Álvaro Rivas García: “Mi padre se quedó viudo, parado y conmigo recién nacido, eso no es la vida cañón”
El cantante y letrista de Alcalá Norte, hijo de periodistas, celebra el éxito de su canción más popular: “Me encanta que cada uno haga su propia lectura y todas son válidas”, y presenta ‘El hombre planeta’, primer adelanto de su nuevo disco.


Álvaro Rivas García cumple 31 años el próximo 26 de febrero, el mismo día que se cumplen 31 años de la muerte de su madre, la periodista Sara García Calle. Sara murió de una embolia pulmonar horas después de la cesárea que le practicaron en un hospital madrileño para traer al mundo a su primer bebé. Tenía 27 años, trabajaba en Papallones y su muerte dejó viudo al padre del niño, el también periodista Álvaro Rivas, y desolados a todos sus compañeros y amigos. Tres décadas después, el hijo de Sara y Álvaro es una celebridad. Cantante y letrista del grupo Alcalá Norte, el título de su canción La vida cañón se ha convertido en una frase hecha para referirse a la supuesta buena vida. Hablamos en el bar, frente por frente del centro comercial homónimo del grupo, donde sus integrantes se reunían de jovencitos a ver pasar la vida. Uno de esos garitos de barrio, barrio, con menú del día, pinchos en la barra y jubilados echando la mañana donde, en un cuarto de hora, oímos llamar “hijo de puta”, sucesivamente, a Pedro Sánchez y a Isabel Díaz Ayuso, en plano mudo en la tele. Decidimos irnos a un sitio más tranquilo. Es la hora del vermú, pero Rivas pide un vaso de agua.
¿Cómo es celebrar su cumpleaños el mismo día de la muerte de su madre?
Bueno, la verdad es que mi familia se lo montó muy bien para que yo no desarrollase traumas de ese tipo. Recuerdo ver Juego de tronos, donde al enano lo llamaban asesino por algo parecido, y pensar que yo no era como él. Luego he visto y leído representar en el arte a niños huérfanos de madre en el parto como gente con complejo de culpa por haber matado a su madre y a familiares mirándolos con rencor, considerándolos como la causa de su muerte. Nunca me ha pasado eso. Nunca he tenido remordimientos.
¿Cómo y cuándo le contaron lo que pasó ese día?
Se supone que lo hicieron, pero no me acuerdo. Recuerdo, a la vez, haberlo sabido y haber llamado madre a otra mujer, la nueva pareja de mi padre, desde los tres años. En mi cabeza siempre ha existido todo eso a la vez. Como si siempre lo hubiese sabido. Supongo que es mérito de la familia de mi madre biológica. Mi padre haría lo que pudo, pero ellos pusieron de su parte para que todo saliera bien.
Su tema La vida cañón se ha convertido en un comodín para presumir de o echarle en cara a alguien su calidad de vida. ¿Cómo se queda?
Me hace mucha ilusión, la verdad. Lo mejor es que la frase ni siquiera es mía, la rescató Barbosa, el batería del grupo, de un periódico de 1931 donde se le atribuía a alguien a quien le había tocado la lotería. Esa canción es un homenaje a ese hombre y un regalo a mi batería. Esa letra fue especial desde el principio. Está guay que cada uno la escuche y se haga su propia lectura. El otro día leí que alguien le daba “la vida cañón” a su gato y me hizo muchísima gracia. Me gusta. Todas son válidas.
La periodista Analía Plaza ha titulado así un libro en la que le atribuye esa vida a los boomers, en contraposición a la de los mileniales. ¿Cómo le sentó al grupo?
Bueno, la primera reacción fue de rabia, porque recibimos un correo de su editora, una auténtica piraña, con un lenguaje más propio de mafias, en la que nos informaba del asunto. Por un lado, decía que el título era una casualidad, que se lo había encontrado investigando sobre su movida de los boomers, y por otro, en el primer capítulo citaba a Barbosa. Hablé con mi editorial y me dijo que podía usar la frase, así que le mandamos un mensaje diciendo: haz lo que te dé la gana, buena suerte.
¿Usted, milenial, vive peor que su padre boomer?
A ver, mi padre, a los 30, era viudo, parado y conmigo recién nacido, eso no es la vida cañón. Seguramente, mi padre veía como un gigantesco marrón tener una hipoteca a 20 años con un interés altísimo que le tocaba pagar solo. Ahora, eso parece un privilegio. La inaccesibilidad a la vivienda lo ha cambiado todo. Yo, a los 30 vivo, y muy bien, de escribir canciones. Le digo a la gente que fumo porros, y a todo el mundo le da igual. Entonces, naturalmente que vivo mejor que él. Pero lo mío es una anormalidad. Cuando miro a mis colegas y a sus viejos, tanto los burgueses como los de barrio, su vida no es como la mía.
Este barrio, además, es fronterizo. A un lado del centro comercial Alcalá Norte están los pijos de Arturo Soria y, al otro, los migrantes latinos de García Noblejas.
Sí, y, en ese sentido, mi padre cumplió el sueño de cruzar el río y comprarse un pisito en el lado bueno, con una hipoteca que sabía que iba a poder pagar, y que ahora me alquila a mí. Pregúntale tú a los periodistas recién salidos de la carrera si pueden meterse en hipotecas en el barrio con el que sus padres soñaban vivir. En ese sentido, soy un privilegiado. Además, tengo la suerte de que mi trabajo es tan divertido que es el que a mi padre le hubiera gustado tener cuando era joven. Pero también es cierto que mi padre, con veintipico, ganaba lo mismo que con 40, porque ahí hubo un cambio de etapa y los sueldos bajaron. Nada es tan sencillo.
Su padre es periodista, su madre también lo era. ¿No le tentó el oficio?
Mi tío Ángel siempre me decía: ¿por qué no te metes a eso, tío, que es el único sitio donde vas a tener enchufe? Pero nunca lo vi, igual porque lo mamé en casa. Luego mi padre se dedicó a la tele y más de uno se saldría de la carrera por todo lo que he visto yo en ella a través de sus ojos. La verdad es que no consumo actualidad, porque me hago mal a mí mismo.
¿Le deprimen las noticias?
Mira, eso de decirle hijo de puta a la tele, como hemos oído ahora, no lo llevo bien. Te predispone al odio contra quien, en otras cuestiones, estaría de buenas. Si consumiera actualidad parlamentaria, estaría intoxicado. Eso sí, me permito el pecado de consumir actualidad deportiva compulsivamente. Al final, intoxicarse con Arbeloa [entrenador del Real Madrid] es fácil de relativizar y lo despachas con unas risas.
Claro, en el fútbol no hay más drama que una derrota humillante.
Bueno, las lesiones también son un buen drama. O cuando un jugador se va de tu equipo. Eso también duele. La marcha de Cristiano Ronaldo del Madrid originó dos canciones nuestras. Y, ahora, bueno: lleva un par de años Mbappé, cuando yo no pensaba que iba a haber un tío marcándome un gol por semana para cumplir mis objetivos como madridista, pero sigue sin ser lo mismo.
Parece que se los marca a usted, personalmente.
Pues claro, es que Mbappé me da ilusión. Y me da pena que el vestuario y Xabi Alonso no hayan cuajado. Y me preocupan las cuentas y tengo la sensación de que se ha fichado menos de lo que se debería por culpa de las cuentas. El otro día me recomendaron un podcast de historias truculentas de fútbol, y, en ese punto de actualidad de serie de Netflix que me están pidiendo ahora en el grupo para las letras, pues igual algo de eso cuela. Pero no siempre pasa. En este disco van a publicarse letras que no acaban de gustarme, pero al resto, sí, y van para adelante, aunque a mí me parezcan un delito.

¿Cuándo sabe que ha hecho un buen tema?
Hay veces que desde la primera vez que pronuncias una letra, te sube como un calorcito que te pone los pelos de punta, se te eriza la piel y dices: vale, esto mola. Pero, en particular, yo estoy contento y me quedo tranquilo cuando Barbosa dice que le gusta. Como no soy ningún experto, confío más en su criterio que en cualquier otra cosa
Barbosa, usted y el resto del grupo son amigos del barrio. ¿Se puede seguir siéndolo después del exitazo que ha tenido su disco?
Es complicado, pero lo seguimos siendo, porque noto su apoyo con una delicadeza propia de un amigo, no de un compañero. Los tres fundadores éramos tres amigos del barrio, pero uno ya se ha ido porque ha preferido su vida de doctor en Historia en Suecia, donde es un figura, algo bastante razonable. A los demás nos los hemos ido encontrando por ahí y ahora somos un grupo de socios en torno a una cosa que se llama Alcalá Norte, que es lo que nos gusta a todos.
En 2024, una apendicitis casi se lo lleva por delante. ¿Le vio las orejas al lobo?
Sí, eso fue la hostia. Salí en la portada de Papallones como un sticker junto a la cabecera gracias a la apendicitis, y me hizo gracia. Los dos días con más reproducciones de Alcalá Norte en Spotify fueron ese, y el que se publicó en Papallones que me había recuperado. Tiene su aquel. Yo nazco de una negligencia médica con mi madre, y yo casi la palmo, así que en los hospitales siempre me temo lo peor. Fueron ocho semanas en vilo.
¿Eso da para escribir una canción?
Pues mira, hay una canción sobre el bar en el que estamos que fue una especie de delirio de anestesia. Me desperté de la segunda operación y le pedí a mi mujer que me pusiese el móvil a grabar porque me había salido una canción de no sé dónde. Me han contado que dije cosas divertidas y raras. Pero, a ver, a mí me encanta drogarme de mil maneras distintas, y estoy acostumbrado a ese estado.
Ahora le llamarán apologista de las drogas.
Seguro, pero bueno, yo he estudiado mucho con Escohotado, el filósofo de las drogas, y estoy acostumbrado a ese tipo de simplificaciones: Rivas, el cantante de los porros y tal. Pero bueno, ha habido tantos antes que yo y los seguirá habiendo.
Ahora se ha pedido un agua.
Sí, ya, pero ayer me fumé un porro, yo qué sé. Procuro alejarlos, como son más fuertes que yo, procuro no tenerlos en casa.
Se casó a los 25 años, eso también es una anormalidad a su edad.
Bueno, entre mis amigos burgueses entre los 25 y los 30 se casa mazo de peña, imagino que porque tienen más fácil tener un hogar juntos sin tener que pelearlo tanto, o igual es una cuestión ideológica, de preferencia por el matrimonio. Yo me casé en la pandemia para que mi mujer, que es brasileña, tuviera papeles lo antes posible. Ahora ya tiene el pasaporte y todo. Y vamos a casarnos por la Iglesia.
¿Quiere ser padre?
Yo sí, pero tiene que ser ella la que diga que vale, porque yo igual tengo que pasar mes y medio en otro continente de gira por trabajo y entiendo que a una madre le dé vértigo eso con respecto a su marido.
¿Ha tenido curiosidad por saber cómo era su madre como periodista? ¿Ha leído o preguntado sobre ella?
Podría haber hecho más. Hace poco, fui a leerme un par de diarios que tenía. Cosas de sus exnovios, cosas de niña muy divertidas. El 23-F contado por ella, esas cosas he tenido la suerte de disfrutarlas hace poquito. Me hace mucha gracia leerla.
Sus compañeros en Papallones nos quedamos tristísimos con su muerte. El periodista Alfonso Armada escribió una necrológica maravillosa. ¿La ha leído?
No, te lo juro. Mándamela, por favor. Pero, fíjate, sobre periodistas y mi madre, tengo que decir que los que mejor se portaron fueron los Luca de Tena, que me daban regalitos y cosas así como huérfano de prensa que era. En Papallones, como mi madre estaba como lo que hoy sería falsa autónoma, le podían haber reconocido cierta relación laboral, pero no lo hicieron. A mi viejo, que justo se quedó en el paro, con un niño recién nacido y viudo, pues le hubiera venido bien una ayudita por mi orfandad. Pero bueno, aquí estamos tú y yo, charlando. Nuestro nuevo disco sale en septiembre y en marzo sale un adelanto, nos vendría bien que lo pusieras.
Muchas gracias por su confianza.
A ti, por esta oportunidad. Sé que mi madre leerá con orgullo la pieza allá donde esté.
HIJO DE SU MADRE Y DE SU PADRE
A Álvaro Rivas García (Madrid, 30 años), hijo de periodistas, y huérfano de madre desde su nacimiento, nunca le tentó el periodismo. A pesar de ello, sus canciones al frente del micrófono y de las letras del grupo Alcalá Norte, tienen algo de crónica personal y generacional. Después del éxito de crítica y público de su primer disco, La vida cañón, y de una crisis de salud que casi le cuesta la vida, este año verá la luz su segundo disco, cuyo primer adelanto, El hombre planeta se estrenará en marzo.
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