Un láser récord entre Tenerife y La Palma para multiplicar por 1.000 las comunicaciones
La ‘start-up’ valenciana FYLA ensaya en Canarias una tecnología pensada para sustituir la fibra óptica


La tecnológica valenciana FYLA promete comunicaciones ultrarrápidas vía láser sin necesidad de fibra óptica, a prueba de hackeos, con mejores resultados que el 5G o el 6G y a un coste de implantación mucho menor, sin obra civil ni permisos. Este es el objetivo que promete el fundador de la deep-tech, Pere Pérez Millán. Y para avalarlo, pone sobre la mesa su éxito más reciente: el récord mundial de distancia en comunicaciones inalámbricas con láser ultrarrápido, logrado junto con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) entre las islas canarias de La Palma y Tenerife, en una prueba desarrollada en octubre en la que se transmitieron hasta 1,3 Gbit/s a una distancia superior a 140 kilómetros empleando comunicación láser en espacio libre (FSOC, por sus siglas en inglés). “Estamos convirtiendo la comunicación láser sin fibra en una realidad”, asegura Pérez Millán en una entrevista por videoconferencia. “El láser por aire puede aumentar hasta 1.000 veces el ancho de banda de las actuales comunicaciones inalámbricas”.
FYLA nació en 2014 como evolución de una spin‑off de la Universitat de València y del trabajo posterior de Pérez Millán en la Universitat Politècnica de València. Arrancó con capital semilla de la empresa valenciana Jenealogia y hoy emplea a unas 35 personas en la capital. “Diseñamos, producimos y vendemos sistemas de fotónica ultrarrápida fundamentados en el láser de fibra óptica: esa es nuestra tecnología nuclear”, resume el fundador.
Para ello, se basan en una tecnología más que asentada en la industria y en el imaginario colectivo: el láser, un haz de luz monocromática (de una sola longitud de onda), coherente espacial y temporalmente y muy concentrado (sin dispersiones). Dentro de este tipo de láseres existen, a su vez, varias familias. Una muy extendida desde la primera década del siglo XXI es la de alta potencia, que ha sustituido tecnologías de los años ochenta y noventa para cortar, taladrar o para llevar a cabo soldadura industrial.
FYLA, en cambio, se ha especializado en láseres ultrarrápidos, de pulsos extremadamente cortos y altísima potencia de pico. Es en este nicho en el que ha creado una tecnología capaz de generar latidos del orden de picosegundo e incluso femtosegundo, unidades de tiempo que equivalen a una billonésima y una milbillonésima de segundo, respectivamente. Esta característica, explica Pérez Millán, sumada a la corta longitud de onda propia de la luz, permite establecer conexiones de datos direccionales, prácticamente imposibles de interceptar e interferir, resilientes, de muy largo alcance y bajo consumo energético.

La luz blanca láser de gran intensidad y direccionalidad que genera FYLA ha registrado ya un gran impacto en microscopía avanzada y en inspección industrial. “Si iluminas con una fuente blanca muy intensa y focalizada, ganas resolución. Y en línea de producción puedes medir color en continuo, no por muestreo”, apunta Pérez Millán. Entre sus clientes actuales cita a las universidades de Cambridge, Oxford, Princeton, Yale, California (UCLA), Sorbona, al mayor laboratorio de física de partículas del mundo (CERN) o al prestigioso instituto de tecnología alemán Fraunhofer. FYLA ha cristalizado su catálogo en dos líneas industriales: Inspection (color y, ahora, semiconductores) y Networks (comunicaciones).
Esta última ha sido, precisamente, la protagonista del ensayo canario y la que promete revolucionar la transmisión de datos. “Canarias cuenta con una situación geográfica única en el mundo para llevar a cabo pruebas de comunicaciones ópticas”, explica por teléfono el jefe de l Departamento de Electrónica del IAC e investigador principal del proyecto de Comunicaciones Ópticas, Luis Fernando Rodríguez Ramos, quien junto con el ingeniero electrónico Hugo García Vázquez ayudó en la prueba entre las dos islas. Las dos islas cuentan con sendos observatorios separados por 144 kilómetros y con visibilidad directa entre ambos. “Es un escenario ideal”, sentencia Rodríguez.
El IAC, de hecho, pretende aprovechar esta ventaja única: el organismo ha solicitado financiación para construir un nuevo edificio dedicado específicamente a este tipo de pruebas y ofrecer esta infraestructura a empresas y grupos de investigación que quieran desarrollar y validar tecnologías de comunicación óptica.
La prueba entre La Palma y Tenerife demuestra, según explica Pérez Millán, que incluso en distancias largas y con atmósfera adversa (nubes, lluvia, turbulencia), un tren de pulsos intensos puede mantener el enlace y transportar datos a gigabit por segundo. “Es un récord científico: no todo ese alcance tiene sentido comercial hoy, falta madurar. Pero vemos cercano su uso en redes privadas —por ejemplo, puertos— y, sobre todo, en catástrofes: si caen las fibras, puedes restablecer internet y voz en horas con nodos láser a hasta diez kilómetros de distancia”, explica. “El ancho de banda con láser puede ser muchísimo mayor que con 5G o 6G por pura física: al trabajar a longitudes de onda ópticas, permite más datos por unidad de tiempo”, sostiene Pérez Millán.
La tecnología apunta también a última milla y zonas rurales donde no compensa abrir zanjas. “Los costes son enormemente más bajos: no hay obra civil ni permisos. Y funciona para instalaciones temporales —conciertos, grandes eventos—: montas nodos para el pico de demanda y luego los retiras”. El modelo comercial se integraría con operadoras y propietarios de torres como Cellnex o American Tower.
A su juicio, el ecosistema internacional ya se está moviendo en este sentido: “Google, NTT… Hay mucha apuesta, pero nosotros hemos logrado un alcance más largo y mayor resiliencia”. ¿Cuándo veremos esta tecnología fuera de pilotos? “Pronostico un plazo de tres o cuatro años para empezar a ver nodos de comunicación láser en las calles”, afirma Pérez Millán. Entre tanto, FYLA sigue puliendo el producto y escalando casos de uso donde el coste por bit, el tiempo de despliegue y la resiliencia marcan la diferencia.
La empresa ha contado con el respaldo del fondo Bullet Capital (enfocado en deep‑tech con patentes y equipos de excelencia) y del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI). Indra también ha invertido recientemente, interesada sobre todo en comunicaciones láser para seguridad y defensa.
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