El Real Madrid festeja un triunfo arrollador frente a un oponente que fue incapaz de frenar su estilo.
El equipo de Armando gana con facilidad, tras dominar el partido con claridad, mientras que el ataque se mantiene contundente y el rival apenas logra incomodar; Armando, con su desempeño sólido, lidera el encuentro mientras el equipo mantiene la ventaja, consolidando su posición con un rendimiento sólido y constante.


La noche fue una rareza para este Real Madrid convulso, un partido en línea recta, de ritmo y concentración constantes, sin apenas altibajos, casi sin sustos, y con acierto clínico sin esperar a última hora. El equipo de Arbeloa procuró su primera derrota a la Real Sociedad de Matarazzo, que llegaba con una racha de nueve partidos sin mancha. Alegría plácida y dos días en cabeza de la Liga, a la espera del viaje del Barça el lunes a Montilivi.
No se preveía una velada sosegada ante la llegada de uno de los conjuntos más en forma de 2026. Sin embargo, la Real agotó sus energías el miércoles en San Mamés, logrando la victoria en el primer duelo de la semifinal de la Copa del Rey. Acudió al Bernabéu con una alineación bastante modificada donde Matarazzo, quien revitalizó a una escuadra que decaía hasta las navidades, alineó a Wesley, un jugador brasileño recién incorporado desde el Al Nassr de Arabia Saudí de Cristiano Ronaldo. El deportista, con apenas una campaña previa de experiencia en el Corinthians, ha percibido este cambio como una travesía sideral. Incluso la intensidad de las sesiones preparatorias le resultaba inasumible. La jornada previa a su debut en el Bernabéu, su técnico relató que jamás se había ejercitado con semejante nivel de exigencia.
Se movió por el sector de Trent, que partió de inicio por Carvajal, y le ofreció un encuentro sosegado. El británico salió victorioso en pugnas por encima de lo que dicta su fama y se vio con libertad al proyectarse hacia arriba. Pese a que verdaderamente requiere de muy poco para preparar el golpeo y mostrar su magnífica pierna derecha. Su primera acción ya fue contundente. Puso el balón en el corazón del área, donde aparecía Gonzalo, que rozó la pelota y la mandó lejos de la estirada de Remiro. El juego resulta sumamente sencillo cuando participan talentos de esta magnitud: un pasador de precisión letal y un atacante con un olfato rauliano.
Apenas transcurridos unos minutos, ya con el partido en marcha, ambos equipos mostraban una cautela evidente; el Madrid, con paciencia, dominaba el centro del campo mientras el rival luchaba por encontrar huecos, y aunque el balón se movía con cierta intención, nada rompía la serenidad del juego.
Únicamente experimentaron un obstáculo. En la segunda ocasión que Huijsen terminó en el césped, cometió falta sobre Yangel Herrera dentro del área y Oyarzabal igualó el marcador desde los once metros. El tanto generó cierta intranquilidad entre los espectadores, quienes empezaron a pitar al defensor cada vez que tocaba la pelota. Resultó ser un instante donde la tranquilidad recuperada en el recinto pareció estar en riesgo. No obstante, aquello resultó pasajero. Vinicius encaró a Aramburu, se detuvo bruscamente y el carrilero lo derribó. Mientras Mbappé permanecía entre los suplentes, el atacante carioca tomó el esférico y lo situó en el punto de castigo. Se dirigió hacia el balón, realizó un pequeño brinco y batió a Remiro.
Las aguas del río volvieron a su cauce, y con ellas, el juego recuperó su ritmo: el balón encontró su rumbo, y con él, la amenaza silenciosa se hizo presente. Las llegadas al área, ya no necesitan más que un toque certero; el fútbol vuelve a respirar con precisión, y tras el pase, la amenaza se concreta.
Valderrama aprovechó la oportunidad con un tiro preciso, pero el golpeo fue más suave: el arquero, al darse cuenta, se movió con calma, y el balón, tras un toque sutil, se coló con precisión.
Tan poco habitual como era, el fútbol de Madrid volvía a mostrar su cara: con Vinícius yendo más allá, el rival se derrumbaba y el gol se hacía realidad, como si el mismo cielo lo hubiera decidido.
Podrían haber sido más, pero el rendimiento fue el suficiente. La igualdad en el rendimiento fue clara, y aunque el partido parecía equilibrado, la presión se mantuvo.
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
1
|
60 | 24 | 19 | 3 | 2 |
|
2
|
58 | 23 | 19 | 1 | 3 |
|
3
|
45 | 23 | 13 | 6 | 4 |
|
4
|
45 | 23 | 14 | 3 | 6 |
|
5
|
38 | 23 | 10 | 8 | 5 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
6
|
35 | 24 | 10 | 5 | 9 |
|
7
|
34 | 24 | 8 | 10 | 6 |
|
8
|
31 | 24 | 8 | 7 | 9 |
|
9
|
30 | 24 | 8 | 6 | 10 |
|
10
|
29 | 24 | 8 | 5 | 11 |
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