El negocio de las peleas de gallos en la frontera: criaderos ilegales en Estados Unidos y aves que se venden por miles de dólares al narco en México
La investigación de dos ONGs señala que algunos de los principales criadores de aves para combate tienen operaciones en ambos países y que suministran cientos de miles de especímenes a las organizaciones criminales cada año


Las peleas de gallos constituyen un aspecto importante de las organizaciones delictivas tanto en Estados Unidos como en México, ya que funcionan como nexo para diversas actividades ilícitas, incluyendo la venta de drogas, de armas, apuestas ilegales y episodios de violencia. De acuerdo con una serie de investigaciones realizadas por Animal Wellness Action y Center for a Humane Economy, dos organizaciones no gubernamentales estadounidenses (ONGs), los carteles mexicanos suelen utilizar este tipo de eventos clandestinos para reuniones, lavado de dinero y como plataforma para resolver disputas. A través de su indagatoria, estas instituciones han revelado cómo opera el comercio ilícito entre los criadores y organizadores de estas riñas de animales en EE UU y el narco que, en su mayoría, controla los recintos para estos eventos al sur de la frontera.
De acuerdo con Wayne Pacelle, presidente de Animal Wellness Action y de Center for a Humane Economy, Estados Unidos se ha convertido en el principal criadero mundial de gallos de pelea. Advierte que los criadores en territorio estadounidense operan ilegalmente en Estados como Texas, Oklahoma, Luisiana y Arizona, donde reproducen millones de aves cada año. El destino de estas aves se reparte a 30 países, entre los que se incluyen destinos latinoamericanos como Colombia y Ecuador, pero principalmente al vecino al sur del Río Grande.
“México es el principal destino de estas aves. Si bien esto constituye un delito federal según la ley estadounidense, algunos de los países receptores permiten las peleas de gallos legalmente. Esto lleva ocurriendo por cuatro décadas, pero con el aumento del comercio y del transporte aéreo y terrestre entre Estados Unidos y México, la situación ha empeorado", señala Pacelle a través de una videollamada.
Según la investigación, México cuenta con una importante industria de peleas de gallos y tiene recintos donde se celebran estas riñas ilegales. Estos se encuentran, principalmente, en las ciudades fronterizas que colindan con los Estados al norte. Aunque no detalla con exactitud cuáles al sur de la frontera.
“Los criadores de gallos de pelea estadounidenses suministran anualmente cientos de miles de aves de combate a los carteles mexicanos. Un trío de estos especímenes puede llegar a venderse por hasta 5.000 dólares”, dice Wayne Pacelle. “Este tráfico transfronterizo también implica lavado de dinero, tráfico de drogas y armas, y violencia transnacional, con miles de millones de dólares apostados ilegalmente en riñas de gallos en México”.

La investigación da a conocer que los criadores de gallos estadounidenses se coordinan con sus cómplices en México que están vinculados a distintas organizaciones criminales. Las indagatorias han revelado que el denominado Corredor de las Peleas de Gallos de Texoma, de Tulsa a Dallas —en EE UU—, es un centro neurálgico de esta red criminal, la cual también está relacionada con el narcotráfico y el lavado de dinero.
Otra publicación de Animal Wellness Action, fechada en marzo de 2025, señala que Texas es un estado especialmente importante en su lucha por erradicar las peleas de animales. Debido a su amplia frontera con México, se han realizado varias interceptaciones, incluyendo una operación policial en la que los agentes hicieron un descubrimiento inusual: gallos ocultos en vehículos de pasajeros, según han dado a conocer diferentes comunicados de prensa de las autoridades fronterizas estadounidenses.
“En febrero [de 2025], agentes de la Patrulla Fronteriza y la Aduana que trabajaban en el cruce internacional de Paso del Norte confiscaron 180 espuelas para gallos y 7.500 tabletas de esteroides para animales a un viajero que llegaba de México”, detalla un fragmento de la publicación de la ONG.
Estos espacios han sido también escenarios de episodios violentos. En los últimos años, se han producido varios tiroteos masivos en peleas de gallos en México. En marzo de 2022, 20 personas murieron en una arena en Michoacán. En enero de 2024, otro tiroteo masivo en Guerrero dejó varios muertos y heridos, entre ellos un ciudadano estadounidense de 16 años.
De acuerdo con distintas fuentes de seguridad y ONGs que siguen este tipo de casos, organizaciones criminales como el Cartel de Sinaloa, el Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cartel del Golfo participan activamente en las operaciones de peleas de gallos. Sin ir lejos, Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder del CJNG y que fue abatido en un operativo del Ejército mexicano, era también conocido como El señor de los gallos, un sobrenombre que hacía referencia a su supuesta afición por las aves de combate.

Otro miembro de esta organización criminal que estaba “profundamente involucrado” en el submundo de las peleas de gallos, según las ONGs a cargo de la investigación, era Cristian Fernando Gutiérrez-Ochoa, yerno del Mencho, quien fue detenido en noviembre de 2024 en Riverside, California, donde fue acusado de narcotráfico y lavado de dinero tras vivir bajo una identidad falsa creada por el excapo del cartel.
El trabajo de investigación de las ONGs señala que algunos de los principales criadores de gallos de pelea estadounidenses tienen operaciones de crianza y peleas a ambos lados de la frontera, lo que les permite abastecer a narcotraficantes y otros delincuentes organizados. Ponen el ejemplo de Brent Easterling, de Verbena, Alabama, quien fue arrestado en 2022. Según las pesquisas, era uno de esos operadores con complejos de peleas de gallos tanto en EE UU como en México. Sin embargo, las operaciones ilícitas de tráfico de gallos entre ambos países no solo se dan en la frontera; también alcanzan a Filipinas, donde en la ciudad de Manila se realiza la World Slasher Cup, el torneo de peleas de gallos más prestigioso del mundo, considerado como las “Olimpiadas” de este sector.
Pacelle señala que a finales del pasado enero se celebraron 800 peleas de gallos en Manila en este torneo. Afirma que investigadores de las ONGs que dirige estuvieron en la World Slasher Cup y documentaron la presencia de peleadores de gallos estadounidenses en el centro de las arenas de combate, transportando ilegalmente a sus aves para las riñas y vendiéndolas ilegalmente. “En un solo año, se apostaron más de 13.000 millones de dólares en Filipinas en e-sabong [peleas de gallos en línea]“.
Según los registros que manejan Animal Wellness Action y Center for a Humane Economy, se ha llegado a pagar hasta 2.000 dólares por cada ave, ya que los criadores en Estados Unidos saben promocionarlos y venderlos como gallos que pertenecen a criaderos que ganan en torneos internacionales. “Por eso, los carteles y otros grupos en México quieren pagar por estos gallos de pelea de alto rendimiento. Se apuestan millones de dólares en estas riñas. El dinero también está en juego en el intercambio de los gallos. Cabe mencionar que los criadores mexicanos también transportan gallos a Estados Unidos”, precisa Pacelle.
Las peleas de gallos están prohibidas en entidades como Veracruz, Quintana Roo, Coahuila y Ciudad de México, mientras que en otros Estados como Nayarit, Zacatecas, Tlaxcala y Aguascalientes son parte de sus tradiciones.
El activista por los derechos de los animales considera que los Gobiernos de EE UU y México no comprenden ni la gravedad de la crueldad animal ni su conexión con grandes redes delictivas organizadas, así como los efectos de estos negocios ilícitos que están vinculados a la violencia entre personas.

“Cuando los gobiernos desmantelen las peleas de gallos, harán que nuestros países sean más seguros. Por lo tanto, las fuerzas del orden estadounidenses deben mejorar su labor. México debe prohibir las peleas de gallos en todo el país. Esta es una actividad repugnante y bárbara en la que los animales tienen cuchillos o picahielos curvos, llamados garfios, sujetos a sus patas. Se matan entre sí en un foso del que no pueden escapar, solo por diversión y para las apuestas ilegales de los espectadores y otros participantes”, sentencia Pacelle.
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