Recelo en Miami por las promesas de seguridad jurídica de Delcy Rodríguez: “Hay que esperar a ver si hacen lo que dicen”
Empresarios y fondos de inversión, que participan en el foro global en el que habló la presidenta venezolana respaldada por Trump, creen que es pronto para valorar los cambios en el país latinoamericano. Consideran que unas elecciones contribuirían a dar credibilidad


Los inversores se muestran, en general, escépticos sobre la apertura económica de Venezuela pregonada por la presidenta interina Delcy Rodríguez, que promete seguridad jurídica a los empresarios extranjeros para que regresen al país. La mandataria latinoamericana, que era la mano derecha de Nicolás Maduro, alcanzó el poder tras la operación militar llevada a cabo por Washington el pasado enero para capturar al líder chavista.
Matias, nombre ficticio de un empresario que lleva años viviendo en Estados Unidos, pero que tiene raíces venezolanas, y teme que sus palabras tengan consecuencias negativas con sus vínculos en el país. Se muestra muy escéptico sobre los cambios prometidos por Delcy Rodríguez. “Yo opino lo que dijo el de Exxon ante Trump: en Venezuela no se puede invertir”, señala desde el hotel Faena, un lujoso complejo residencial en Palm Beach (Miami).
Miami se ha convertido esta semana en la capital financiera de Estados Unidos. Una de las ciudades del mundo con más inversores por metro cuadrado tras la llegada de cerca de un millar de empresarios y ejecutivos de empresas y fondos de inversión de Estados Unidos y el Golfo Pérsico para participar en el foro anual FII Priority, un congreso de empresarios respaldado por el fondo soberano de Arabia Saudí, conocido como “el Davos del desierto”, porque este foro comenzó en Riad.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se ha presentado al mundo financiero en este variopinto escenario donde los millonarios saudíes se mezclan con inversores italianos, israelíes, argentinos, brasileños, pero, sobre todo, estadounidenses, en busca de oportunidades de inversión para PIF, el mastodóntico fondo público saudí dotado con las ganancias de la mayor petrolera del mundo, Aramco.
Rodríguez ha tratado de conquistar al público para que inviertan en la nueva Venezuela. Tras la operación militar de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro, el país trata de abrirse a los negocios, bajo la estrecha vigilancia de las autoridades estadounidenses. “Es importante que el entorno para las inversiones pueda darse en un ámbito de seguridad donde el inversionista sepa que, indistintamente de alternancias políticas, indistintamente de contexto de restricción, el inversionista sepa que hay seguridad, que hay leyes en Venezuela que permitan retorno de sus inversiones de manera seria”, ha manifestado por videoconferencia la presidenta interina desde Caracas. Aún no puede viajar a Estados Unidos porque necesita un permiso especial por las sanciones impuestas por Washington contra el régimen chavista.
Matías, que participa como asociado del FII Priority, resume el sentimiento de media docena de inversores que participan en el foro consultados por Papallones, algunos de los cuales prefieren no dar su nombre. “Hay que esperar a ver si hacen lo que dicen”, advierte. Otro empresario con el que está conversando sostiene que “Rodríguez hace ese discurso porque se dirige a los inversores internacionales, pero luego en casa no lo hace”.
Ambos creen que, hasta que no se produzca un cambio político, el país no podrá recuperar la confianza total de los inversores. “Pueden hacer lo que hace Chevron, que ha creado su propio estado paralelo, con un cuerpo de seguridad propio y servicios privados sin ayuda del estado”, apunta un inversor. “Si ahora quieres invertir en Venezuela, tienes que encargarte tú de todo, no puedes contar con la Administración. Si quieres transportar algo, tendrás que construirte tú mismo los muelles de carga, el puerto, todo, porque el gobierno no va a ayudarte. Y eso si no te roban con mordidas u otras cosas”.
El discurso de Delcy Rodríguez ante ejecutivos, empresarios e inversores ha coincidido este miércoles con el que ha pronunciado la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la mayor conferencia energética del mundo, CERAWeek. Allí, también se ha comprometido ante los empresarios a garantizar la seguridad jurídica siempre que en su país se produzcan unas elecciones “justas y libres”.
Separadas por un océano ideológico, ambas han prometido a los inversores recetas similares, compitiendo por atraer capital extranjero a Venezuela.
La apertura es evidente. Estados Unidos, que tutela a Caracas, ha abierto la mano para que la industria petrolera venezolana pueda recobrar el brillo de los años noventa del siglo pasado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha animado a las petroleras estadounidenses a regresar a Venezuela para tomar un pedazo del suculento pastel que representan sus vastas reservas petroleras, las mayores del mundo. Pero tras décadas de sanciones internacionales, abandono y corrupción, las infraestructuras están lejos de su mejor momento. Y hay dudas entre los empresarios.
“Estamos en un proceso de estabilización de ejecución de reformas que se requiere para ese entorno productivo y para recibir inversiones que permitan diversificar los motores productivos de la economía venezolana, como lo estamos viendo, no solamente crecimiento importante en el ámbito de los hidrocarburos, sino también de la construcción, de banca, de seguro, de la minería, de la manufactura”, ha remarcado Rodríguez, que no ha despejado las dudas sobre una transición democrática, ni si convocará elecciones como le reclama la oposición.
Al mismo tiempo que Rodríguez trataba de seducir a los inversores extranjeros, la encargada de Negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, mantuvo una reunión con una delegación de empresarios estadounidenses que visitan el país latinoamericano para conocer la situación y analizar posibles inversiones. A través de una publicación en la red social X, Dogu aseguró: “Estamos aquí para apoyar el crecimiento de la inversión estadounidense”. Y agregó que las empresas privadas desempeñarán un “papel fundamental en la reconstrucción de una Venezuela estable y próspera”. Por si había dudas, Trump participará en el mismo foro en el que ha intervenido Delcy Rodríguez, mientras que no hay noticias de que haya conversado recientemente con Machado.
Paolo, un empresario italiano con intereses en el sector de la energía en Murcia (España), señala que aún hace falta confianza para poder volver a confiar en Venezuela. “Han cambiado las caras, pero sigue siendo el mismo régimen”, sostiene mientras charla con otro empresario de origen indio, pero cuya familia está instalada en España desde hace un siglo. Hasta que no se convoquen elecciones y se demuestre el cambio democrático, seguirá desconfiando de la situación del país latinoamericano, reflexiona.
Un inversor llamado Eli, que lleva una kipá en la cabeza, pone cara de circunstancias cuando escucha hablar de Venezuela. Miguel Armaza gestiona un fondo de capital riesgo. Invirtió hace un par de años en Venezuela y dice que las cosas le van muy bien. Se muestra más optimista sobre la apertura de Caracas. Cree que se han producido muchos cambios con el ascenso de Delcy Rodríguez. Aunque admite que hay oportunidades, se muestra prudente. “Siempre y cuando puedas diversificar tus inversiones”. Armaza tiene un podcast en el que entrevista a personajes del mundo económico. Cree “genuinamente en el potencial de Venezuela, en el sector tecnológico”. Pero apunta: “Hacen falta unas elecciones democráticas para que se perciba el cambio real”, apunta.
Andrea Riposati es el consejero delegado de Dante Omics, una empresa que emplea la inteligencia artificial para soluciones de salud. Se muestra más optimista. Cree que Venezuela está llena de oportunidades. “Cuando hablamos de Venezuela, siempre pensamos en el petróleo y en la energía, pero también hay que pensar que hay una actividad comercial, que tiene que escalar”. Apunta que hay oportunidades en el sector del comercio y en el de la salud. “Hay opciones para elevar el nivel comercial, con redes comerciales o farmacias y medicamentos, es una oportunidad”, señala. Cree que en los últimos 20 años el país lo ha pasado mal por los embargos al régimen chavista, pero que con la reapertura de los últimos meses va a poder crecer y equipararse en cierta medida a la República Dominicana. “El turismo es otro de los motores que puede aprovechar”, apuesta.
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