El nuevo Congreso llega con investigaciones y viejos clanes políticos
Investigaciones en la Corte Suprema, escándalos de corrupción, redes de poder regional y denuncias por compra de votos rodean a varios de los congresistas elegidos en las legislativas del 8 de marzo

Las elecciones legislativas han premiado con la victoria a viejos conocidos del Capitolio Nacional que cargan con procesos pendientes ante la justicia. Decenas de congresistas llegarán a legislar en julio, o lo seguirán haciendo, en medio de investigaciones o graves señalamientos por delitos como corrupción, enriquecimiento ilícito, nexos con grupos armados o tráfico de influencias. Los siguientes 10 senadores están entre los más notorios que llegan al Legislativo con investigaciones penales en su contra, o como herederos de políticos cuestionados o condenados.
Wadith Alberto Manzur, Partido Conservador
Con casi 135.000 votos en el preconteo, el cordobés Wadith Manzur, de 39 años, dio el salto de la Cámara de Representantes al Senado pese a estar investigado por la Corte Suprema de Justicia en el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el más grave que ha enfrentado el Gobierno de Gustavo Petro. La Sala de Instrucción indaga un presunto entramado de contratos direccionados y pagos de coimas a congresistas a cambio de apoyo político a iniciativas del Ejecutivo. Olmedo López, exdirector de la entidad ya condenado por este caso, ha señalado a varios parlamentarios de exigir la aprobación de proyectos y la asignación de contratos a cambio de impulsar las reformas sociales en el Congreso. Manzur ha negado las acusaciones, pero el tribunal estudia una ponencia que propone llevarlo a juicio y ordenar su captura.

Daniel Restrepo, Partido Conservador
Otro de los congresistas más votados del Partido Conservador, con más de 122.000 sufragios, es un novato en el Congreso, impulsado por el saliente senador antioqueño Carlos Andrés Trujillo. Su campaña estuvo marcada por una polémica en la semana de las votaciones, cuando la Policía capturó en La Guajira a un escolta del secretario de la Cámara de Representantes, cercano a su vez a Trujillo, con 145 millones de pesos en efectivo y propaganda de Restrepo. El dinero estaba distribuido en siete sobres, marcados con nombres y números telefónicos de políticos locales, lo que llevó a las autoridades a abrir una investigación por posible compra de votos. El detenido negó cualquier delito y un juez ordenó su libertad, mientras las autoridades continúan verificando el origen del dinero. Trujillo Y Restrepo, antioqueños, han sumado miles de votos en ese distante departamento caribe.

Nadia Blel, Partido Conservador
La senadora más votada de Colombia es Nadia Blel Scaff, con más de 178.000 sufragios. Abogada cartagenera y senadora desde 2014, es una de las figuras más influyentes de su partido, que presidió entre 2024 y 2025. Su ascenso ha estado ligado al poder de su familia, una de las estructuras electorales más fuertes de toda la región Caribe. Es hija del exsenador Vicente Blel Saad, condenado por la Corte a siete años de prisión tras comprobar sus vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia. Sin embargo, el clan Blel ha consolidado su poder con varios cargos clave: su hermano Vicente fue gobernador de Bolívar entre 2020 y 2024 y su sucesor es aliado de la familia. Otros socios mantienen presencia en alcaldías, la Asamblea Departamental y el Congreso.

Miguel Ángel Barreto, Partido Conservador
Miguel Ángel Barreto es el líder de un clan familiar en el departamento del Tolima. El contador de 47 años llegó al Congreso como representante a la Cámara en 2014, saltó al Senado en 2022 y se reeligió con 95.166 votos, pese a que en julio de 2025 la Corte Suprema de Justicia abrió una investigación formal en su contra por el entramado de corrupción conocido como “Las marionetas”. De acuerdo con la investigación, Barreto sería uno de los congresistas que se benefició de millonarios contratos con el Departamento de Prosperidad Social dirigido por el también tolimense Pierre García, durante el Gobierno de Iván Duque.

Jhony Besaile Fayad, Partido de la U
El senador consolida su permanencia en un Congreso al que llegó por primera vez en el año 2018 como el principal heredero político de su hermano Musa Besaile, exsenador condenado por la Corte Suprema de Justicia por su participación en el escándalo de corrupción conocido como el cartel de la Toga. Jhony Besaile, quien fue secretario de la gobernación de Córdoba, tiene un juicio en su contra por el delito de falsedad en documento público por supuestas irregularidades en las regalías para el financiamiento de proyectos de tecnología y ciencia en este departamento. La Sala Especial de la Corte ha explicado que los hechos del expediente son parte de un presunto entramado de corrupción en el que también participó su condenado hermano, Musa Besaile y el exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons.
David Racero, Pacto Histórico
El político oficialista llega al Senado tras haber sido uno de los representantes más visibles de su bancada en la Cámara. Su elección, sin embargo, se produce en medio de un proceso activo en la Corte Suprema de Justicia. La Sala de Instrucción lo citó a indagatoria este lunes, un día después de las elecciones, en una investigación por presuntamente haber utilizado a integrantes de su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) para trabajar en un negocio familiar de frutas y verduras en Bogotá. El caso se originó a partir de denuncias periodísticas que señalaban que algunos asesores del congresista habrían participado en actividades del emprendimiento mientras estaban vinculados al Congreso.

Alex Flórez, Pacto Histórico
Álex Flórez, un abogado y político antioqueño, se mantiene en el Senado pese a que su breve trayectoria en el Capitolio comenzó marcada por polémicas. En 2022, recién elegido, fue protagonista de un escándalo en Cartagena después de que la Policía lo retirara de un hotel en estado de embriaguez y tras protagonizar un altercado con funcionarios del establecimiento. El episodio derivó en investigaciones disciplinarias y en fuertes críticas públicas, lo que llevó al propio senador a ofrecer disculpas y a apartarse temporalmente de algunas actividades políticas. Pese a la controversia, el senador cercano a Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, mantuvo su base electoral en el Pacto Histórico y así conservó su lugar en el Senado.

Martha Peralta Epieyú, MAIS
Martha Peralta alcanzó una de las dos curules especiales para pueblos indígenas en Colombia con el aval del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS). Abogada del pueblo wayuú y nacida en La Guajira, llegó por primera vez al Senado en 2022 como parte de la lista cerrada del Pacto Histórico, cuando ocupó el sexto renglón en esa coalición. Su trayectoria política ha estado acompañada de cuestionamientos. La Corte Suprema de Justicia abrió una indagación por sus posibles vínculos con el escándalo de corrupción de la UNGRD, luego de que Olmedo López, el exdirector de la entidad, la señalara de haber intervenido en el redireccionamiento de contratos y proyectos financiados con recursos de la entidad. Aunque Peralta ha rechazado las acusaciones, el caso avanza en el alto tribunal.

Yessid Enrique Pulgar, Partido Liberal
El nuevo senador, elegido con más de 146.000 votos, es el heredero político de su hermano Eduardo Pulgar, exsenador condenado por haber buscado sobornar a un juez y quien maneja los hilos del poder desde la cárcel. La familia tiene actualmente presencia en el Congreso con la senadora Claudia Pérez, esposa de otro hermano de Yessid y Eduardo, el también político Freddy; la hija de Eduardo, Isabnella, es diputada departamental y la alcaldesa Alcira Dansoval es parte del grupo político. La familia es muy poderosa en el municipio de Soledad, contiguo a Barranquilla, muy empobrecido y que en 2022 sumó casi 160.000 votantes, los suficientes para asegurar un curul en el Senado.

José Alfredo Gnecco Zuleta, Partido de la U
El actual senador llegó al Congreso desde 2010 y se ha convertido en día el político más notorio del llamado clan Gnecco. Su familia que domina la política del departamento del Cesar, al que llegó a inicios de los años ochenta. El padre del administrador de empresas, Lucas, fue gobernador y terminó condenado por corrupción y nexos con grupos paramilitares. Uno de los tíos del senador, Jorge, fue asesinado en 2001, y había sido mencionado por líderes paramilitares como su aliado. Otro más, Pepe, fue senador y firmó el llamado Pacto de Ralito, un acuerdo de un centenar de dirigentes políticos del Caribe con los paramilitares. Su primo Luis Alberto Monsalvo Gnecco, también exgobernador e hijo de la matrona del clan, Cielo, ha sido imputado por la Fiscalía por irregularidades en un contrato de alimentación escolar. El senador de 49 años tiene además tres procesos penales en la Corte Suprema de Justicia.

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