Si Rusia, además, gana la guerra de Ucrania...
Los dictadores aprovechan el desgaste en los países democráticos: los conflictos largos llevan a los votantes a posiciones extremas

El muy olvidado anterior canciller de Alemania, Olaf Scholz, sentenció: “Ucrania no debe perder, Rusia no debe ganar”. Pero eso era ayer: la correlación de fuerzas, la desigualdad de los contendientes, la imprevisibilidad de las ayudas, hace cada vez más factible que Rusia alcance sus últimos objetivos. La guerra de Ucrania sigue existiendo aunque ahora nuestros ojos y nuestros oídos estén más pendientes de Oriente Próximo.
De lo ocurrido hasta ahora en territorio europeo se pueden extraer varias lecciones. Por ejemplo, la subestimación de la creciente colaboración entre potencias muy disímiles, Rusia, Corea del Norte, China, Irán…; el éxito de la amenaza nuclear como posibilidad real; la inquietud de que Ucrania solo sea el primer paso del imperialismo de Putin y Rusia tenga un plan para el día después, etcétera. Al revés de lo que Trump anunció en su campaña electoral, no solo hay menos conflictos (y de distinta naturaleza), sino que estos se acumulan sin cerrarse previamente alguno de ellos: Ucrania, Gaza, Groenlandia, Canadá, Pakistán y Afganistán, Oriente Próximo, Cuba… Quizá esto es lo que quería decir y le salió tan mal a Ursula von der Leyen. En todos los casos, los dictadores, que casi siempre son los mismos, cuentan con “la fatiga democrática” en el otro bando. Lo ha estudiado el profesor Carlo Masala en su librito Si Rusia ganara (Península): la fatiga juega un papel fundamental tanto a nivel social como político. La estrategia de esos dictadores pasa por confiar en el cansancio de las sociedades democráticas; cuanto más tiempo duren los conflictos y sus consecuencias, mayores serán las otras cargas (las primeras, las económicas), más probable es que los electorados flaqueen y deriven hacia posiciones extremas, y que en la sociedad surja un estado de ánimo que los gobiernos han de tener en cuenta para tomar sus decisiones. Las dictaduras pueden librar guerras más largas que las sociedades democráticas.
La de Ucrania se extiende ya más de 1.000 días. La duración de los enfrentamientos es una de las variables principales en el conflicto que asola Oriente Próximo. Otra de ellas es la impredecibilidad de Trump, de la que tantas pruebas ha dado: un día llama dictador a Zelenski, al siguiente opina lo contrario y quiere cerrar un acuerdo que proporcione a EE UU el control sobre las tierras raras, poco después le humilla en el Despacho Oval, se dedica a propalar el relato ruso y expulsa a la delegación ucrania de la Casa Blanca sin llegar a ningún acuerdo, etcétera. Trump, que cada vez se parece más a Torrente, ha incorporado a su personalidad el acrónimo de TACO (Trump always chickens out: Trump siempre se acobarda).
En este contexto son muy relevantes las palabras en Tokio de la siempre prudente directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la búlgara Kristalina Georgieva: los gobiernos de todo el mundo deben prepararse para escenarios extremos en un contexto internacional cada vez más inestable marcado por conflictos geopolíticos como el de Oriente Próximo, tensiones energéticas y una sucesión de crisis que pondrán a prueba la resistencia de la economía global. Y remató haciendo que a sus oyentes se les erizara el pelo: “Piensen en lo impensable y prepárense para ello”.
No se trata de ser pesimista, sino de estar preparado para leer el próximo informe de perspectivas que publicará la organización multilateral dentro de unas semanas. Sobre todo si las palabras de Georgieva coinciden, por ejemplo, con las del mandamás de la mayor compañía del sector petrolero, la estatal saudí Aramco, que ha insistido en que cuanto más dure el bloqueo del estrecho de Ormuz, más posibilidades habrá de que las consecuencias sean “catastróficas” para los mercados. Hacía tiempo que no se concentraban reflexiones tan hundidas como en esta ocasión.
La guerra comercial que desató Trump al llegar a la Casa Blanca es cosa pequeña al lado de todo lo demás. Los cubanos, que tanto sufren de la incompetencia y la corrupción de sus mandatarios, deben estar temblando ante la posibilidad de convertirse en la siguiente pieza del rompecabezas.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes




























































