Ir al contenido
_
_
_
_

Paul Thek y Peter Hujar, entre cartas y miradas

Una publicación recorre la relación que mantuvieron ambos artistas estadounidenses durante dos décadas a través de su correspondencia y una serie de retratos

‘Paul Thek, Nueva York’ (1975). Peter Hujar. Cortesía de Primary Information © 2025 The Peter Hujar Archive / Artists Rights Society (ARS); New York

Cuando en el invierno de 1956 Paul Thek (Nueva York, 1933-1988) coincidió con Peter Hujar (Nueva Jersey, 1934-Nueva York, 1987), surgió una fuerte afinidad. Aquel encuentro no solo estaba destinado a marcar sus vidas, sino a dejar huella en el arte norteamericano. Ocurrió en Coral Gables, Florida, donde Thek, entonces emparejado con el escenógrafo Peter Harvey, pasaba una temporada. Hujar llegó acompañado del pintor Joseph Raffael, excompañero de estudios de Thek en la prestigiosa escuela de arte Cooper Union. Son jóvenes, bellos, inseguros. Ninguno de los dos ha encontrado aún su lugar en el mundo del arte. Cuatro años después se convirtieron en amantes. Iniciaban una relación atravesada por el deseo, la admiración, la distancia, las fricciones y las reconciliaciones, que se prolongaría a lo largo de dos décadas.

De aquel encuentro surgieron los primeros retratos que Hujar tomó de Thek. “Mira con el corazón, no con la cámara”, dejó escrito el entonces pintor en uno de sus cuadernos. Y así lo hizo. “Estos retratos iniciales están impregnados de una sensación de comienzo trascendental, evidente en la mirada inquisitiva de Thek”, apunta el escritor y editor Andrew Durbin en Stay Away From Nothing. La publicación ofrece una ventana a la intimidad establecida entre los dos artistas a través de su correspondencia y una serie de fotografías.

“Una fotografía de personas felices, excepto yo. Te busco constantemente”, escribía Thek en una postal enviada desde Point O’Woods en agosto de 1960. En ella aparece una figura solitaria a la orilla del mar —marcada con un rotulador con un círculo y una flecha—, separada de unas madres y unos niños que se divierten en la playa. Las hojas de contacto, donde aparecen los dos protagonistas, se suceden entre las cartas manuscritas de Thek, llenas de anotaciones; otras mecanografiadas, así como dibujos improvisados en el papel timbrado de un hotel. Leer las cartas de puño y letra, junto a las correcciones y garabatos que salpican las escritas a máquina, genera una cercanía y una vitalidad que no se percibirían en una transcripción.

Se echan en falta las misivas escritas por el fotógrafo; solamente se conservan las escritas por Thek —descuidado a la hora de conservar sus pertenencias, no solo perdía diarios y cartas, también su obra—. De él recordaría su amigo, el director de teatro Robert Wilson: “No le importaba demasiado que su obra fuera vista en el futuro; a ninguno de nosotros nos importaba”. Aun así, la ausencia no debilita la conversación; más bien obliga al lector a reconstruir la voz ausente, a imaginar y especular con las respuestas, posicionándose emocionalmente. Añade otra capa al mito, lo alimenta. Nos encontramos ante una historia marcada por la pérdida y el reconocimiento tardío: Hujar no alcanzó la fama en vida y la obra más importante de Thek desapareció. Su reputación crece con los años y su obra se consolida como referencia de muchas de las corrientes del arte contemporáneo.

Varias de las cartas recorren el primer viaje de Thek a Europa en 1962, antes del encuentro de la pareja en Italia. Desde un barco con tripulación griega se dirige al fotógrafo como “Petozo”, desbordado por la belleza del mundo. En Ámsterdam llora frente a los rembrandt y los vangogh. Se sobrecoge al contemplar los siglos de historia que se despliegan ante él. “No he parado de llorar”, confiesa. La experiencia estética le sobrepasa. Describe molinos, antiguas iglesias, canales “cuidados como si cada fragmento de tierra fuera el último”. Aun así, insiste en que “ama aún más América”. Es un “chovinista americano” que extraña los cuartos de baño de su país, mientras advierte que “todo el mundo debería venir a Europa ahora, porque cuanto más veo de ella, más seguro estoy de que está destinada a convertirse en Seattle en diez años”.

Las fotografías tomadas por Hujar nos presentan a Fire Island como un escenario recurrente de su intimidad: muelles al atardecer, cigarrillos al sol. El fotógrafo también retrata a su pareja desnudo, masturbándose, rodeado de amigos, sobre una cebra disecada. “Para muchos en su círculo, entre los que se encontraban Eva Hesse, Susan Sontag y Andy Warhol, Hujar y Thek personificaban la elegancia radical de la nueva década: sexualmente abiertos y artísticamente atrevidos”, advierte Durbin. “Las diferencias en sus personalidades —Thek era extrovertido y divertido; Hujar, más taciturno y serio— solo aumentaban el encanto que ejercían sobre los demás en su círculo”.

La publicación incluye los contactos de las fotografías tomadas por Hujar en su visita a las Catacumbas de los Capuchinos en Palermo durante el viaje que llevó a la pareja a Sicilia en 1963. Ese breve recorrido por el reino de los muertos se convertirá en un momento crucial en sus vidas artísticas: inspiró Portraits in Life and Death (1976), el único libro publicado por el fotógrafo en vida, hoy considerado de culto, y las célebres Technological Reliquaries de Thek, que lo catapultaron a la primera línea del mundo del arte, cuestionando al pop y al minimalismo mediante una aproximación existencial al cuerpo transformado por la tecnología. Así, Thek aparece junto a una de sus piezas más memorables, Tomb-Death of a Hippie (1967).

La fotografía de Hujar evoluciona a medida que su relación con Thek se deteriora: se vuelve más seria, experimental e íntima, y su estilo se define con mayor nitidez. “Me gustó cuando dijiste que quizá todo este tiempo solo has estado intentando encontrar a tu padre usando tu cámara”, escribe Thek. Una observación que deja entrever la vulnerabilidad del enigmático fotógrafo; su rigor técnico no era solo disciplina, sino una indagación profundamente personal que confería a sus retratos una profundidad psicológica poco común.

“Supongo que siempre te amaré, Santo Peter”, reconoce Thek en la última carta, cuando todo se tambaleaba. En el verano de 1975, Thek posó para Hujar por última vez. Una de estas imágenes se incluyó en Portraits in Life and Death. “Su mirada no había perdido nada de la intensidad de su primer encuentro”, advierte Durbin, “pero había madurado en su melancolía”, así como en una conciencia de las realidades que enfrentaba su generación y de las pérdidas trágicas que tendría que afrontar. “Cada vez que quieras hacer el amor, simplemente pídemelo”, le decía al fotógrafo, con esa mezcla de afecto y urgencia que siempre los unió.

Ambos morirían por complicaciones relacionadas con el sida: Hujar en 1987; Thek, un año después. Su legado permanece: intensos y vulnerables, entregados al deseo, al arte y al dolor.

‘Stay Away From Nothing. Paul Thek y Peter Hujar’. Editado por Francis Schichtel. Primary Information. 192 páginas. 17 euros.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_