandes diferencias entre Joan Laporta y Víctor Font, que ha llegado a declarar ser “más laportista que Jan”


Resulta gratificante y sereno, casi familiar, el hecho de poder definir a un individuo mediante tan solo dos publicaciones. “Votaré a Laporta porque es el mejor presidente que ha tenido el Barça desde que tengo uso de razón. Ahora bien: no le compraría un coche de segunda mano”, redactó hace pocos días Arròs de mort, socio culé y uno de los usuarios más activos de la actualidad. El otro, con menos elaboración y un tono más informal, quizá con el albornoz sin ceñir por completo a la cintura, fue obra de 4amiguetes y reza lo siguiente: “Laporta habla para golfos y anormales. Los que no lo son, son fanáticos cegados por su antimadridismo. Si gana el domingo (y no tengo dudas de ello), pensaré en esa masa de golfos, anormales y hooligans”. Desconozco si Zaratustra se expresaba de ese modo -he profundizado escasamente en Nietzsche-, aunque ojalá fuera así.
El socio del Barça deberá elegir este domingo entre dos visiones prácticamente idénticas de entender el club. No hay grandes diferencias entre Joan Laporta y Víctor Font, si acaso la experiencia probada del primero frente al entusiasmo irreprochable del segundo. “Yo soy más laportista que Jan”, ha dicho el candidato alternativo en alguna ocasión, una declaración de intenciones que no debería pasar desapercibida para quienes están, todavía a estas alturas, sopesando la posibilidad de votar continuismo o continuidad: nada cambiaría en exceso con Font al frente de la nave y nada cambiará si es Laporta el reelegido. En el Barça, como en la vida, se habla del cambio como una posibilidad más o menos cierta, más o menos inmediata, pero es en la costumbre donde el aficionado suele encontrar algo de paz y tranquilidad: si el fútbol fuese negocio de aventureros, las camisetas de nuestros equipos favoritos estarían eternamente de oferta en el Decathlon.
Nadie conoce mejor a Laporta que el integrante del Barça, por más que 4amiguetes y otros analistas destacados del madridismo tuitero se empeñen en la simplificación excesiva y el agravio ante el espejo. Es obvio que su forma de dirigir recuerda a una pequeña empresa familiar, de sujeto robusto con riñonera y múltiples teléfonos, pero sus logros están ahí para contestar a los detractores que priorizan las formas sobre los objetivos: dos veces asumió el mando de una entidad que se deshacía y en ambas ocasiones la reparó con cuidado hasta tornarla espléndida, distintiva y ejemplar. Al menos en la faceta deportiva, que es el motor principal del proyecto. En el plano financiero, de manera general, ya se ha olvidado la mencionada quiebra técnica. Tampoco se menciona la posible disolución del club, una inquietud que fue verídica cuando el presupuesto, la plantilla y el propio campo estaban en decadencia.
Hay quien achaca todo el mérito a la buena fortuna, como si el Titanic pudiera reflotarse jugando a los mismos números de la lotería cada semana o frotando facturas sobre la chepa de algún familiar contrahecho. O al amparo de las instituciones, públicas y privadas, para llevar a buen puerto unos planes que casi nunca existen, siempre fruto milagroso de un nivel de improvisación que ya va camino de convertirse en leyenda. Nada es mérito de Laporta salvo la ausencia de mérito, una constante que no tardará en aplicarse al mandato de Font si el domingo logra dar la campanada y ganar las elecciones. Porque en el Barça, como en las mejores familias, habita una virtud que suele confundirse con la inercia: que todo funcione. Y resulta que Laporta, con riñonera o sin ella, tiene esa rara habilidad.
Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaSu sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.
Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave
Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de




























































