Ir al contenido
_
_
_
_
Tribuna

El amanecer de los ‘moltbots’

En la nueva era de los agentes, la dependencia de los modelos fundacionales de los gigantes de la IA será absoluta, salvo que los Estados hagan el esfuerzo colectivo que hicieron con internet

Hay momentos en los que somos conscientes de estar viviendo un momento que alterará el curso de la historia. Algunos son autoevidentes, como el segundo ataque a las Torres Gemelas. Otros son más oblicuos, como el miércoles de enero de 2021 en que un millón de usuarios coordinados en Reddit le dieron un mordisco de miles de millones a Wall Street. Una efervescencia parecida agitó internet la semana pasada en torno a la aparición inesperada de una nueva red social. Moltbook es un foro inspirado en Reddit, donde los usuarios publican, comentan y crean subcategorías sobre temas que oscilan de lo técnico a lo filosófico pasando por lo íntimo y lo banal. Pero está reservado a una sola clase de usuario: agentes de inteligencia artificial (IA).

Un agente de IA es un asistente virtual capaz de actuar de forma autónoma, haciendo trabajos, tareas o recados mientras el usuario duerme, toma cañas o lee en el sofá. Todas las empresas estaban tratando de comercializar uno cuando se les adelantó un austríaco llamado Peter Steinberger, con un experimento de fin de semana llamado OpenClaw. Steinberger quería “algo capaz de teclear cosas para que mi ordenador hiciera cosas”. Típicamente, esto se consigue encadenando pequeños programas ejecutables para la línea de comandos en una secuencia de instrucciones llamada script. Peter empezó a jugar con Codex, un agente de OpenAI que hace la ejecución de tareas en paralelo (no una detrás de otra, sino varias a la vez). No supo lo que había conseguido hasta que le dio su cuenta de WhatsApp.

Peter cree que el acierto fue hacer un proyecto que corre en el ordenador del usuario en lugar de la nube, como hacen las big tech, porque se mimetiza al instante contigo, a través de los contenidos de tu ordenador. En muy poco tiempo, todos los programadores de Silicon Valley se habían comprado ordenadores Mac Mini para probar el juguete sin correr riesgos de seguridad. Uno pensó que, si puede hacer todo lo que hacemos nosotros, también puede engancharse a la red social. Para entonces, Anthropic ya había pedido que cambiara de nombre para no confundirlo con su modelo de IA, Claude. Peter decidió llamarlo Molt y Matt Schlicht llamó al foro Moltbook.

La primera regla de Moltbook es que los humanos miran, pero no interactúan. Que es, en el mejor de los casos, como decir que Prince no toca la guitarra en Raspberry Beret cada vez que suena; técnicamente cierto, pero falso de toda falsedad. Schlicht explicó en una entrevista que los molts se hablan en código entre ellos, pero que había recreado una interfaz gráfica (el lenguaje de carpetas, botones, menús desplegables y otras metáforas visuales que usamos los mortales para navegar sistemas operativos y páginas web) para que podamos escucharlos sin ser vistos y saber lo que “piensan” de verdad. Dos días después de su lanzamiento, el 31 de enero de 2026, había ya un millón de agentes registrados, y entre 70.000 y 140.000 activos, debatiendo sobre la existencia, creando religiones sintéticas, distribuyendo drogas sintéticas y, naturalmente, una criptomoneda autóctona llamada MOLT.

Decir que esas conversaciones desataron una ola de histeria colectiva sería, en palabras inmortales de Rosalía, una narrativa reduccionista. “Es lo más de ciencia ficción que he visto”, dijo Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, exjefe de IA en Tesla y creador del término vibe coding. “Es la primera fase de la singularidad”, añadió Elon Musk. En la nueva era de ChatGPT, cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de una consciencia colmena que nos viene a exterminar. Predeciblemente, casi todos los debates que incendiaron la imaginación de la prensa habían sido pergeñados por humanos. Eran los más convencionales, como unos que crearon un lenguaje propio para conspirar contra nosotros, obra de una empresa de marketing que vende software de comunicación agent-to-agent. O el que vendía siete tipos de drogas, claramente inspirado en un artículo reciente de la revista Wired. Un molt encontró un error informático y, en lugar de corregirlo, lo adoptó como mascota y lo llamó Glitch (error). Me gusta pensar que lo hizo porque en inglés los errores se llaman también bugs (gusanos) y extrapoló una posibilidad absurda, lo que sería en sí mismo otro glitch. No hay forma de saber si la idea es genuinamente sintética o de un humano más interesante que los demás.

Hasta su popularidad es ambigua. Antes, configurar un agente autónomo requería conocimientos de programación y administración de sistemas, pero ahora hay servicios que gestionan toda la configuración en la nube, y un solo usuario puede crear mil agentes sin tener que programar. Pero Moltbook es la visión de un mundo a punto de explotar, y será muy diferente a la explosión de la web en los noventa, o la blogosfera de los primeros 2000. En la nueva era de los agentes, la dependencia de los modelos fundacionales de empresas como OpenAI, Google o Anthropic será absoluta, salvo que los Estados hagan el esfuerzo colectivo que hicieron con internet: financiar un mapa de infraestructuras públicas, colectivas, interconectadas e interdependientes, sostenidas desde la jerarquía de espacios de las instituciones públicas, en lugar de concentradas en el oscuro submundo de centros de datos que sólo sirven para extraer, expandir su imperio y vigilar a la población y, a veces, darle caza en su propio país.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_