* Protesta del arte
El acto que han protagonizado llega tras el “silencio del Gobierno” y del cierre de galerías el pasado 2 de febrero. En Madrid la sentada se realizó frente al ‘Guernica’


En la sala dedicada a Richard Serra del Museo Reina Sofía, más de un centenar de artistas, galeristas y coleccionistas se sientan en el suelo rodeados de Equal-Parallel/Guernica-Bengasi, réplica de la pieza que se desvaneció de los almacenes sin dejar rastro: cuatro bloques de acero de 38 toneladas olvidados. “El sector va a desaparecer igual que se desvaneció esta pieza”, se escucha durante el acto con el que representantes de las artes visuales vuelven a reclamar una rebaja del IVA cultural (21%).
El acto que protagonizan llega tras el “silencio del Gobierno” y del cierre de galerías el pasado 2 de febrero. Mientras otros sectores y países próximos de Europa “disfrutan” de un IVA reducido. Durante la sentada, dijeron al unísono las tarifas de algunos: “Portugal, 6%. Francia, 5,5%. Italia, 5%”. Mientras, las galerías de arte de España siguen “asfixiadas”, señalan desde el Consorcio de Galeristas que ha convocado este viernes la movilización simultánea en distintos museos del país desde las seis de la tarde.

“Nos están matando a todos”, se escucha antes de dirigirse a la sala del Guernica, pasados 10 minutos. Las pegatinas en la ropa de los manifestantes que rezan: “IVA Cultural ya”, pasan completamente inadvertidas para los visitantes del Reina Sofía: “No entiendo nada”, exclaman algunos frente a la obra de Picasso. La indiferencia de quienes pasean por las salas no es la que pesa, sino la del Gobierno que mantiene el 21% desde 2012 —decidida por el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro—.
El sector lleva años planteando su reclamación y solo recibe el “silencio más absoluto” del Gobierno. Por eso gritan frente a la obra considerada como el último exiliado de la Guerra Civil: “Ministro de Cultura [Ernest Urtasun] dimisión y ministra de Hacienda [María Jesús Montero] dimisión”. Hasta ahora, ninguna administración, incluida la actual, ha aplicado la directiva europea de 2022, según la cual cada Estado miembro puede aplicar tipos reducidos de IVA (mínimo 5%) a bienes y servicios culturales. De esta forma, Italia aplica el 5%; Francia el 5,5%; Alemania el 7%, y Portugal, el 6%.

“No somos industria de lujo… Somos cultura”, reclaman. El malestar (o “asfixia”) del sector de las artes visuales por la competencia desigual no es nuevo, pero se ha intensificado esta tarde. Dentro del museo, el ambiente oscila entre la indignación y el cansancio: “No es mercado, es cultura”, insisten. Afuera, la ciudad sigue su ritmo habitual. La pregunta es si esta vez el grito desesperado logrará atravesar los muros institucionales o quedará, de nuevo, diluido a escasas semanas de la próxima edición de ARCO, que celebrará su 45ª edición.
El año pasado algunos galeristas apagaron durante unos minutos las luces de sus estands como gesto simbólico. Este año, la incógnita es qué ocurrirá en el evento que atrae a una selecta lista de coleccionistas internacionales, galeristas de renombre, artistas consagrados y emergentes, y profesionales del arte. Aunque es imposible que cambie la situación antes de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de España que se celebrará del 4 al 8 de marzo, en la que las galerías españolas están en “clara desventaja”, donde la obra de un mismo artista puede estar tasada con una diferencia de hasta el 16%.

El razonamiento es de carácter pragmático, no ideológico. Un caso que ya han expuesto —previamente a este diario— consiste en que si una galería de España traslada a un creador a un certamen en París y pone a la venta una pieza por 10.000 euros netos, el 21% de IVA incrementa el coste total hasta los 12.100. En Francia, aplicando un 5,5%, ese mismo objeto valdría 10.550. Una brecha de 1.550 euros capaz de determinar una transacción. “Cualquiera que comprenda que el sector no puede sobrevivir con un 21 % de IVA cuando todos los países del entorno tasan las transacciones entre el 5 y el 8 % “son bienvenidos”, afirma Idoia Fernández, quien preside el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo de España.

Al ras casi del suelo, sostienen una pancarta de la que se lee: “No pedimos privilegios, pedimos igualdad”. Y de vez en cuando recuerdan que “no hay museos sin arte, ni país sin patrimonio”. El resto de protestas también tuvieron lugar en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla (18.00 horas), el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) (ambos a las 17.00 horas).
—¿Ahora a dónde vamos? ¿A Las meninas?, preguntó un manifestante al levantarse del suelo.
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