Ir al contenido
_
_
_
_
En colaboración conCAF

Los mosquitos transmisores de la malaria en Sudamérica evolucionan para resistir a los insecticidas

Científicos secuenciaron más de 1.000 genomas completos de ‘Anopheles darlingi’ recolectados en Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Guyana y Guayana Francesa

Es el responsable de más de 500,000 de los casos de malaria que se presentan en el continente cada año.Mrs (Getty Images)

Papallones ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.

En Sudamérica habita un mosquito que se ha hecho popular por ser uno de los principales vectores de la malaria: el Anopheles darlingi. A demás de otros factores como el cambio climático, que está aumentando su expansión geográfica y densidad poblacional, este insecto ya desarrolló capacidades que mejoran sus condiciones para sobrevivir. De acuerdo a un estudio publicado en la revista Science y liderado por la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, los Anopheles darlingi de la región están evolucionando para resistir los insecticidas, lo que podría hacerlos más difíciles de eliminar y, por ende, complicar el control de la malaria, una enfermedad que ha aumentado en el continente.

Mientras que en África ya se venían adelantando estudios genómicos de los distintos Anopheles que habitan allí, en América Latina había un vacío, explica el doctor Jacob Tennessen, coautor del estudio, a través de una videollamada. Esto, agrega, los motivó a aliarse con investigadores de Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Guyana y Guayana Francesa que les enviaron muestras de mosquitos capturados en 16 lugares distintos. Tras generar la secuencia del genoma completo de 1.094 hembras adultas, pudieron constatar que, en efecto, se ha ido generando una resistencia a los insecticidas.

En principio, lo que buscaron en los genomas fueron “indicios de selección”, dice Tennessen. Es decir, genes que estuvieran evolucionando más rápido que el resto. Aunque eso no apuntaba necesariamente a una resistencia ante los insecticidas, al ponerle la lupa a estos genes, encontraron que pertenecían a una clase de enzimas —llamadas P450— que básicamente se encargan de desintoxicar las sustancias extrañas con las que se encuentra el insecto. “Por otras especies que ya han evolucionado en respuesta a los insecticidas, sabemos que aumentan la producción de las enzimas P459. Estas moléculas se vuelven más frecuentes y descomponen las sustancias peligrosas más rápido de lo que un insecticida tarda en matar a los mosquitos”, explica el científico. Generan resistencia.

Pese a que el estudio no validó a gran escala lo que sucede con los Anopheles darlingi en la vida real, uno de sus investigadores, John Bernard Dushiman, sí hizo un mini experimento en Guayana Francesa. Recolectó algunos mosquitos en una botella, los expuso a insecticidas y cronometró cuánto se demoraban en morir. “Al rastrear los genotipos, efectivamente observamos que uno de estos genes P450 influía en la esperanza de vida de los mosquitos”, dice Tennessen.

También, agrega, “sospechan que los insecticidas de uso agrícola podrían estar influyendo en esta evolución”. Siendo precavido en insistir que no es una certeza, el biólogo comenta que, como saben el lugar del que vinieron los mosquitos —ciudades, bosques, humedales, praderas, zonas agrícolas y mineras—, “las señales más intensas detectadas solían encontrarse en lugares donde había actividad agrícola”.

Mosquitos que viajan en sobres

Desde la Universidad de Colombia, en su sede Bogotá, la doctora Martha Lucia Quiñones explica cómo es la aventura de capturar a los mosquitos cuyo genoma fue analizado en los laboratorios de Harvard. Los de este país, comenta, los recolectaron en el Chocó, por el medio Atrato, y en Guainía, alrededor del límite con Venezuela. “Lo que uno hace —cuenta— es irse a esas zonas, esperar a que sean las 6 o 7 de la noche, levantarse el blue jean y succionar los mosquitos con una aspiradora, que es como un tubito con una manguera”, recuerda. A esto le llaman la técnica del “atrayente humano”.

A la mañana siguiente, los mosquitos son expuestos a insecticidas y se clasifican entre los que murieron y los que no. Para el caso de este estudio, cada uno de los individuos fue secado en una bolita de sílica gel tras el experimento y así viajó a Bogotá. Más adelante, lo hicieron hasta Boston, en Estados Unidos, al laboratorio de Tennessen, metidos en la bolita, una bolsa y un sobre, junto a otros mosquitos preservados.

Del grupo del Chocó, Quiñones ya había reportado su resistencia a los insecticidas desde los años noventa. “Desde esa época, esa población muy focalizada de Anopheles darlingi tenía resistencia al DDT que, además, tiempo después, vimos que era una resistencia cruzada con los piretroides”, dice. El DDT —o dicloro difenil tricloroetano— es un insecticida que se prohibió a nivel global porque su bioacumulación generaba riesgo tóxico, mientras que los piretroides son un grupo de insecticidas sintéticos que aún se usan para temas agrícolas, domésticos y de salud pública.

“Teníamos los bioensayos que comprobaban la resistencia”, cuenta Quiñones, así como cuáles eran los mecanismos bioquímicos que la explicaban. Pero, junto a la alianza con Harvard, pudieron ver con claridad toda la secuencia del ADN de estos mosquitos. De hecho, como los más de 1.000 genomas que se realizaron quedaron en una base de datos abierta, a la que Quiñones o cualquier otro científico puede acceder, ella ya se está haciendo preguntas que espera resolver con estos datos. “Esa población de Anopheles darlingi del Chocó, por ejemplo, además de tener resistencia, seguramente puede tener muchas otras cosas diferentes a las demás poblaciones”. Es algo que esa inmensa base de información le va a permitir explorar.

Como buenos científicos, sin embargo, Tennessen y su equipo prefieren ser mesurados sobre su alcance. Sí, es un hito para la ciencia biológica y los esfuerzos para combatir la malaria. “Pero en realidad, el puente que nos permitiría llevar nuestra investigación y vincularla con las políticas públicas sería investigar más a fondo cómo estos cambios están afectando realmente a la capacidad de los mosquitos para resistir a diferentes insecticidas”, asegura el investigador.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_