La izquierda alternativa a Petro se estrella en el Congreso mientras el Pacto Histórico consolida su poder
Las elecciones dejaron en evidencia el naufragio de la izquierda que no sigue a Petro. Los movimientos disidentes no logran el umbral y pierden su personería jurídica


Las elecciones legislativas de este domingo dejan una conclusión evidente: casi nadie en la izquierda colombiana le puede competir al petrismo. Con 25 curules en el Senado y 39 en la Cámara de Representantes, el partido de Gustavo Petro se consolida como la mayor fuerza política del país. Otros partidos y candidatos de izquierda que no se alinearon con la fuerza del presidente, en cambio, no logran superar el umbral electoral ni ganar una representación significativa. Dentro del espectro progresista, el Pacto Histórico concentra el poder político, mientras que las demás fuerzas permanecen dispersas y con escasa capacidad de incidencia.
El Frente Amplio Unitario, la lista de Roy Barreras que buscaba unificar a una izquierda disidente del petrismo, solo logra una curul, la de Alejandro de la Ossa en la Cámara por Sucre. Con eso, el partido La Fuerza salvó su existencia con la mínima. Otros casos son más graves. El Partido Comunes de las extintas FARC o Fuerza Ciudadana, del exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo o, desaparecieron del mapa político nacional al no obtener ningún escaño.

La lista al Senado que presentó Roy Barreras con la coalición que llamó Frente Amplio Unitario, en la que intentaba juntar viejos amigos del presidente Petro que no dejaron un buen recuerdo tras su paso por el Gobierno, como el exsuperintendente de Salud Luis Carlos Leal; y también a personajes con sus propios escándalos, como Máximo Noriega, jefe de la campaña a la Gobernación del hijo de Petro en 2023 e investigado por la presunta financiación ilegal de esa aventura electoral. También concurría Mary Luz Herrán, exesposa del mandatario. Una especie de quién es quién del pasado del petrismo, que apenas sobrepasó el 2% de los votantes.
Fuerza Ciudadana también intentó venderse como la alternativa a una nueva izquierda. El partido avaló a líderes del sector educativo como Nelson Javier Alarcón, un líder sindical del magisterio que es directivo de la Central Unitaria de Trabajadores; y apostó por salvar la personería jurídica de Comunes, con la aspiración de Sandra Ramírez Lobo, exguerrillera. Pero la colectividad de Caicedo no llegó ni al 1% y quedó sumida en el olvido electoral, con su intento de consolidar una izquierda alternativa totalmente frustrado.

Una de las pocas excepciones en la izquierda crítica a Petro, que logró llegar al Capitolio sin la bendición del partido de Gobierno, fue Jennifer Pedraza, del diminuto partido Dignidad y Compromiso. Alcanzó la curul en el Senado en una alianza electoral con el partido cristiano Mira en una evidente paradoja: Pedraza, una feminista que se reconoce como progresista, se favoreció de miles de votos de una colectividad que ha criticado la despenalización del derecho constitucional del aborto. La alianza también incluyó al Nuevo Liberalismo, el partido de los hermanos Galán que, en cabeza del exsenador Juan Manuel, está más cerca del uribismo que de la izquierda.
Los resultados de las legislativas muestran que Petro logró lo que por décadas fue resultado imposible: consolidar una izquierda en un solo movimiento político con un caudillo claro. El presidente tuvo eco también en su llamado a no votar las consultas presidenciales del domingo pasado, pues por una decisión del Consejo Nacional Electoral no pudo participar en ella su candidato, Iván Cepeda. La votación por las consultas cayó de 12 millones de ciudadanos a menos 10 millones de pesos. Más de 12 millones de personas votaron por el Senado pero no por las consultas, lo que se suma a otros 578.000 tarjetones entregados sin marcar. La consulta que ganó Barreras solo supuso 596.000 votos, mientras las tres listas al Senado marcadamente de izquierda llegaron a 4,9 millones, lo que evidencia la movilización de Petro incluso contra la consulta que se llamaba progresista.

La larga marcha por una sola izquierda
Unificar la izquierda en Colombia ha sido la obsesión de muchos. Uno de los intentos más contemporáneos ocurrió en 2005, con la consolidación del partido Polo Democrático Alternativo, que reunió sectores progresistas, comunistas, socialdemócratas y movimientos independientes bajo un mismo partido. Logró la segunda votación a la Presidencia en 2006, cuando Carlos Gaviria sumó 2,6 millones de votos, y una primera bancada unificada de izquierda en el Congreso. Sin embargo, la experiencia duró poco. Las disputas internas y escándalos de corrupción como el de los hermanos Moreno en Bogotá, socavaron su credibilidad. A pesar de su peso electoral inicial, el Polo no logró convertirse en una fuerza capaz de disputar el poder de manera sostenida. En las elecciones de 2010, con Petro como candidato presidencial, el apoyo cayó a 1.3 millones de votantes y un distante cuarto lugar.
Durante estos años, Petro y Jorge Enrique Robledo, otro de los rostros más visibles del Polo, simbolizaron la dificultad de articular la izquierda. El hoy miembro de Dignidad y Compromiso, y fallido candidato al Senado este domingo, cuestionaba las decisiones de Petro sobre estrategias electorales, quien ganó la alcaldía de Bogotá en 2011 con un movimiento propio, Progresistas, y avanzaba en sus propias aspiraciones políticas.
Con varias diferencias sobre la mesa, y luego de que Progresistas se fusionara con el Partido Verde en 2013, Petro fundó un nuevo movimiento, la Colombia Humana, que en 2018 lo catapultó a la segunda vuelta de las presidenciales. Para el 2022, cuando las ganó, la Colombia Humana hizo parte de una sombrilla de movimientos llamada el Pacto Histórico, en la que quedó incluido un mermado Polo Democrático. Aunque el proceso de unificarse formalmente como un único partido político tardó, en parte por líos jurídicos, los más de 4,4 millones de votos que logró la colectividad este domingo muestran que la fuerza política de la izquierda ha logrado concentrarse en un solo proyecto político: el de Gustavo Petro.
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