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Luces de Esperanza llega a más escuelas rurales de Nuevo León

El proyecto de la Fundación Iberdrola México estrena su segunda fase en el estado, iluminando con paneles solares a cinco escuelas y un centro comunitario

Los alumnos de la escuela primaria Licenciado Benito Juárez ahora cuentan con paneles solares para usar energía durante sus clases.Iberdrola México

María del San Juan Bazaldúa Huerta (45 años, Galeana, Nuevo León) es la directora de la escuela primaria Licenciado Benito Juárez, en la localidad de El Potrero Prieto de Arriba, en Galeana, Nuevo León. Ella sola se encarga de dar clases a 12 alumnos de varios grados que ahora cuentan con energía solar para desarrollar sus actividades, gracias a la segunda fase del programa Luces de Esperanza.

“Batallábamos mucho, porque la comunidad se encuentra muy alejada”, dice María del San Juan. “Cuando hacía mucho aire o llovía, se nos iba la luz eléctrica. Cualquier cosa que pasara nos quitaba la luz en la escuela, y batallábamos para las diversas actividades que se realizaban”, cuenta.

El programa Luces de Esperanza de la Fundación Iberdrola México fue creado en 2019 y ha iluminado con paneles solares a comunidades rurales de San Luis Potosí, Oaxaca, Puebla, Guanajuato y Nuevo León. En siete años, el proyecto ha beneficiado a más de 10.400 personas con una inversión de 66 millones de pesos mexicanos.

“Con la energía solar, los niños pueden hacer diferentes actividades educativas que antes eran imposibles, como las clases de computación, la proyección de alguna película documental que favorezca o apoye el contenido educativo y, sobre todo, la iluminación del patio, donde se hace la convivencia diaria”, explica María.

Alicia Valcarce, directora de la Fundación Iberdrola México, resume el propósito de Luces de Esperanza: “Este programa refleja nuestro compromiso con un México más sostenible e inclusivo. Al llevar energía limpia a escuelas y espacios comunitarios, contribuimos a reducir desigualdades y a impulsar el talento de las nuevas generaciones, asegurando que la educación llegue acompañada de bienestar y progreso”.

La fundación realiza este tipo de programas en los estados donde tiene presencia gracias al apoyo de Iluméxico, una empresa de servicios de energía solar que se encarga de la instalación de los paneles solares y el posterior mantenimiento del sistema.

Esta segunda fase consta de la instalación de paneles solares para cinco escuelas y un centro comunitario en Nuevo León, beneficiando a 176 personas durante el primer año y a 880 personas en un periodo de cinco años. Las escuelas beneficiadas en esta fase fueron el Preescolar Nueva Creación y la Primaria Belisario Domínguez, en el municipio Doctor Arroyo, así como la Primaria General Vicente Guerrero, el Preescolar Juan Ignacio Ramón, la Primaria Benito Juárez y el Centro Comunitario Primaria Benito Juárez, todas en Galeana.

“Este proyecto ha sido un éxito en la escuela porque ha mejorado la calidad de la educación y la vida de los niños”, asegura la directora María del San Juan. “Estamos orgullosos de haber sido seleccionados para el programa”.

“Con Luces de Esperanza iluminamos el futuro de miles de niñas y niños en comunidades donde antes iban a colegios que antes carecían de electricidad o tenían un suministro muy limitado. La energía solar no solo transforma las aulas, también abre oportunidades de aprendizaje, comunicación y desarrollo que fortalecen la autonomía de las familias y la calidad educativa en la región”, agrega Valcarce.

La electrificación de las escuelas con el programa Luces de Esperanza derriba las barreras de la desconexión en las zonas más remotas, garantizando que el derecho a una educación moderna no dependa de las condiciones meteorológicas ni de la distancia geográfica. En estos siete años, este proyecto ha abierto un camino de oportunidades para las comunidades de difícil acceso, impulsándolas a construir un mejor futuro con el bienestar que la energía limpia les proporciona.

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