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La propuesta cultural de Sheinbaum para afianzar a México en el ámbito del ‘nearshoring’ audiovisual.

Distintos actores de la industria del cine desglosan los incentivos lanzados por la presidenta, que buscan atraer producciones al país y hacerlo más competitivo frente a las facilidades fiscales de otros destinos

Claudia Sheinbaum y Salma Hayek (ubicadas al centro) en compañía de varios artistas, dentro del Palacio Nacional de Ciudad de México, el 15 de febrero. Isaac Esquivel (EFE)

La actriz Salma Hayek y otras personalidades del mundo del audiovisual mexicano flanqueaban el gran anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum de hace una semana de un nuevo plan de incentivos para la industria cinematográfica y audiovisual. El mensaje fue contundente: el cine no solo es cultura. Es también industria que se puede traducir en empleo y movimiento económico. Pero en los últimos años, producciones extranjeras, e incluso mexicanas, giraron sus ojos hacia otros países con mejores esquemas fiscales. Y eso es justo lo que busca revertir el decreto con los nuevos beneficios, ya publicado en el Diario Oficial de la Federación, para subir a México al coche del nearshoring y reposicionarlo como un nido de creación audiovisual.

El incentivo se basa en una deducción impositiva sobre el Impuesto sobre la Renta (ISR) que alcanza el 30% de la inversión efectuada en suelo mexicano, con un límite máximo de 40 millones de pesos (poco más de dos millones de dólares) por cada iniciativa o desarrollo, siempre que el 70% provenga de suministros locales. Tanto Sheinbaum, como Claudia Curiel, secretaria de Cultura, y Daniela Alatorre, directora del Instituto Mexicano de Cine (Imcine), han definido esta disposición como una transformación estructural orientada a captar capitales privados mediante normativas precisas que aseguren beneficios económicos internos. “Desde hace muchos años, dentro de la comunidad cinematográfica y en muchas instancias, se ha estado hablando de la necesidad de tener un incentivo. Esto nos pone en un lugar mucho más competitivo, porque ya teníamos fortalezas enormes, pero creo que esto viene a realmente posicionarnos como un destino prioritario”, sostiene Alatorre a través de una llamada telefónica.

Mauricio Durán, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), afirma que territorios como Colombia, Canadá, España o, incluso, República Dominicana establecieron estos mecanismos de cash rebate (reembolso monetario) o estímulos impositivos que volvieron financieramente más sugerente mover sus filmaciones fuera que realizarlas internamente. El líder, con una carrera de más de 30 años en la industria, ha presenciado cómo no solo las obras extranjeras se marchan, sino también las mexicanas, buscando aminorar sus gastos. No se dispone de estadísticas sobre las propuestas que no se realizaron en México, pero admite que tales financiamientos logran que la nación sea competitiva nuevamente.

“Es un tema matemático. Si finalmente este incentivo, que es un crédito fiscal de hasta 30% sobre el ISR y hay una bolsa anual de más o menos 400 millones, entonces calculo que por lo menos la derrama en producción para México será de unos 1.300 millones de pesos [casi 76 millones de dólares] en el primer año, aproximadamente”, apunta Durán.

El impulso de Hayek

De acuerdo con distintas voces que conversaron con este diario, el impulso a esta medida se comenzó a gestar desde el inicio de la campaña de Sheinbaum, aproximadamente en marzo de 2024. Figuras en la industria con una amplia trayectoria como Inna Payán y Mónica Lozano llevaron el estandarte para materializar una propuesta que involucre a todos los actores del gremio audiovisual, pero que también sea interdisciplinaria, sumando a las carteras de Cultura, Economía y Turismo.

Lozano cuenta que el encuentro entre Hayek y Sheinbaum el pasado noviembre en Veracruz fue una coincidencia “muy favorable”. La protagonista de Frida (2001), que se encontraba buscando locaciones para su debut como directora, le comentó a la mandataria que le ofrecieron lugares de filmación en Australia y otros países. Sin embargo, la actriz mexicana le dijo que no podía hacer “una carta de amor a México” en otro territorio. En ese mismo encuentro, le habló sobre la proyección que podría tener un estímulo fiscal para el desarrollo y crecimiento económico de las entidades del país como destinos fílmicos. “Fue un trabajo de la comunidad y de la reflexión y el estudio de lo que puede traer este beneficio”, detalla Lozano vía telefónica. En términos futbolísticos, fue como una gran jugada originada desde la propia portería y que culminó con Hayek, como una delantera de área, empujando el balón para anotar un gol.

“Después de cinco años, se logró. La ruta incluyó a Salma, a Inna Payán, un momento mediático y una presidenta más abierta a escuchar. Hay que reconocerlo, pero también entender que detrás hay años de trabajo de mucha gente. Es la punta del iceberg”, afirma vía telefónica Carlos Taibo Mahojo, productor, docente y “obrero fílmico” mexicano con más de 30 años de trayectoria.

A diferencia de Andrés Manuel López Obrador, cuyo sexenio (2018-2024) estuvo marcado por la tensión con el sector cultural debido a la eliminación de fideicomisos, recortes presupuestarios y críticas a producciones que consideraba contrarias a su Gobierno, el gremio cinematográfico habló con la entonces candidata por Morena, a través de una publicación de este diario, en la que le dijo: “No nos vea como un enemigo”.

Los distintos sectores vinculados al audiovisual mexicano ven en este nuevo Gobierno un superior compromiso político y comprensión de las variables que pueden conllevar el financiamiento en el cine y la cultura como una herramienta de para atraer recursos. “Creo que hay un abrazo a este tipo de iniciativas y reflexiones. Hay un trabajo transversal, que es algo que a lo largo de sexenios anteriores no veíamos. Se veían como cosas independientes. Hoy se entiende que la cultura, las industrias creativas, el cine y el audiovisual, sus marcos regulatorios, su impulso y promoción, es un asunto de muchas entidades para llevarlo a cabo. Tiene que ver con economía, promoción turística, desarrollo de infraestructura, capacidades y de los recursos humanos”, agrega Lozano.

Durán percibe en la presente administración “un gran compromiso” respecto a la cinematografía y el sector audiovisual de México. No solamente por la revelación de los beneficios tributarios, sino también por diversas disposiciones comunicadas, como una reciente Ley Federal de Cine y el Audiovisual, que sustituye a la de 1992, la cual sugiere que las obras nacionales aseguren un 10% de visibilidad en complejos cinematográficos y servicios digitales; o los 115 millones de pesos de incremento al presupuesto al Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión para la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional (EFICINE). La meta es continuar promoviendo iniciativas para incentivar la producción, proyección y salvaguarda del cine mexicano, por medio de galardones, apoyos y compensaciones, factores que estuvieron paralizados por cerca de diez años.

Base clave para la economía

Nicolás Celis, presidente de la Asociación Mexicana de Productores Independientes de la Industria Cinematográfica y Audiovisual (AMPI), considera que el escenario actual es como la “tormenta perfecta”. Algunas voces han insinuado que los incentivos fiscales solo favorecerán a los grandes actores de la industria, como Netflix, Prime Video o Televisa y sus subsidiarias. En cambio, el también director de la productora Pimienta Films ve una oportunidad que inclina un programa cultural tradicional hacia una política industrial creativa para que los productores independientes se vuelvan más atractivos.

Menciona el caso de Uruguay, una nación de menor tamaño, pero donde este incentivo tributario le ha dado visibilidad internacional, aun cuando el número de compañías es bastante inferior comparado con México. El decreto publicado determina brindar un beneficio impositivo a los individuos y entidades legales con residencia en México, a quienes residan fuera pero posean una sede fija en la nación enfocada en la creación fílmica o de video, además de a los extranjeros sin presencia física permanente que ejecuten tales labores mediante una empresa de producción mexicana.

“México tiene esa diversidad. Tiene una cantidad de productores muy amplia, de distintas experiencias, para hacer comerciales gigantes, chiquitos, para documentales, animación... Siento que el estímulo es un gran primer paso y entramos todos en la bolsa”, elabora Celis por videollamada. Taibo Mahojo cree que el incentivo puede fortalecer la identidad cultural mexicana. “Como técnico freelance, si tengo más trabajo, tendré mayor capacidad para invertir en proyectos personales, documentales o historias que me importan. Un mayor volumen de trabajo industrial puede generar fuerza para impulsar proyectos autorales. Ambas dimensiones deben caminar juntas”.

Lozano mira un poco más allá y dice que este estímulo puede y debe traer de la mano -ya que “es una situación que prevalece en todos aquellos lugares donde hay este tipo de estímulos”- una ayuda a la formalización laboral en un sector tan importante como este. “Lo que se tiene que crear es un círculo virtuoso en donde un incentivo traiga grandes producciones, a la par que se atienda de forma integral la formación de técnicos y sensibilizar desde las comisiones fílmicas de cada Estado toda esta gestión que se necesita hacer para que estén coordinadas seguridad, hotelerías, transporte y las diferentes autoridades. Podemos realmente generar un ecosistema en donde este incentivo, que va a traer esos proyectos, sea recibido por un sistema sólido con capacidades y que se va a desarrollar de manera potencial si lo vemos de manera integral”, sentencia Alatorre.

Desde sus distintos frentes, Alatorre afirma que hay que ver a estas directrices del Gobierno de Sheinbaum como una política pública integral, desde los apoyos del Imcine, subsidios y los estímulos como parte de una cadena. Son señales de que la industria cinematográfica mexicana regresa al centro de la política pública como un pilar económico estratégico.

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