Las claves de la sentencia del Supremo sobre los aranceles ¿Qué supone y cómo afecta a las empresas?
Al anular los aranceles de Trump, el fallo del Tribunal abre la puerta a reclamaciones millonarias de empresas


El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha propinado un fenomenal golpe a la Administración que dirige Donald Trump. Ha fallado en contra de los aranceles “recíprocos” aprobados por el republicano la primavera pasada con los que cambió las reglas del comercio mundial. La decisión abre la puerta a reclamaciones millonarias a las empresas importadoras estadounidenses que han pagado cerca de 200.000 millones de dólares de estos gravámenes comerciales.
¿Qué dice la sentencia del Supremo?
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dictaminado, por seis votos a tres, que los aranceles recíprocos aprobados por el presidente de Estados Unidos el pasado 2 de abril contra una multitud de países y productos son inconstitucionales. Considera que la vía utilizada por Trump para sacarlos adelante, una ley de poderes de emergencia de 1977, no es la adecuada para ello. Remarca en su dictamen que este tipo de medidas comerciales deben pasar por el control del Congreso de Estados Unidos.
¿Por qué es tan importante?
La decisión del Supremo tiene un tremendo alcance económico, pero también una gran trascendencia política. El tribunal establece límites al poder del presidente de Estados Unidos. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca para su segundo mandato ha intentado ampliar su poder al máximo. El fallo, por una diferencia de seis votos a favor por tres en contra, supone un varapalo a la Administración Trump de un tribunal, de mayoría conservadora, que ha dado consistentemente la razón al republicano en prácticamente todas las decisiones desde que es presidente. Así que el dictamen se puede entender como un refuerzo de los checks and balances, como se conoce al sistema constitucional de pesos y contrapesos para garantizar el Estado de derecho y rendición de cuentas.
Desde el punto de vista económico, el fallo supone echar por tierra el sistema de aranceles que Trump ha empleado no solo para tratar de corregir los desequilibrios comerciales, como hizo creer en un principio, sino que los ha utilizado como instrumento de política internacional. Ha amenazado con ellos a los países que no cumplían sus órdenes y los ha rebajado a los que se han plegado a su voluntad distorsionando el papel de este impuesto a las importaciones.
¿Por qué el Supremo anula los aranceles?
La Corte concluye que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no puede ser la vía utilizada para aprobar los aranceles recíprocos. La Casa Blanca argumentó que esta norma recoge la capacidad de “regular” y alude a la “importación”. Pero la sentencia explica que, aunque ambas palabras aparecen en el texto legal, están separadas por varias palabras. Así, que el presidente estadounidense no puede acogerse a esta ley, aprobada para medidas excepcionales en situaciones de guerra o episodios similares, para aprobar una medida comercial con tintes impositivos. “El presidente se arroga la facultad extraordinaria de imponer unilateralmente aranceles de monto, duración y alcance ilimitados”, escribió en el fallo, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts. “A la luz de la amplitud, la historia y el contexto constitucional de dicha facultad, debe identificar una autorización clara del Congreso para ejercerla”.
¿Afecta a todos los aranceles?
No. La decisión del Tribunal Supremo solo afecta a los llamados aranceles “recíprocos”, que en realidad no lo son. Son los que aprobó Trump para supuestamente igualar los gravámenes que imponen otros países a Estados Unidos. En realidad son la mayoría. Son conocidos en la jerga comercial como aranceles ojo por ojo. Pero el mandatario estadounidense hizo mal uso del instrumento porque aprobó gravámenes arbitrarios. Los aplicó de forma generalizada a la mayoría de sus socios comerciales con independencia del nivel de aranceles que los terceros países le impusieran a su país. Por ejemplo, el republicano incluía el impuesto doméstico al consumo (IVA) de los países europeos para calcular el arancel a la UE. También determinó los aranceles en función del nivel de desequilibrio comercial con otros países, algo que no está determinado por los gravámenes comerciales.
Entonces, ¿qué aranceles se mantienen?
La sentencia del Supremo solo afecta a los aranceles recíprocos. No alcanza a otro tipo de aranceles establecidos en función del tratamiento comercial de otros países como el caso del acero, el aluminio, los que afectan al sector del automóvil u otros más aleatorios establecidos por la Administración Trump como los gravámenes sobre los tocadores de cuarto de baño, los muebles de madera o los camiones de gran tonelaje.
¿Qué consecuencias tiene?
La primera y más directa es que esos aranceles se consideran ilegales, con lo cual las empresas estadounidenses, que son las que pagan las tarifas, no deberán volver a abonarlas. No obstante, la Casa Blanca ha aprobado una medida de urgencia para establecer por otra vía legal un arancel generalizado del 10%. Con esta solución Washington evita que decaigan los aranceles sin más.
¿Qué pasa con los gravámenes que las empresas ya pagaron?
La sentencia no hace referencia expresa a las devoluciones, que ya han reclamado en los tribunales centenares de empresas. Pero la sentencia abre la puerta de par en par a la reclamación de las cantidades pagadas. El gigante de la distribución, Costco, por ejemplo, ya presentó una demanda contra el Ejecutivo de Estados Unidos por los aranceles. Se calcula que el Gobierno ha recaudado cerca de 200.000 millones de dólares por todos los aranceles. Economistas de Penn-Wharton Budget Model calculan que la Casa Blanca podría enfrentarse a devoluciones por 175.000 millones de dólares, según estimaciones realizadas para Reuters. En cualquier caso, es probable que esta cuestión deba ser resuelta por tribunales inferiores.
¿A qué países afecta?
Los aranceles recíprocos afectan a la mayoría de socios comerciales de Estados Unidos, como la Unión Europea, China, México y Canadá entre otros. Aunque el impacto de la decisión del tribunal no está claro porque Washington ha desarrollado una política caótica y errática con los aranceles. No solo los empleó con fines comerciales, sino como instrumento de política internacional. Trump amenazó a sus socios con imponer aranceles si no seguían sus dictados. A pesar de eso, la mayoría de potencias ha logrado renegociar a la baja los gravámenes en muchos casos, ha creado excepciones en otros y los ha subido aún más a algunos países. Por ejemplo, Brasil, que recibió un arancel inicial del 50% con carácter general, logró reducirlo y excluir del mismo a una amplia cartera de productos, como la carne, frutas, café, etc.
México, que es el principal socio comercial de Estados Unidos, también se verá favorecido tras la decisión del Supremo. México trató de apaciguar a Trump endureciendo el control de fronteras. “No solo somos el mayor exportador a Estados Unidos, sino también el mayor comprador de productos estadounidenses”, declaró la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. “Más allá de una política específica de mayor proteccionismo, es fundamental que ambos países mantengan el acuerdo comercial”.
Canadá será de los principales beneficiados. Trump le había impuesto un arancel adicional del 35% y había amenazado con elevarlo aún más tras las críticas de las autoridades canadienses a los gravámenes. El primer ministro, Mark Carney, ha sido de los más beligerantes con la política comercial del mandatario estadounidense. De hecho, Canadá es el único país del G7 que no ha logrado un acuerdo comercial con Washington.
¿Y a Europa?
La Unión Europea también se verá afectada. Aunque aún renegociaba los detalles del acuerdo suscrito entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der leyen, y Trump durante el pasado verano por el que se reducían los aranceles del 25% al 15%, el fallo del Supremo supondrá un alivio para las tensiones entre las dos potencias. Los países europeos, entre ellos, España verá reducido en un 50% los aranceles que tenían hasta ahora.
No obstante, los gravámenes sobre determinados productos europeos como el aluminio, el acero, o el importante sector del automóvil se mantienen intactos en el 25% porque no estaban en el bloque de aranceles recíprocos. Habrá que ver qué ocurre con los detalles del acuerdo que alcanzaron Bruselas y Washington por el cual los europeos se comprometían a invertir ingentes cantidades de dinero en la industria de defensa estadounidense y a trasladar varias fábricas al suelo de aquel país.
En 2025, la Unión Europea representó el mayor déficit comercial de bienes para Estados Unidos, superando a China y México. El desfase comercial con la UE ascendió a 218.750 millones de dólares, lo que supone un descenso del 7,3% respecto al registrado antes de la entrada de los aranceles en 2024.
Otros países como China, con el que Estados Unidos mantiene una evidente tensión comercial, con amenazas y treguas cada poco, pasará de un gravamen del 34% al 10%. O Indonesia que recibió un arancel del 32%, aunque luego logró renegociarlo hasta el 19%, verá cómo se reduce casi a la mitad.
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