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Otra desaparición de un grupo de cinco hombres conmociona a Sinaloa

A los hermanos José Ángel y Juan Antonio Soto, a Luis Ramón Flores y a su hijo Luis Armando, así como a Heriberto López, se les perdió el rastro en la carretera de Ahome, al norte del estado. Una mujer que viajaba con ellos fue puesta en libertad

Mientras en Sinaloa más de 1.000 militares buscan a los 10 mineros de Concordia (cinco de los cuales ya fueron identificados en una fosa), dos desapariciones colectivas, al sur y al norte del estado, revelan la magnitud de la crisis de violencia. Un comando armado se llevó a una familia de turistas del Estado de México el 3 de febrero en Mazatlán, cuando hacían una ruta en cuatrimoto; y unos días después, en una carretera de Ahome, otras seis personas fueron privadas de libertad. En ambos casos, las mujeres de los grupos fueron liberadas posteriormente, pero no se tiene ninguna pista de los hombres.

A los hermanos José Ángel y Juan Antonio Soto Espain, a Luis Ramón Flores Cevallos y a su hijo Luis Armando Flores Vallejo, así como a Heriberto López Díaz, se les perdió el rastro hace tres días, el sábado 7 de febrero, en la carretera de Ahome, al norte del estado, según los registros de búsqueda publicados por la Comisión Estatal de Búsqueda de Sinaloa. Según informaron los medios locales, también viajaba una mujer que fue liberada tras supuestamente ser torturada.

Entre los desaparecidos se encuentra un menor: José Ángel Soto tiene 17 años, y su hermano Juan Antonio tiene 29. Ambos se comunicaron por última vez a las nueve de la mañana del 7 de febrero. “En casa hay una madre que espera a sus hijos. Juan Antonio, tus hijos te esperan en casa y tu esposa”, publicó en redes sociales la pareja del hombre, quien solicitó apoyo para difundir su ficha de búsqueda. “Volverán a casa, hermanos, su familia los extraña muchísimo, ¡dondequiera que estén no dejaremos de buscarlos! Los amo con todo mi corazón. ¡Hasta encontrarlos!”, escribió su hermano Alan en Facebook.

Luis Ramón Flores tiene 38 años y su hijo Luis Armando, 19. Ambos provienen de Mazatlán. Por su parte, Heriberto López tiene 30. La ficha de la Comisión de Búsqueda indica que fueron privados de la libertad. Esa región está bajo el control de la facción Fausto Isidro Meza Flores, alias El Chapo Isidro, uno de los principales adversarios del Gobierno de Estados Unidos. Esta estructura dirige una extensa operación de producción y tráfico de drogas sintéticas, especialmente fentanilo y metanfetamina, en la zona norte de Sinaloa, en Los Mochis y Guasave, y ha emergido como uno de los mayores beneficiarios del conflicto entre los clanes del Cartel de Sinaloa.

La guerra fratricida dentro del poderoso cartel lleva más de un año desangrando a Sinaloa. El enfrentamiento entre los aliados de Ismael El Mayo Zambada y los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán devastó especialmente Culiacán y sus alrededores; pero ahora los efectos de la violencia se extienden con furia por toda la entidad. La brutal desaparición de 10 mineros mientras trabajaban en su campamento en Concordia se percibió como la última gota en una región agotada. El Gobierno de Claudia Sheinbaum anunció unos días más tarde que iban a enviar 1.600 militares anuncia medidas para “reforzar” la seguridad del Estado.

Sin embargo, la presencia de los uniformados no ha impedido estas dos desapariciones colectivas. Adriana García, hermana de Óscar García, relató a Papallones que el hombre recorría una ruta en cuatrimoto por Mazatlán, junto con su hija de nueve años, su esposa Montserrat Ramírez y sus cuñados Javier, Omar y Gregorio Ramírez. A las nueve y media de la noche perdieron el contacto con ellos. Los razers fueron hallados cerca de una playa de la ciudad, pero ya sin ellos. “En algún punto del camino, un grupo los detuvo, los rodearon muchas motos y carros con gente armada, y se los llevaron”, contó García: “Los dirigieron a algún lugar, pero no tenemos mayores detalles porque les vendaron los ojos”. Al día siguiente, Montserrat y la niña fueron liberadas sin heridas, precisó la mujer. Ellas lograron solicitar auxilio desde el pueblo El Habal, a unos quince kilómetros de Mazatlán.

Desde entonces, Adriana se ha sumado a la búsqueda de su hermano y otros familiares en la demanda que ya lideran miles de personas en Sinaloa, donde hay más de 7.000 desaparecidos, según el registro de la Secretaría de Gobernación, 1.500 de ellos desde que inició la guerra entre las dos facciones en septiembre de 2024.

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