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Senegal endurece la ley contra la homosexualidad: “Estamos en pánico, basta con la mínima denuncia para que te señalen y vengan a por ti”

Cientos de personas LGTBI y activistas por la defensa de este colectivo se esconden o huyen del país. La norma penaliza con hasta 10 años de cárcel lo que denomina “actos contra natura”

Participantes en una manifestación contra las personas LGTBI en Dakar el pasado 6 de marzo.Misper Apawu (AP)

El Parlamento de Senegal aprobó a última hora del miércoles una modificación legal que endurece las penas contra la homosexualidad e intensifica la represión contra activistas, colectivos y miembros de la comunidad LGTBI. En las últimas semanas, un clima social de creciente homofobia, que ha incluido la publicación en redes sociales de fotografías, identidades y direcciones, ha provocado que cientos de personas LGTBI u otras vinculadas a la lucha por los derechos de este colectivo huyan a países vecinos y europeos, si consiguen un visado, o se refugien en ciudades y pueblos del interior, según las asociaciones de defensa de sus derechos. Pierre (nombre ficticio) ha dejado su hogar en Dakar y se esconde en casa de un amigo: “Estamos en pánico. Basta con la mínima denuncia para que te señalen por la calle y vengan a por ti”, asegura.

La reforma modifica el artículo 319 del Código Penal, vigente desde 1965, que sanciona los llamados “actos contra natura” con penas de entre uno y cinco años de prisión para quienes mantengan relaciones con personas de su mismo sexo. Con el cambio aprobado, las condenas pasan a situarse entre cinco y 10 años, con las penas más altas en los casos en los que haya menores implicados. La norma amplía además el alcance de la persecución penal a “personas y organizaciones que promuevan o financien la filosofía LGTBI”. También se endurecen las sanciones económicas: las multas, que hasta ahora podían alcanzar los 2.250 euros, podrán llegar a 15.000 en función de la gravedad de los hechos. En la legislación senegalesa, la homosexualidad queda así equiparada a conductas como la necrofilia o la zoofilia.

Un total de 135 diputados votaron a favor de la modificación de la norma, que también sumó tres abstenciones. Sin embargo, prácticamente todos los miembros de la oposición, que suma 30 escaños, decidieron ausentarse de la votación de la ley. Tierno Alassane Sall, diputado opositor, denunció la “mala fe” del Gobierno y del partido gubernamental Pastef, que acusaron a los regímenes precedentes de haber defendido o estimulado la homosexualidad. Por todo ello decidió no tomar parte en la votación, así como sus compañeros opositores.

Estamos atrapados. Todo este debate público no hace sino empeorar las cosas para nosotros. Siempre he intentado llevar una vida discreta, pero mis vecinos empiezan a sospechar. Tengo mucho miedo
Pierre

“Tengo mucho miedo”

Hace dos semanas, Pierre hizo sus maletas y se mudó de la capital a un pueblo del interior del país. “Estamos atrapados. Todo este debate público no hace sino empeorar las cosas para nosotros. Siempre he intentado llevar una vida discreta, pero mis vecinos empiezan a sospechar. Tengo mucho miedo”, dice por teléfono desde la casa de un amigo. De 54 años, casado y con cuatro hijos, vive su homosexualidad en las sombras. “Hice de todo para disimular, para pasar desapercibido. Incluso mi matrimonio fue un intento de quitarme presión. Pero soy lo que soy. Las cosas se han puesto muchísimo peor. Siento que en cualquier momento me van a arrastrar por la calle, pegar una paliza o algo peor”, revela.

La reforma de la ley ha sido impulsada por el Gobierno senegalés y, en particular, por el primer ministro Ousmane Sonko, quien antes de llegar al poder se posicionó con claridad a favor de endurecer la legislación y llevó esta promesa a su campaña electoral. A comienzos de febrero, dos semanas antes de que el Ejecutivo elevara el proyecto de ley al Parlamento, más de 30 personas fueron detenidas en Senegal acusadas de “actos contra natura”, transmisión voluntaria del VIH, pedofilia y violaciones cometidas contra menores. Entre los detenidos se encuentran conocidos periodistas, presentadores de televisión y un cantante, lo que incrementó el interés de unos medios de comunicación que publicaron numerosos detalles de la investigación. Todo ello desembocó en una manifestación contra la homosexualidad que recorrió las calles de Dakar.

Este suceso no es sino el último de una vasta campaña homófoba estimulada por grupos islámicos, como Jamra o And samm djiko yi, que llevan años presionando a las autoridades para endurecer la legislación contra los homosexuales. Jamra asegura tener una lista de 650 homosexuales y activistas LGTBI, con fotografías e identidades completas, que va a facilitar a las autoridades para que sean llevados ante la justicia. Algunos de esos nombres y direcciones, acompañados de retratos, se han filtrado a las redes sociales y a ciertos medios de comunicación, lo que ha incrementado el clima de miedo entre la comunidad LGTBI. En los últimos años se han multiplicado las palizas, actos de violencia y la estigmatización de homosexuales, como cuando en 2023 una multitud enfervorecida desenterró el cadáver de un joven señalado como gay y le prendió fuego en una calle de Kaolack.

Sin embargo, el incremento de la homofobia no es exclusivo de Senegal. Más de 30 países africanos tienen leyes que penalizan la homosexualidad y, en los últimos años, un puñado de naciones como Kenia, Uganda, Malí, Burkina Faso y ahora Senegal las han endurecido. “En realidad es difícil hablar de retroceso en materia de derechos de las personas LGTBI porque nunca ha habido avances. Efectivamente ahora estamos mucho peor que hace 20 o 30 años, se han intensificado los ataques y se puede hablar directamente de persecución. Ahora se habla más de la cuestión LGTBI y se la considera una importación occidental, lo que ha complicado mucho las cosas”, asegura la camerunesa Larissa Kojoué, investigadora de Human Rights Watch (HRW).

En su argumentación de defensa de la reforma de la ley, los grupos políticos que sostienen al Gobierno en el Parlamento senegalés calificaron una y otra vez a la homosexualidad como una “perversión”, “desviación” y, en todo caso, como “un comportamiento totalmente contrario a nuestros valores y nuestra cultura”, defendiendo que endurecer las penas era necesario para “defender a nuestros jóvenes y nuestra infancia”.

El discurso que define la homosexualidad como algo occidental no tiene ningún fundamento. Numerosos estudios han confirmado que no es así
Larissa Kojoué, investigadora de Human Rights Watch

Para Kojoué, quien se define como feminista, panafricanista y anticolonialista, “el discurso que define la homosexualidad como algo occidental no tiene ningún fundamento. Numerosos estudios han confirmado que no es así, que los homosexuales existen en todas las regiones del mundo. Defender lo contrario es una narrativa que divide, que manipula a la opinión pública, que está politizada”.

En África, países como Sudáfrica o Cabo Verde tienen una amplia tradición de respeto a los derechos de las personas LGTBI y otros, como Angola o Botsuana, han despenalizado las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, son más la excepción que la norma. En mayo de 2023, Uganda aprobó una ley homófoba muy severa, que incluye cadena perpetua e incluso pena de muerte para la llamada “homosexualidad agravada”. En 2024, Ghana penó con tres años el hecho de identificarse como gay y con cinco años la financiación de colectivos de defensa de sus derechos. En 2025, Burkina Faso penalizó las relaciones homosexuales con penas de entre dos y cinco años. Kenia y Nigeria han seguido los mismos pasos recientemente.

En el caso de Senegal hay un componente político añadido. Esta reforma legal procede del primer ministro Ousmane Sonko y coincide con una grave crisis entré él y el presidente del país, Bassirou Diomaye Faye. Pese a que ambos proceden del mismo movimiento político, el Partido Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (Pastef), que llegó al poder hace dos años, y fueron compañeros de oposición durante largos años, ambos aspiran a ser candidatos a las próximas elecciones presidenciales y mantienen posturas divergentes sobre cuestiones relevantes como la crisis de la deuda. Este miércoles, la mayoría de diputados se apresuraron a felicitar a Sonko por esta iniciativa, “no un mero acto legislativo, sino un acto de soberanía que conecta con el sentimiento de la nación senegalesa”, dijeron.

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