Ir al contenido
_
_
_
_

Todos los silencios en torno a la muerte del presidente, aunque el asesinato se oculta tras el silencio.

Acribado a balas en pleno centro, el episodio quedó envuelto en misterio mientras la policía aún investiga, mientras el país entero se mantiene en vela.

Autoridades en el lugar junto con personal de seguridad supervisando la situación.Juan Carlos Williams

Hacía frío aquella noche de domingo. En la zona rosa de Ciudad de México el ambiente festivo del sábado casi se había extinguido. La época de Navidad se sentía cerca. En el restaurante chino Luaú, un local con historia en el rumbo, unos parientes terminaban su comida tranquilamente. Se trataba de dos sujetos y dos damas, una de ellas de avanzada edad. Arribaron a bordo de una camioneta suburban, algo habitual por la gran cantidad de despachos, agencias y oficinas de Gobierno que se encuentran en los alrededores. Entonces se presentó un individuo caminando. Iba vestido de negro y cargaba un teléfono celular. “Pidió una mesa, se ve como que mira a la familia, lo ubica y… ¡Pumba!”, comenta un contacto al tanto de las pesquisas. Era el fin del Panu, identificado como uno de los operativos finales de Los Chapitos, brazo del Cartel de Sinaloa.

El ataque ocurrió el 21 de diciembre, con media ciudad saliendo o llegando de alguna posada y la otra media planeando el menú de Nochebuena. El recién llegado le descerrajó una docena de balazos al Panu, delante de su madre y su esposa. Solo se le fue uno de los proyectiles, que acabó, mala suerte, en el glúteo del otro hombre, primo de la esposa del Panu. Cuando llegó la policía, minutos más tarde, la esposa dijo, adoctrinada, que su esposo se llamaba Óscar Ruiz y que era empresario hotelero, radicado en Mazatlán, la joya del litoral sinaloense. Aquello no extrañó demasiado a los agentes, acostumbrados a los turistas de la zona rosa. Pero las declaraciones de la madre llamaron su atención. “Estaba muy alterada. Y cuando le preguntamos de dónde era, dijo que de Tamazula”, añade.

La combinación de Mazatlán y Tamazula, municipio montañoso de Durango, donde los cuerpos de seguridad han incautado últimamente centros de producción de narcóticos sintéticos, llevó a los agentes a sospechar que aquel no representaba un crimen ordinario. Obviamente ninguno lo es, pero ese hecho parecía alejarse de los esquemas de la ciudad, tanto en apariencia como en esencia. Conforme descubrió la policía más tarde, el responsable se retiró del punto caminando pausadamente, enfiló por la calle Niza, accedió a los servicios de un complejo comercial aledaño, se quitó su chaqueta y salió por Paseo de la Reforma. En todo momento permaneció conversando por su móvil, sin urgencia, viéndose muy calmado. “Sabemos que luego tomó un taxi y se fue. No ocurrió como en otros casos, que el sicario se sube en una moto. Nada de eso”, menciona la citada fuente.

Así caía el Panu, “principal lugarteniente” de Iván Archivaldo Guzmán, según las autoridades de Estados Unidos, líder de la facción de Los Chapitos, hijo del antiguo capo del narcotráfico, Joaquín Chapo Guzmán. Para diciembre de 2025, Los Chapitos llevaban más de un año en guerra contra Los Mayos, facción rival, comandada por uno de los hijos del viejo socio del Chapo, Ismael Mayo Zambada. La guerra había estallado en septiembre de 2024, después de que uno de los hermanos de Iván Archivaldo, Joaquín, tendiera una trampa al Mayo Zambada. Lo convocó a una reunión en Culiacán, la capital de Sinaloa, tapadera en realidad de un engaño, que condujo a ambos a Estados Unidos. El Mayo acabó en prisión, igual que su ahijado, Joaquín, que trata de buscar un acuerdo con las autoridades al norte del río Bravo.

El engaño del descendiente del Chapo empujó a ambos bandos a uno de los recurrentes enfrentamientos del Cartel de Sinaloa, tal vez uno de los más cruentos desde el cierre de los años 2000, época en la que el Chapo Guzmán se enfrentó a sus parientes, los hermanos Beltrán Leyva. Las víctimas de estos recientes dieciocho meses, junto al clima de terror e incertidumbre en Sinaloa, evocan ese periodo pasado. Establecidos en Culiacán, controladores del comercio de estupefacientes en la urbe y de diversos negocios, lícitos e ilícitos, tales como las máquinas tragamonedas o los restaurantes, Los Chapitos han padecido el conflicto con mayor rigor que sus rivales, de acuerdo con lo indicado por informantes del Gabinete de Seguridad a Papallones. El Panu representaba el integrante final que permanecía, ya fuera con vida o en libertad. Previamente habían sido capturados el Niní y el Güerito Canobbio, enviados a EE UU, además de El Perris, quien falleció durante una confrontación con el Ejército.

Días más tarde del asesinato, las autoridades descubrieron la verdadera identidad del muerto de la zona rosa. “Por la cara no lo habíamos conocido”, dice la fuente familiarizada con la investigación, “fue la prueba dactilar la que nos dio el dato”, añade. Su verdadero nombre era Óscar Noé Medina. Tenía 42 años. Un hombre por el que el Gobierno de EE UU ofrecía hasta cuatro millones de dólares de recompensa. “No sabemos exactamente cuánto tiempo llevaba por aquí. Había alquilado una casa en Naucalpan”, dice, en referencia a uno de los municipios de la zona norte del área metropolitana de Ciudad de México. “Luego había rentado una casa en Tecamachalco, supongo que porque vino la mamá a pasar Navidad, una zona más fresa”, añade.

No queda claro qué hacía el Panu en Ciudad en México. La misma fuente descarta que hubiera llegado en una lógica empresarial. “Más bien, yo creo que se había convertido en un pasivo para aquellos”, dice, en referencia a los hermanos Guzmán que quedan libres, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo; Ovidio fue detenido en 2023 y Joaquín se entregó cuando traicionó al Mayo. El Panu estaba en el segundo escalón de los más buscados de Los Chapitos, solo por debajo de los Guzmán. Según el Departamento de Justicia estadounidense, él había sido el organizador de la facción, el transmisor de las órdenes de los Guzmán. “Bajo el mando diario del Panu, los Ninis, el brazo armado de Los Chapitos, secuestraban, torturaban y mataban a todo el que se les opusiera”, dice el Departamento de Justicia, en la acusación contra el grupo, de abril de 2023.

Si no queda claro por qué, pero el hecho de que el asunto siga sin resolverse, y si la gente sigue sin saber, el caso sigue sin resolverse.

En la capital, los periodistas encontraron extraño que, pese a la presencia de testigos, el ataque hubiera logrado su fin; mientras, la versión oficial sostiene que el autor del ataque logró escapar, mientras el grupo, a pesar de su cercanía, no logró reaccionar a tiempo.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_