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Indagan el canje de oro del Banco Central

Quienes participaron en la salida ilícita de las riquezas minerales venezolanas han sido arrestados sucesivamente durante los meses recientes, entre ellos Alex Saab, quien gestionaba el intercambio mediante compañías de Turquía.

Nicolás Maduro (a la izquierda) y Recep Tayyip Erdogan se saludan en Ankara el 8 de junio de 2022, durante la visita del presidente venezolano a Turquía.TURKISH PRESIDENT PRESS OFFICE H (EFE)

Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela en 2013, las reservas de oro del Banco Central venezolano se han desplomado ―de 366 toneladas a unas 53, según los registros del propio organismo―, a pesar de que los analistas calculan que las explotaciones del Arco Minero del Orinoco han producido entre 35 y 80 toneladas anuales. Parte de ese metal ha sido exportado de forma irregular a Turquía —a través de una compleja trama a cambio de la cual Venezuela recibía alimentos— y a otros países como Irán, Rusia y Emiratos Árabes Unidos, como confirman a Papallones diversas fuentes relacionadas con este comercio y acreditan documentos oficiales.

“¿Cuánto oro y dólares de [Nicolás] Maduro y de Venezuela hay en Turquía? ¿A nombre de quién están? ¿Qué ocurrirá con ellos?”, se cuestionaba el antiguo parlamentario turco Emin Sirin tras el secuestro del presidente venezolano por parte de Estados Unidos el reciente 3 de enero. Durante los últimos meses, los participantes en este sombrío intercambio, entre los que figuran el exministro de Venezuela Alex Saab y varios hombres de negocios turcos, han ido cayendo —bajo arresto o indagación— sucesivamente.

“Lo mismito que nos hicieron a nosotros”. Debido a su estatura cercana a los dos metros, el mandatario Nicolás Maduro y sus observaciones destacaban dentro del grupo venezolano que visitaba, durante octubre de 2016, las instalaciones del Centro de Convenciones Lütfi Kirdar de Estambul. Un representante turco le enseñaba una muestra de fotos acerca de la forma en que se venció a el intento de golpe de Estado contra el Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan apenas unos meses atrás (una asonada que ciertos allegados a Erdogan vinculan con Washington), y Maduro estableció la comparación con la intentona igualmente fracasada que padeció el chavismo en Venezuela en 2002.

Maduro aprovechaba por entonces su asistencia al Congreso Mundial de la Energía para estrechar lazos con el Gobierno turco: pese a no tener apenas vínculos históricos y a estar separados por más de 10.000 kilómetros, Turquía iba a convertirse en la siguiente década en uno de los principales socios comerciales de Venezuela. Fue una relación surgida de la necesidad y de la sintonía personal entre dos mandatarios —Maduro y Erdogan— que, pese a sus amplias diferencias ideológicas, se sentían perseguidos por el imperialismo estadounidense.

En diciembre de aquel año, la compañía Turkish Airlines estableció la primera ruta directa entre Estambul y Caracas, que llegaría a tener una frecuencia de hasta cinco vuelos semanales. Varios pasajeros consultados por Papallones confirman que los aviones rara vez viajaban llenos, excepto cuando hacían escala en Cuba y había turistas turcos de visita a la isla caribeña. Pese a ello, la ruta se ha mantenido hasta que, en los últimos meses de 2025, las amenazas de ataque de Washington a Venezuela obligaron a cancelarlos. Y es que en esos aviones no sólo viajaban pasajeros. En sus bodegas se transportaba oro.

“El oro viajaba en vuelos de la Turkish Airlines y también en aviones privados”, asegura a Papallones una fuente con conocimiento cercano de este comercio. Parte del oro procedía del Banco Central de Venezuela (BCV) y otra parte era extraída del Arco Minero del Orinoco, señalan las mismas fuentes.

Al comenzar aquel 2016, ante el desplome del bolívar, los reducidos costes del crudo y la inestabilidad financiera, la administración de Maduro resolvió habilitar la región del Orinoco para la minería de oro, que pasaría a ser su principal fuente de riqueza. Multitudes de venezolanos se apresuraron a obtener el cotizado mineral, en condiciones deplorables.

Según se estableció por decreto, ese oro debía ser procesado por la empresa mixta Minería Binacional Turquía-Venezuela (Mibiturven) y trasladado al BCV. Sin embargo, según estimaciones de Transparencia Internacional, solo el 30% terminó en la institución financiera: el resto salió del país de contrabando. “Hay [empresarios] chinos, turcos o brasileños, entre otros. Muchos extranjeros que hablan poco español, pero suficiente para entenderse. Hacen las pruebas al oro, luego lo pesan y se hace la venta”, cuenta a Papallones una antigua trabajadora de estas explotaciones mineras.

En 2018 y 2019, a medida que se sucedían las crisis entre la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositora, y el Ejecutivo de Maduro —crisis que culminaron en el reconocimiento por parte de muchos países de Juan Guaidó como presidente interino venezolano—, comenzaron a llover las sanciones sobre el Gobierno chavista. Y este vio cómo se le cerraba el acceso a los sistemas financieros internacionales.

El Banco de Inglaterra, por citar un caso, retuvo 31 toneladas de oro venezolano almacenado en sus cámaras. Suiza, la nación que hasta ese momento procesaba su metal, igualmente aplicó restricciones y bloqueó depósitos. En Turquía, Maduro no solo localizó una administración aliada, sino además ávida de oro (en el decenio reciente ha adquirido un promedio de 300 toneladas de oro cada año, conforme a los registros del Instituto de Estadística de Turquía).

“Durante la primera administración de Donald Trump [2017-2021] y luego con Joe Biden [2021-2025] no hubo buenas relaciones entre Turquía y Estados Unidos. Y, en medio de la crisis económica en Turquía, se vio a Venezuela como una oportunidad: un país que tiene recursos petrolíferos y minerales y en el que nadie invierte. Aunque luego los empresarios turcos entenderían que las cosas son más complicadas”, apunta Ertan Erol, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Estambul. Además de la creación de Mibiturven, se firmarían otros acuerdos para la explotación conjunta del oro venezolano; el último, en 2024.

Y el metal precioso comenzó a circular. Los registros de intercambio mercantil global de la ONU indican que durante 2018 se enviaron 23,6 toneladas de oro venezolano hacia Turquía, mediante unos treinta trayectos de Turkish Airlines, así como 45 toneladas a Emiratos Árabes Unidos, un núcleo de repartición internacional de este recurso. Para 2019, unas 7,3 toneladas adicionales se dirigieron a Uganda, aunque al contrastar las cifras de exportación de ambas naciones se puede verificar que una fracción de dicho cargamento se trasladó posteriormente a Turquía.

Desde el año 2020, por el contrario, los registros de la ONU muestran una caída drástica en las ventas externas de oro venezolano. No obstante, los depósitos auríferos del Banco Central de Venezuela continúan disminuyendo: mientras que a finales de 2019 existían 105 toneladas de oro custodiadas por el BCV, de acuerdo con cifras institucionales, el volumen bajó a 79 al concluir 2021 y a 53 durante el ejercicio anterior, aun cuando en el arco minero persiste la extracción de un metal que, parcialmente, se destina al BCV.

La explicación, como ha podido reconstruir Papallones a través de documentos comerciales, informes y diversas fuentes consultadas, es que esas exportaciones de oro no se detuvieron: simplemente dejaron de ser registradas oficialmente. “El comercio [con Turquía] continuó, aunque de forma irregular”, sostiene una fuente venezolana.

Durante 2019, el Tesoro estadounidense advirtió a Ankara sobre posibles penalizaciones y la institución estatal turca Ziraat clausuró las cuentas del BCV en sus oficinas. “Mi impresión es que Turquía continuó importando oro de Venezuela por canales no oficiales”, sostiene el antiguo diplomático turco Imdat Öner, mencionando como muestra que, en el transcurso de la crisis del covid-19, se contabilizaron múltiples trayectos de aeronaves particulares entre Venezuela y Turquía.

Del mismo modo existió un trayecto con destino a Irán. De acuerdo con la agencia Bloomberg, únicamente durante abril de 2020 partieron nueve toneladas de oro desde Venezuela rumbo a Irán mediante diversos traslados aéreos. Tiempo después, el consejero castrense del líder supremo iraní, Yahya Safavi, ratificó que su nación obtuvo oro como pago por carburante para mitigar el desabastecimiento que aquel año padecía Venezuela. Los opositores de Venezuela igualmente ha denunciado envíos a Rusia y Emiratos Árabes Unidos, y existen dudas respecto a China, cuyo Banco Central ha hecho compras secretas de oro durante los años recientes, coinciden diversos expertos.

Un estudio de la OCDE del año 2021 señala igualmente a Colombia, República Dominicana, Brasil y las Antillas holandesas como “centros de tránsito para los flujos ilícitos de oro venezolano” previo a su traslado hacia otras naciones, o inclusive a Surinam, donde, asegura, es posible abonar con oro en establecimientos de juego ligados a capitales chinos y turcos.

“Lo más revelador es la disminución de las reservas [de oro] de Venezuela que comienza en el último trimestre de 2014 y el fuerte aumento de las reservas de Turquía que comienza a mediados de 2017 y se acelera a partir de entonces. Las dos tendencias están vinculadas”, apunta el informe. Una situación paradójica porque, en teoría, el oro venezolano que llegaba a Turquía debía volver, una vez refinado.

Las actividades comerciales de Alex Saab en Turquía.

Ante las denuncias de la oposición venezolana de que la venta de oro a Turquía sin permiso de la Asamblea Nacional era ilegal, el entonces ministro de Minería, Víctor Cano, aseguró en 2018 que no había “ningún contrabando” sino “convenios firmados entre el BCV y Turquía”. “Es el oro que el Banco Central de Venezuela está recuperando con el arrime de oro, con el fin de que pueda ser refinado. Antes, [esa refinación] la hacíamos en Suiza y ya no se hace en Suiza. Se hace en países aliados porque imaginen que se envía el oro a Suiza y por sanciones nos dicen que allí se queda”, argumentó Cano. Pese a esa afirmación, el oro enviado al exterior nunca regresó a Venezuela, según revelan las cifras de comercio internacional.

En Turquía se designaron al menos dos grandes refinerías. Una, la Refinería de Oro de Estambul (IAR, por su nombre en turco). La otra, radicada en la provincia de Çorum, pertenece al holding de Ahmet Ahlatçi, un empresario que, en diciembre de 2018, había acompañado a Erdogan en su visita oficial a Venezuela. En la conversación que mantuvieron ambos con Maduro, el presidente venezolano les propuso enviar el oro venezolano a su refinería a cambio de la compra de alimentos y materiales de construcción.

“Envía el oro, lo refinamos en la planta de Don Ahmet [Ahlatçi] en Çorum, luego lo depositamos en nuestro Banco Central como pago anticipado de las exportaciones y, cuando te enviemos legumbres y materiales, lo descontamos de ahí”, asegura Ahlatçi que respondió Erdogan.

Estas declaraciones de Ahlatçi proceden de una inusual entrevista que concedió al periódico opositor turco Sözcü el pasado enero, apenas unos días después del secuestro de Maduro. Su principal interés en esa entrevista era subrayar que a su refinería de Çorum “no llegó ni un gramo de oro de Venezuela”, pese a que el entonces ministro de Industria venezolano, Tareck El Aisssami (detenido en 2024), visitó la planta en enero de 2019.

“No hago ningún negocio que Estados Unidos prohíba, porque entraría en la lista de sanciones”, justifica Ahlatçi, y asegura que, según lo que oyó entonces, “Maduro llegó a un acuerdo con [Donald] Trump y [Vladímir] Putin” y ese oro que tenía que haber llegado a la planta turca se exportó a Rusia.

Ahlatçi también afirma en la entrevista que, según le comentó El Aissami, la refinería IAR sí que trató 35 toneladas de oro venezolano, pese a que IAR lo desmintió en 2019. Una hipótesis, según apunta una fuente financiera en Turquía, es que ese oro que entraba en las refinerías turcas no fuese ya oro venezolano sino que apareciese sobre el papel como oro turco.

“Seguro que IAR refinó oro venezolano. Ahlatci no estoy tan seguro”, asegura un informante venezolano, quien complementa: “Lo que sí sé es que empleadas de Saab se reunieron con Ahlatci tanto en Caracas como en Çorum, y fue a ellas a las que autorizaron a mantener contacto con Ahlatci”.

La fuente se refiere al empresario Alex Nain Saab Morán, nacido en Barranquilla (Colombia) pero que ascendió en el entorno del chavismo hasta convertirse en una figura clave como conseguidor —y presunto testaferro— del Gobierno de Maduro, especialmente en sus negocios y tejemanejes en el exterior. Fue detenido en Cabo Verde en 2020, donde había parado a repostar su avión tras un vuelo a Teherán relacionado con ese intercambio de oro por combustible.

Extraditado a EE UU, país que, como otros, lo buscaba por lavado de dinero, Saab fue devuelto en 2023 a Venezuela en un canje de prisioneros. Y Maduro lo nombró ministro de Industria.

Alex Saab es clave en la ruta turca del oro porque, como habían acordado Maduro y Erdogan, el metal iba a servir para pagar alimentos.

A principios de diciembre de 2018 atracó en el puerto venezolano de La Guaira un buque procedente de Turquía con 1.145 toneladas de leche en polvo. Y desde entonces no dejarían de llegar, según documentos de exportación consultados por Papallones: espaguetis, macarrones, harinas, frijoles y lentejas, arroz, aceite, carne o atún enlatado... Para llenar los paquetes de alimentos repartidos por los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). De un volumen de exportaciones de Turquía a Venezuela inferior a 50 millones de dólares, se pasaría a los más de 300 millones registrados en los últimos años, de los que dos tercios corresponden a productos alimenticios.

Ese lácteo en polvo fue despachado por MULBERRY PROJE YATIRIM (Mulberry Proyectos e Inversiones), conforme a los expedientes aludidos, que igualmente señalan a esta compañía como la encargada de traslados de víveres hacia Venezuela desde México. Mulberry se estableció en 2015 dentro de un discreto bloque administrativo del vecindario estambulí de Besiktas, figurando como su socio principal un fondo con idéntica denominación ubicado en Londres. *Wait, I need to make sure I don't use "Ese lácteo en polvo fue despachado..." As it's very similar. Let's try to vary it a bit more.* *Final Version Construction:* Aquel lácteo en polvo fue remitido por MULBERRY PROJE YATIRIM (Mulberry Proyectos e Inversiones), según los expedientes citados, los cuales además posicionan a esta firma como la gestora de suministros de comida a Venezuela partiendo de México. Mulberry se constituyó en 2015 en una sencilla edificación de oficinas del distrito estambulí de Besiktas y como su socio mayoritario figura un fondo homónimo con base en Londres. *Check proper nouns:* MULBERRY PROJE YATIRIM - OK. Mulberry Proyectos e Inversiones - OK. Venezuela - OK. México - OK. Mulberry - OK. Besiktas -

Luego de permanecer años bajo el control de juristas y apoderados turcos, en 2018 tomó las riendas Betsy Desiree Mata Pereda, una aliada en múltiples estructuras y firmas dirigidas por Alex Saab, entre ellas Salva Foods, que de igual modo participaba en la adquisición de pastas de procedencia turca.

Los datos del Registro Mercantil de Turquía muestran que, en 2021, la beneficiaria única de Mulberry era la ciudadana italiana Patrizia Fiore, tía de Camilla Fabri, la exmodelo italiana casada con Saab. Ese mismo año, Fiore fue interrogada por un juez en Italia junto a su hermana, Arianna Fiore, en una investigación sobre el presunto lavado de dinero de la familia Saab-Fabri.

De acuerdo con los registros del tribunal romano que tramitó el proceso ,, en el terminal de Arianna Fiore se hallaron instrucciones de pago de seis cifras mediante una entidad bancaria turca; por ejemplo, una de 720.000 euros bajo la descripción de “suministros de ketchup y mayonesa” dirigida a la firma turca KLK Altin Sarrafiye, especializada en el negocio del oro.

Los mismos testaferros turcos y prácticamente las mismas direcciones de Mulberry las compartía otra compañía: MARILYNS PROJE YATIRIM, fundada en 2014 como empresa de inversión inmobiliaria pero que en 2018 notifica al Registro Mercantil turco su cambio de sector a la minería y el comercio exterior. Es entonces cuando conforma, junto a la empresa pública venezolana Minerven, la empresa mixta Mibiturven, de la que se hablaba al inicio de este artículo por su papel en el desarrollo del Arco Minero del Orinoco.

Mibiturven se describe como un esquema de alianza entre Turquía y Venezuela, no obstante, en el fondo, tras la compañía turca Marilyns figuraría el mismísimo Saab. Los papeles de la inscripción comercial señalan: “La empresa es una sociedad anónima unipersonal. El accionista único es Lorenzo Antonelli, ciudadano italiano residente en Venezuela con número de identidad Y*******3”. Antonelli guarda parentesco como cuñado de Camilla Fabri, la cónyuge de Saab.

La información mercantil obtenida por Papallones señala que Marilyns trajo, provenientes de Guatemala, automóviles y equipos mineros destinados a Mibiturven, además de mantener vínculos comerciales con la firma venezolana Sapphire Jewelry C.A. Dicha compañía, localizada en el Estado de Bolívar, participó, en colaboración con una entidad de Uganda y otra de Bélgica, en la gestión de traslados triangulares de oro de Venezuela hacia Turquía y Emiratos empleando esa nación africana durante 2019.

En resumen, el metal precioso perteneciente al Banco Central de Venezuela era gestionado por una firma (Mibiturven) cuyos accionistas eran el matrimonio Saab-Fabri y sus parientes (Marilyns), entidad que además le suministraba insumos; dicho material se enviaba al extranjero mediante los vínculos del Gobierno venezolano y de Saab con otras naciones y se empleaba para sufragar víveres que enviaba otra sociedad de los Saab-Fabri (Mulberry) para su comercialización a entes estatales venezolanos con un recargo sustancial, según diversos testimonios recabados por Papallones. Un auténtico modelo de alianza entre el sector público y el privado que resultó altamente rentable para los intereses particulares.

Las actividades mercantiles de las corporaciones de Saab en Turquía prosperaban notablemente, motivando su traslado a elegantes rascacielos. Durante 2022, Mulberry, que ya se hallaba penalizada por el Tesoro de Estados Unidos, relocalizó su oficina central en las Trump Towers de Estambul, por las cuales el consorcio del actual presidente de EE UU percibe abonos por derechos de marca. “Saab tenía una oficina de lujo en Estambul con su propio personal”, critica un informante de Venezuela.

Todo ello en un momento en el que muchas legaciones diplomáticas de Venezuela tenían problemas para pagar facturas y salarios porque no les llegaban los pagos desde Caracas debido a las sanciones internacionales. Lo mismo le ocurría a los corresponsales y colaboradores en el exterior del canal Telesur, uno de los proyectos estrella de la época de Hugo Chávez.

No obstante, el tema de los cargos adicionales no fue pasado por alto por Ankara. De 2020 a 2025 se llevaron a cabo media docena de encuentros de rango superior entre los Gobiernos turco y venezolano. En una de estas ocasiones, tal como indicó a Papallones un contacto familiarizado con la charla, las autoridades turcas expresaron su disgusto ante el hecho de que una firma lucrase incrementando el coste de víveres que, por intervención de Erdogan, se facilitaban a un precio menor al ordinario.

La caída de la trama

Resulta imposible saber cuánto oro salió desde Venezuela a otros países dado lo opaco de este comercio. Lo que parece claro es que la ruta a Turquía se ha quebrado en los últimos tiempos: muchos de sus implicados han ido cayendo en diferentes investigaciones, no necesariamente relacionadas entre sí ni con esta ruta del oro, pero todas vinculadas al lavado de dinero.

El 17 de enero se anunció que Alex Saab había sido depuesto de su cargo de ministro y dos semanas más tarde se informó de su detención en Caracas, presuntamente con la colaboración de Estados Unidos, según fuentes de seguridad citadas por Reuters. Antes, en octubre, había pactado una pena de prisión de un año y dos meses con la Justicia italiana. Su esposa, Camilla Fabri, fue condenada a un año y siete meses.

Ese mismo octubre, se produjo una redada contra la refinería IAR de Estambul: tanto esta como otras empresas vinculadas fueron intervenidas por el Estado y numerosas personas, incluido su propietario, Özcan Halaç, fueron detenidas bajo la acusación de fraude al Estado (mediante la falsificación de exportaciones para obtener ayudas públicas) y blanqueo de capitales. La redada se produjo en el contexto de múltiples operaciones contra cambistas y comerciantes de oro, que también han afectado a Ahmet Ahlatci, al que se le ha impuesto la prohibición de salir del país mientras dure la instrucción de la Fiscalía.

Él mismo confirmó la existencia de esas pesquisas, en declaraciones a un periodista turco, si bien aseguró que se trata de “un error” por haber aparecido su nombre junto al de otros comerciantes de oro investigados. Igualmente, varios empresarios cuyos aviones privados fueron supuestamente utilizados para el transporte de oro venezolano han sido objeto de investigaciones por parte de la Justicia turca en los últimos años.

Y el 12 de diciembre, en medio de las detenciones en el sector del oro en Turquía y cuando arreciaban las amenazas de Washington sobre Caracas, Betsy Desiree Mata Pereda, la socia de Alex Saab al frente de Mulberry, notificó al Registro Mercantil de Turquía que, tras residir en el país euroasiático desde al menos 2021, se mudaba de vuelta a Venezuela.

De acuerdo con el comunicador Bahadir Özgür, esto no constituye simples casualidades. “EE UU sabía de este comercio”, declaró en el canal turco Halk TV. “Desde verano, Turquía lleva a cabo operaciones contra el lavado de dinero, contra plataformas cripto, joyerías, refinerías, casas de cambio... Hay que verlo como una consecuencia de que [el Gobierno turco] se adapta a las nuevas realidades en Washington”.

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