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Un agresor reincidente deja tres asesinadas en un crimen machista en Miranda de Ebro: “Secuestró a una niña y encadenó a una mujer”

El detenido por la muerte de tres mujeres en el incendio de Miranda de Ebro tenía múltiples antecedentes por rapto, agresión sexual y violencia de género

Agentes de la Policía Nacional junto al edificio de la localidad de Miranda de Ebro incendiado y en el que han muerto tres mujeres. SANTI OTERO (EFE)

En la fachada del Ayuntamiento de Miranda de Ebro (Burgos, 36.000 habitantes), hay un cartel por el 8M, el Día Internacional de las Mujeres, que se celebró el domingo. Al lado, en un bar, un rótulo: “En este local no se toleran las agresiones sexistas”. Ha sido en la calle trasera donde la noche de este martes, en un incendio provocado, murieron tres mujeres en lo que se investiga como un caso de violencia machista. Mientras un grupo de políticos y vecinos asisten al minuto de silencio en la plaza del consistorio, al mediodía del miércoles, la investigación continúa para esclarecer los hechos.

El detenido como presunto autor del incendio era la expareja de una de las tres víctimas y tenía antecedentes por violencia de género. El sospechoso se acercó en la noche del martes a la puerta de la casa de esa mujer y comenzó a quemar cosas. Dentro estaba su exnovia, Dolores, de 58 años, y la madre de esta, Antonia, de 78. La tercera víctima, de 24 años, era una vecina, Laura Valentina, nacida en Colombia. Hay cuatro heridos, dos de ellos niños de 7 y 11 años, cuya vida no corre peligro.

Su padre, el argentino Mauro Torres, recuerda la escena que vio la noche anterior apoyado en una pared cercana al número 10 de la calle de la Fuente de Miranda de Ebro, en el Casco Viejo, donde varios agentes han pasado la mañana entrando y saliendo de la zona acotada, con cajas y trajes de protección. “Fue intencionado. Vino un hombre molestando, borracho, golpeando a la puerta de las señoras y dando patadas”, dice Torres. Según explica, él se asomó al dintel para preguntar a las mujeres si estaban bien: “Sí, tranquilo”, le dijeron, y volvió a casa, inquieto. Después, escuchó ruidos y vio por la mirilla patadas y golpes. Pasadas las diez y media de la noche, comenzó el humo.

Según las autoridades, el incendio se produjo después de que se viera a un hombre apilando colchones en el bajo del edificio. También ardieron otros enseres que se acumulaban en los rellanos y que hoy son solo amasijos de hierros retorcidos en la puerta del inmueble, cercado por policías. “Mis hijos me preguntaban si iban a morir y yo, sin saberlo, claro, les decía que no”, susurra Torres, aún nervioso. Según cuenta, en el pasado recibió formación como bombero, lo que le permitió trazar un plan: llevó a su pareja y a los niños al balcón y cerró la puerta para que no les alcanzaran las llamas. Él saltó al segundo piso, después al primero y luego al bajo para pedir auxilio. Allí coincidió con la pareja de la colombiana, quien logró escapar.

Las múltiples condenas del sospechoso

“Intentamos lo que pudimos… no se lo deseo a nadie”, musita Torres, rememorando el “humo negro”. Él ha prestado declaración ante los agentes y sigue estupefacto, sentado, tras hablar con los enfurecidos sobrinos y parientes de las mujeres mayores fallecidas. Tres de ellos esperan noticias en la Plaza Mayor. “Estuvo bebiendo por los bares toda la tarde y luego prendió los colchones con algún líquido o gasolina”, afirma uno de ellos, que ha perdido a una tía y a su abuela, que ya no podía apenas moverse. Él y un hermano suyo vieron el humo desde una casa cercana y acudieron a ver qué pasaba. Al llegar, tiraron abajo la puerta de la buhardilla, pero no pudieron entrar por las llamas y la humareda. “Ni su familia quería a ese hombre, fue desterrado por el patriarca, pero volvió cuando murió”, dice uno de ellos del presunto agresor. “Hace muchos años secuestró a una niña y, hace poco, retuvo a una mujer, la tenía encadenada”.

El comisario jefe provincial de Burgos, José Carlos Donoso, ha explicado que desde el principio apuntaron a un incendio provocado, por cómo se inició, y que tenían un sospechoso. “Sabiéndose conocedor de que le buscábamos, esta mañana se ha presentado en comisaría y ha quedado detenido”, ha apuntado Donoso antes de añadir que la investigación prosigue. Originario de Meruelo (Cantabria), el sospechoso, identificado como José M.G., había salido recientemente de prisión, tenía antecedentes por violencia machista y había cumplido condena en al menos dos casos relacionados con secuestros de mujeres, uno de ellos una niña de 9 años a la que raptó y de la que abusó sexualmente en 2015 y por lo que pasó tres años en prisión.

La Audiencia de Burgos le condenó, además, a un año y siete meses de prisión por retener en una casa de Miranda de Ebro a una mujer, a la que encadenó y golpeó en 2023. Sin embargo, según la agencia Efe, a pesar de que en febrero de 2026 se produjo la liquidación total de la condena, el hombre llevaba tiempo en la calle, ya que estuvo en prisión preventiva desde su detención por estos hechos y, por tanto, ya se daban las condiciones para su puesta en libertad provisional.

Por otra parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha confirmado este miércoles que tanto el detenido como su expareja Dolores habían estado en el sistema VioGén ―el de seguimiento de las víctimas y sus agresores―, por relaciones anteriores. Él en 2007 y ella en 2008, por lo que estaban ya inactivos.

Las calles hablan

El barrio comenta lo sucedido, se asoma a los balcones, niega con la cabeza, se lleva la mano a la boca, elucubra en los bares. “¡Se ha entregado el tío!”, destaca un mirandés, bien informado: el hombre sobre el que se centran las pesquisas acudió a la Policía, que estaba tras él. Allí fue arrestado. María, que prefiere no dar su apellido, se resigna en la puerta del ayuntamiento coronado por la pancarta feminista: “¡Está loco! Estuvo casado con una prima mía. Era un desastre y la mataba a palos. A la más vieja la quería yo mucho”.

Entrar en alguno de esos bloques decimonónicos, como acredita un panel en la puerta, revela el enorme daño potencial con arrimar una cerilla. Escaleras de madera ajada que cruje hacia descansillos abarrotados de cachivaches, con colchones, carritos de la compra llenos de ropas y telares viejos, electrodomésticos desvencijados y, arriba, una buhardilla malamente cerrada con un candado. Un sinfín de autoridades se ha concentrado ante el consistorio en un minuto de silencio denso, con rostros serios en una brecha en la campaña electoral de cara a los comicios de este domingo. La alcaldesa de Miranda, Aitana Hernando (PSOE), ha decretado tres días de luto; el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), ha acudido al acto de duelo y lo ha condenado en redes sociales, como el líder socialista, Carlos Martínez, quien ha asegurado que también acudirá al municipio.

En lo que va de año, 10 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde que arrancó la estadística oficial, en 2003, son 1.323 mujeres. De confirmarse este como violencia de género, sería el caso con más víctimas, mortales y no mortales, desde que hay registro. En el último informe del Consejo General del Poder Judicial sobre los asesinatos por violencia de género y doméstica de 2024, “en cinco de los 48 casos analizados en 2024, la agresión fue extensiva a otras personas cercanas a la mujer asesinada, lo que ocasionó siete víctimas mortales más”. Cuatro fueron hijos e hijas menores, un hijo mayor de edad, una madre y un amigo. Desde que existen datos y hasta 2024, ahonda el Consejo en el informe, “se han registrado ya 69 casos de homicidio múltiple, con un total de 83 víctimas, 43 de ellas hijos e hijas menores de las mujeres asesinadas”.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico [email protected] y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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