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Escribir, mirar, fotografiar: el meollo de la cuestión según Larry Sultan

Una nueva publicación reúne por primera vez los textos del fotógrafo estadounidense donde palabra e imagen se entrelazan en un recorrido marcado por las dudas, los hallazgos inesperados y la constante interrogación

‘Pictures from Home’ (1983-92), prueba de impresión. © The Estate of Larry Sultan. Cortesía de MACK.Larry Sultan

El libro Water Over Thunder reúne por primera vez los escritos del fotógrafo estadounidense Larry Sultan (Nueva York, 1946–California, 2009), una figura fundamental de la fotografía de la segunda mitad del siglo XX. Lejos de constituir un mero complemento a su obra visual, estos textos revelan que la escritura constituía una parte integral de su quehacer artístico. Su correspondencia con curadores, sus continuas anotaciones en libretas, las transcripciones de sus clases, los borradores de cuentos, así como las sinceras entradas de sus diarios, donde los sueños encuentran un lugar privilegiado, junto a ensayos más pulidos, permiten al lector seguir el pensamiento del artista mientras reflexiona sobre el acto de mirar, la memoria familiar y los límites de la fotografía.

El epígrafe de Antonio Machado —“Cuatro cosas tiene el hombre que no sirven en la mar: ancla, gobernalle y remos, y miedo de naufragar”— y la imagen del agua sobre el trueno que inspira el título de la publicación sitúan el trabajo creativo en el territorio de una navegación incierta. La fotografía y la escritura no son caminos rectos para Sultan. Transcurren entre dudas, desvíos, hallazgos inesperados y la continua interrogación de su práctica. De ahí la importancia de aceptar lo incierto, la confusión inicial y el riesgo de naufragar como parte natural del proceso. “Tiene mucho que ver con el fracaso”, reconoce el autor.

Fue la atención hacia lo cotidiano y lo mundano lo que llevó a Sultan a la fotografía. El medio le ofrecía acceso a espacios de la vida contemporánea que de otro modo permanecían cerrados. Para este joven nacido en Brooklyn y criado en Los Ángeles, su interés por la cultura visual no pasaba por los museos, sino por los carteles publicitarios del Sunset Strip. Recelaba de la retórica académica de la crítica artística, de la tradición romántica asociada a la figura del artista bohemio; escribía: “Me aburre tanto que podría llorar”. Una postura que fue clave en su colaboración con Mike Mandel, con quien daría forma a Evidence, una publicación destinada a convertirse en un hito de la fotografía conceptual que cuestionaba la idea del medio fotográfico como evidencia objetiva. “Sencillamente, una estrategia duchampiana”, escribía Sultan. “Cambias el contexto de cómo se ve algo, y se convierte en arte; pones una pequeña y tonta fotografía en un museo, y se transforma en un objeto artístico”. Aquel proyecto resultó fundamental en su trayectoria, la constatación de que “el arte de la fotografía no reside únicamente en crear imágenes, sino en emplearlas”.

Su escritura es precisa y matizada, pero también está cargada de sentido del humor e ironía. Mediante una carta mecanografiada a un curador, sabremos que consideró su formación como fotógrafo un “fiasco”, a pesar de haber tenido a Harry Callahan como maestro en el Rhode Island School of Design. Kafka y Chagall fueron algunas de sus “compañías” mas “fuertes y duraderas”. De igual forma, decía no sentir “afinidad ni un verdadero entendimiento” por Walker Evans, “tan contenido, desapasionado y en apariencia frío. Tengo muy poca paciencia con las fotografías que hicieron que el mundo pareciese más corriente de lo que lo sentía yo”.

Sobre su serie Swimmers, el fotógrafo reconocía que tanto la actividad de fotografiar como las propias imágenes le asustaban. Mediante el retrato de un grupo de alumnos de una clase de natación, profundiza en el miedo, el descubrimiento y el misterio, al tiempo que se interesa por producir imágenes deliberadamente físicas, sensuales y pictóricas. Con ironía, reconocía que quizás tenía buenas razones para sentir temor, la crítica diría de él: ‘Pensábamos que eras un conceptualista, cuando en realidad resultó que eras simplemente un expresionista”.

Así, una vez abandonada su colaboración con Mandel, la práctica de Sultan se volvió más personal sin renunciar al rigor conceptual. En Home Movie Stills, saca de contexto fotogramas de las películas caseras filmadas por su padre para ofrecer nuevas lecturas. En sus escritos sobre Pictures from Home, una de sus series más famosas —que llevó al artista a emprender un profundo y emotivo acercamiento a los complejos entramados de la vida familiar de sus progenitores, a lo largo de diez años— reflexiona sobre las complejidades psicológicas implícitas en el acto de mirar a quienes son más cercanos. “Mis fotografías eran una mezcla de trabajo escenificado y documental, intentando nuevamente colapsar la diferencia entre ambos”, escribía. “Para mí, la verdad tiene que ver con la performance: cómo actuamos, cómo proyectamos: la verdad puede ser escenificada o encontrada. No creo que exista diferencia entre ambas”.

La tensión entre la realidad y la representación también atraviesa The Valley, la serie realizada en el Valle de San Fernando. Allí fotografió escenarios relacionados con la industria pornográfica, pero desde una perspectiva que privilegiaba la intimidad doméstica y los momentos de pausa entre escenas. Sus imágenes podrían evocar el artificio de la pornografía, pero al mismo tiempo mostraban a personas reales en momentos genuinos de vulnerabilidad y contemplación

Leer Water Over Thunder supone, en última instancia, acompañar a Sultan en un proceso constante de duda. Frente a la figura del artista seguro de sí mismo, Sultan se permite sentirse frágil y que la incertidumbre permee su obra. Sus notas revelan frustraciones, preguntas sin resolver, y una curiosidad insaciable por comprender qué significa mirar y representar el mundo. El desconcierto no es un obstáculo sino el motor mismo de su andadura. “Para mí, la verdadera magia de la fotografía es que nunca sé cómo va a traducir el mundo exactamente”, escribía. “No importa cuántas fotografías haga, el misterio nunca se agota. No sé cómo sucede una fotografía; es impredecible y la mitad de las veces ni siquiera me doy cuenta de que la he hecho. Las fotografías que pensé que iban a ser grandiosas resultan tan exageradas, tan determinadas y aburridas. Siempre es otra cosa”.

“Siempre quise ser un escritor”, reconoce Sultan en el último párrafo del libro. “He pensado en dejar la fotografía por un tiempo y dedicarme solo a escribir. Quizás eso me acerque más al meollo de la cuestión”.

Water Over Thunder: Selected Writings. Larry Sultan. MACK, 2026. 320 páginas. 50 euros.

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