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Mitos y verdades sobre el sarampión: por qué las personas mayores de 50 años tienen mayor inmunidad y quiénes deben vacunarse

Mauricio Rodríguez Álvarez, portavoz del programa de riesgos epidemiológicos de la UNAM, aclara las preocupaciones más frecuentes sobre el virus que circula en México y sobre la vacunación según la edad

El avance del sarampión en México ha activado las alertas. La aparición de casos en todos los estados del país, que confirman la propagación extendida del virus, ha impulsado las campañas de vacunación y la implementación de medidas preventivas en entidades como Jalisco, donde se concentran la mayor parte de los contagios. Mientras la posibilidad de perder el estatus de país libre de la enfermedad ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) comienza a vislumbrarse, las dudas sobre la naturaleza del virus, el riesgo de transmisión y los esquemas de inmunización se multiplican en buscadores y redes sociales.

¿Cómo se transmite el sarampión?

Al igual que cualquier otro virus respiratorio, el sarampión se transmite por el aire al inhalar partículas microscópicas liberadas por una persona infectada al hablar, toser o estornudar, las cuales permanecen flotando y contienen suficiente carga viral como para causar infección. Los epidemiólogos emplean un indicador conocido como número reproductivo básico —denotado como R0— para medir qué tan fácilmente se disemina una enfermedad infecciosa. “El número reproductivo básico define qué tantos contagios puede provocar una persona que está enferma en una población que no tiene protección”, explica a este diario Mauricio Rodríguez Álvarez, portavoz del programa de riesgos epidemiológicos de la UNAM. En el caso del sarampión, el R0 oscila entre 16 y 18, “esto quiere decir que una persona con sarampión podría contagiar hasta a 18 personas que no estuvieran protegidas. Con esto, decimos que es el virus más contagioso que hay”, afirma, subrayando que esta estimación siempre se fundamenta en un escenario de transmisión ideal, “en el que no se implemente ninguna medida para frenarlo”.

Para ilustrar cuán contagioso es el sarampión, Rodríguez compara con el covid-19 en uno de los picos de transmisibilidad de la pandemia, el verano de 2021 durante la ola impulsada por la variante delta: “El virus mutó y tuvo características que le permitían ser más contagioso, y se calcula que ahí una persona podía contagiar a cuatro”. En el caso de la gripe estacional, explica, los períodos de mayor circulación durante las epidemias muestran un R0 entre 1,5 y 2,5.

¿Hay otras medidas de prevención además de la vacunación?

Rodríguez es contundente en este aspecto: “No debería de ser una acción excluyente de la otra, sino de sumar: no por decir ‘vamos a vacunar’, entonces descuidemos las medidas para evitar contagios, y no por decir ‘vamos a ponernos cubrebocas’, descuidemos la vacunación. Tenemos que avanzar en esos dos frentes”, explica. En Jalisco, el Estado con más casos activos del país, el Gobierno estatal impuso el uso de mascarillas en las escuelas de los municipios con mayor número de casos, al igual que el Estado de México, el más poblado del país.

Aunque ambos frentes se complementan, cuando un virus empieza a propagarse, es esencial fortalecer tanto la vacunación como las medidas para contener los contagios, las cuales se volvieron comunes durante la pandemia del nuevo coronavirus. “Cuando no tienes transmisión del virus todo es vacunación, pero cuando lo tienes, debes vacunar, tienes que extremar la vigilancia y evitar contagios en la comunidad aplicando medidas generales: cubrebocas en los enfermos, aislarse en caso de enfermedad, higiene de manos y de superficies, de los objetos y artículos usados por el enfermo y ventilación”, afirma.

Por qué las personas con más de 49 años reciben una protección más amplia

A diferencia del escenario habitual con enfermedades respiratorias como el covid-19 y la influenza estacional, donde las campañas de vacunación priorizan a los adultos mayores, el sarampión es distinto: el Gobierno ha determinado que las personas mayores de 50 años no requieren vacunarse, ya que la alta circulación del virus en las últimas cinco décadas les ha otorgado una inmunidad persistente y eficaz. “Los mayores de 50 años tienen protección por su historia de vida, porque vivieron su infancia en un momento epidemiológico en el que había muchos casos de sarampión. Durante las décadas de los cincuenta, sesenta, setenta y ochenta circuló mucho el virus y todos los que en ese momento eran niños y niñas se contagiaron, se enfrentaron al virus de alguna manera, lo conocieron e hicieron inmunidad; sobrevivieron y hoy tienen una protección duradera”, dice Rodríguez.

En la década de los 70, la introducción de la vacuna contra el sarampión redujo la incidencia del virus, al tiempo que amplió la cobertura de personas inmunizadas, un cambio en el que la protección colectiva dejó de depender de la infección natural y pasó a basarse en la vacunación, señala Rodríguez. “La inmunidad que te confiere haber tenido la enfermedad natural es mejor que la de la vacuna, porque el cuerpo responde de otra manera a los virus virulentos que a los virus atenuados de las vacunas”. El experto en enfermedades infecciosas afirma que todos los estudios que miden los niveles de anticuerpos en la población muestran que los mayores de 50 años presentan “niveles protectores suficientes, que no están en riesgo, como sí lo están los más pequeños”.

Quiénes deben vacunarse

Con base en la evidencia estudiada durante décadas, las recomendaciones de vacunación han evolucionado con el tiempo, así como los esquemas para lograr la mejor protección contra el sarampión. En México, los estudios más recientes corroboran la inmunidad adquirida por las personas mayores de 50 años y la urgencia de vacunar a quienes están fuera de este grupo etario y no completaron el esquema, es decir, no recibieron las dos dosis de la vacuna triple viral, que incluye los virus atenuados del sarampión, la parotiditis y la rubéola, señala Rodríguez. Aquellos que se vacunaron en los últimos seis años también mantienen protección y no requieren una dosis de refuerzo adicional.

“Lo que ahora estamos viendo gracias a los trabajos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición es una población de entre 18 y 49 años que tiene niveles insuficientes de protección. Así es cómo se supo el año pasado que había un grupo de población mayores de 50, que sí tenía protección suficiente, y un grupo de menores de 49 que tenía una protección insuficiente. También sabemos que el grupo de entre 20 a 39 años es el que tiene la protección más baja” sostiene, al instar a la vacunación como un mecanismo eficaz y seguro para contener los contagios. “Son vacunas que se usan de forma rutinaria y en situaciones de emergencia desde hace más de 50 años de forma segura y efectiva”, concluye.

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