Israel bombardea el centro de Beirut y amenaza con ampliar su ocupación en Líbano
El ejército israelí lanza una ofensiva a gran escala tras el mayor ataque de Hezbolá y extiende las órdenes de desalojo a una franja de 40 kilómetros al norte de su frontera


Israel ha respondido con dureza este jueves al mayor ataque lanzado por Hezbolá contra el Estado judío desde el pasado 2 de marzo, cuando la milicia se sumó al nuevo conflicto regional. El ejército ha bombardeado dos veces Beirut este jueves y ha amenazado con extender su ocupación en el sur del país. Después de que las tropas israelíes detectaran más de 200 disparos desde Líbano hacia su territorio durante la noche del miércoles, el ministro de Defensa, Israel Katz, ha destacado que ha advertido a las autoridades libanesas que Israel ampliará la ocupación terrestre del sur del país árabe para contener a Hezbolá “por su cuenta”, si Beirut no es capaz de controlar y desarmar a la milicia chií. Tras la advertencia, la aviación israelí ha llevado a cabo una ofensiva a gran escala contra Líbano, causando víctimas mortales en distintos puntos del país y en la capital, extendiendo las órdenes de desalojo forzoso en un área que se amplía hasta 40 kilómetros en el sur del país, desde el río Zahrani hasta la frontera con Israel.
A última hora de este miércoles, la milicia Hezbolá y su aliado iraní lanzaron la primera operación conjunta sobre Israel. Según Nadav Shoshani, portavoz de las tropas israelíes, la ofensiva incluyó “200 cohetes y 20 drones” desde Líbano, en lo que supone “la mayor ráfaga” de proyectiles disparada desde ese territorio hacia el Estado judío durante la reciente escalada, iniciada hace casi dos semana pasadas tras la ofensiva de EE UU e Israel sobre Irán. “Solo dos o tres” bombas lograron impactar, después de que la mayoría fueran interceptadas por la Cúpula de Hierro, el sistema defensivo israelí.
La respuesta se notó enseguida en los cielos de Beirut. En la madrugada de este jueves, las fuerzas aéreas israelíes rugieron como no lo habían hecho desde el otoño de 2024, cuando Israel lanzó la mayor ofensiva del conflicto que Hezbolá abrió en 2023 en supuesta “solidaridad” con Gaza.
Después de que el portavoz de las tropas para comunicados en lengua árabe, Avichay Adraee, advirtiera de que el ejército actuaría “con fuerza” sobre instalaciones, intereses y capacidades militares de Hezbolá, Israel reivindicó ataques sobre una decena de objetivos de la organización armada en Dahiyeh, los suburbios beirutíes donde la milicia, que también es una organización política y social, tiene presencia.
En Líbano, ni observadores ni civiles creen que esos barrios —que son el hogar de 700.000 personas, a quienes Israel ha exigido huir— puedan acoger un arsenal que justifique los continuos ataques israelíes.
La ofensiva, que también ha esparcido los bombardeos por el sur de Líbano, incluyó el ataque de un dron israelí sobre el paseo marítimo de Beirut, abarrotado de familias desplazadas que pasan las noches en vehículos o en tiendas de campaña. Todos los testigos denuncian que se trató de una trampa por “doble impacto”. Primero, un dron israelí bombardeó un coche que estaba aparcado. Cuando la gente se acercó al vehículo, un segundo proyectil atacó a la multitud.
El último recuento del Ministerio de Sanidad libanés registra 12 víctimas mortales y una treintena de heridos, que se suman a los 687 muertos —entre ellos, 91 niños— y 1.774 heridos reportados desde el 2 de marzo hasta la noche del miércoles. Por su parte, los ataques con cohetes y misiles de Hezbolá han dejado al menos dos soldados israelíes muertos y varias decenas de heridos, según balances difundidos por las Fuerzas de Defensa de Israel.
Las voces que llaman a la contención han quedado soterradas durante las últimas horas bajo la espiral bélica, con Israel y Hezbolá intercambiando golpes. Los cascos azules de la ONU en Líbano se han mostrado este jueves “preocupados por la gran escalada de hostilidades por encima de la Línea Azul”, en referencia a la demarcación provisional que separa ambos países, técnicamente en guerra desde el nacimiento de Israel y sin una frontera oficial acordada. En un comunicado, la misión de Unifil asegura que ha detectado “más de 120 proyectiles lanzados desde territorio libanés hacia Israel”, y una respuesta israelí posterior que ha incluido “siete ataques aéreos y 120 incidentes de artillería”.
I am deeply concerned about the significant escalation of hostilities and the risk for further worsening of the situation in Lebanon & in the region.
— Jean-Pierre Lacroix (@Lacroix_UN) March 11, 2026
Only a political solution will bring lasting stability. We urge all parties to recommit to the full implementation of UNSCR 1701 pic.twitter.com/GoojA8hyK8
Las fuerzas de la ONU, que en 2027 abandonarán sus posiciones después de que el Consejo de Seguridad no renovara su mandato, en vigor desde 2006 —algo que los habitantes del sur de este pequeño país temen que les deje expuestos—, alertan de que los golpes intercambiados desde el 2 de marzo ya tienen un impacto de largo duración, “causando el desplazamiento de centenares de miles de residentes [cerca de 800.000, según el último recuento oficial] y la destrucción masiva de municipios enteros”.
“Líbano está atrapado en una guerra que no ha elegido librar entre Israel y Hezbolá”, denunció el miércoles ante el Consejo de Seguridad el embajador Ahmad Arafa, representante de Líbano ante Naciones Unidas. Según Arafa, miembro de un Gobierno libanés comprometido con el desarme de Hezbolá y predispuesto a negociar directamente con Israel el fin de la guerra, el país atraviesa “un momento extremadamente peligroso”, además de vivir una “verdadera catástrofe humanitaria”.
Israel, sin embargo, exige a Líbano que desarme a la milicia antes de entablar conversaciones, algo peliagudo en medio del conflicto. Mientras, las autoridades israelíes apuestan por lidiar con Hezbolá por la vía militar, en virtud de una doctrina de seguridad —reforzada tras las masacres de Hamás del 7 de octubre de 2023— que sostiene que la protección de Israel debe depender de terceros actores.
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