Ángeles Toledano: un talento
La intérprete, originaria de la destacada escuela del flamenco de Jaén como Carmen Linares, posee una entrega y una ambición que desbordan los confines del cante jondo y atraen a los seguidores de la música popular.


Hace más de un año, conocí a Ángeles Toledano en su tierra, Jaén, y sentí una suerte que se percibe pocas veces: encontrarse ante un talento descomunal, por encima de los más altos talentos. Percibí que estaba ante una artista capaz de llegar a donde llegan los más grandes, aquéllos y aquéllas que tocan lo más hondo del alma humana a la vez que son capaces de abrir puertas y hacer avanzar la música hacia territorios apenas explorados.
Aquel día, Ángeles Toledano cerraba un bonito homenaje a Supersubmarina en la ciudad de Jaén. Para cuando hablamos, ya sabía de ella desde hacía tiempo y había escuchado su primer disco, Sangre sucia, donde era evidente la calidad de su flamenco. Sin embargo, su grandeza se presentó sobre el escenario, que es donde se presentan todas las grandezas musicales y donde afloran las emociones a flor de piel. Salió al teatro jienense y se permitió cantar una versión de ‘Supersubmarina’, una de las canciones más emblemáticas del grupo de José, Juanca, Pope y Jaime. Fue un momento revelador: una cantaora flamenca, con esa tradición en la garganta, que hacía suya de manera desgarradora una canción pop tan particular. El pellizco fue de esos que no se olvidan. Uno extraordinario. Algo muy especial.
Esa jornada conversamos bastante, sobre todo en un local tras su función, y tal vez lo que más guarde de nuestra charla es que percibí a alguien con enorme aptitud, pero además una inmensa vocación y con las ganas intactas por trabajar y esforzarse. En resumen, hallé a una artista con deseos de prosperar. Una creadora que, si ya era relevante por su nivel, anhelaba serlo más por su empeño y devoción al arte del cante. Y ese punto, el de comprender la labor y la entrega necesarias, resulta siempre crucial para alcanzar el éxito.

Ese futuro es ahora presente. Ángeles Toledano protagonizó junto a Alba Molina un gran momento en la última gala de los premios Goya y acaba de venir de triunfar en el festival de flamenco de Nueva York. En este último año, ha hecho una estupenda gira presentando Sangre sucia. Ahí, tuve la oportunidad de ver su último concierto en Madrid y comprobé aún más que todo lo que había percibido más de un año atrás colmaba con creces mis expectativas. En Madrid, Toledano dio un recital sobresaliente de flamenco asentado en la tierra, con los pies y las manos tocando las raíces del cante jondo, pero el alma volando libre hacia espacios populares, sin pastiches ni pirotecnias modernas facilonas. Con una escenografía que recordaba a la película Flamenco de Carlos Saura, la cantaora y los suyos dejaron una impronta bellísima. Aquel día, Toledano también conquistó a Pedro Almodóvar con quien pude hablar tras el concierto. También había conquistado a Jorge Drexler, que salió a cantar con ella y con quien colabora en el próximo disco del cantante uruguayo.
De alguna manera, esta cantaora de Jaén desprende algo parecido a lo que desprendía Rosalía cuando la conocí y se movía por Madrid para presentar su primer disco, Los Ángeles, allá por 2017 . Porque en Ángeles Toledano hay materia prima muy valiosa, pero también un aura poderosa. Ella, que tiene un tatuaje de Lole y Manuel y declara sin tapujos que sus gustos musicales pueden incluir a Camarón o los Morente como a Billie Elish o Supersubmarina, representa una nueva energía para el flamenco mientras simboliza todo el valor de Jaén, una tierra siempre importante y a reivindicar más en el cante jondo. La tierra del mar de olivos sirvió de puerta de entrada a través de Despeñaperros para los gitanos en Andalucía en el siglo XV y, a partir de ahí, el cante fue cogiendo carácter en las eras agrícolas y minerías. Como consecuencia, aquella tierra dio cantes propios, como tarantas en las minerías y los cantes de laboreo que se hacían durante las tareas de la siembra o la siega, y dejó una influencia valiosa, en parte también por la abundancia de los Cafés Cantantes en localidades como Martos, La Carolina o Linares. Nombres en el flamenco de Jaén hay muchos, pero destaco a Carmen Linares, posiblemente un espejo para Toledano.

Sin duda, Ángeles Toledano ya se ha sumado a la lista de grandes nombres que están renovando el flamenco en la última década. Una lista, por suerte, amplia y variada con gente como Rocío Márquez, Israel Fernández, María José Llergo, Soleá Morente, Yerai Cortés, Rosario La Tremendita… Es de esas artistas en las que el presente y el futuro están en ella, pero no solo en el flamenco, territorio con sus restricciones, sino también en la música española. Porque si algo me quedó claro de mi conversación con aquella artista con la que hablé en Jaén a principios de 2025 fue que ese era su objetivo: emocionar con fuerza en todos lados. Ya lo está consiguiendo.
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