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Sean Dixon sostiene que ante los

La colección Mango Tailored by Richard James quiere llevar a todos los armarios la versión moderna de la mejor sastrería inglesa: pantalones, chaquetas y trajes ‘slim fit’ en tejidos mezcla de lana y lino

Roberto Pastore, Toby Lamb, Sean Dixon y Kristina Leroy supervisando la colección Mango Tailored by Richard James.Salva López

“Cuando llegamos a Savile Row, en 1992, estaba como paralizada en los años treinta”, cuenta Sean Dixon, fundador de la sastrería Richard James, sobre la calle de Londres donde se ubican los establecimientos más importantes del ramo desde hace más de un siglo. Dixon continúa: “Su clientela estaba formada, sobre todo, por patriarcas de la industria. Ya sabes, señores de 60 años con chófer, que no les hacía falta trabajar y pasaban los fines de semana en el campo. Nosotros trajimos clientes más jóvenes de profesiones creativas, introdujimos color... Después llegaron los ejecutivos de la City y nos empezaron a pedir trajes de raya diplomática, pero no los típicos, ahora querían la raya en rosa”.

Dicho de otro modo, Richard James se instaló en un pequeño establecimiento de Savile Row y transformó por completo la sastrería inglesa: atendía los domingos, disponía de una vitrina de cristal diáfano —alejándose de los frentes cerrados o sombríos de los talleres tradicionales— y lanzó colecciones de prendas confeccionadas. Actualizó la sofisticación británica recuperando el legado de esos modistos transgresores de la década de los setenta, como Tommy Nutter.

En la actualidad, Dixon lidera la marca, la cual posee el establecimiento de mayor tamaño y claridad del distrito de lujo para caballeros en Londres y, afortunadamente para quienes no residimos en dicha ciudad, lanza una línea exclusiva junto a Mango. Esta serie, creada por Toby Lamb, el responsable artístico de la casa británica, desarrolla el concepto slim fit: prendas como americanas, pantalones y trajes que pueden conjuntarse, empleando materiales nobles tales como el lino mezclado con lana, con tonalidades que abarcan desde opciones tradicionales (crema, azul marino) hasta estilos vintage (marrón en pata de gallo), incluyendo matices sutilmente vistosos (un atractivo tono óxido).

“Después de años de dominio de la sastrería italiana, creo que el público vuelve a demandar el estilo inglés”, explica Dixon.

¿En qué se diferencian? Creo que la sastrería inglesa tiene un hombro ligeramente más marcado, el pecho está más armado y marca más la curva de la cintura. Las chaquetas son un poco más largas. La colección de Mango tiene que ver con todo esto, pero siempre desde el punto de vista de la comodidad. Nadie quiere prendas restrictivas.

Los trajes del rey Carlos III tampoco suenan exactamente al estilo inglés que describe. Tienes razón. El hombro es más relajado. Su sastrería, Anderson & Sheppard, no tiene la raíz militar de otras.

Ya era hora de que alargaran las chaquetas. El inconveniente de que resulten excesivamente breves es que dividen la figura en dos y eliminan la cintura. Lo cierto es que un traje con un buen corte consigue que un varón luzca mejor: resalta las cualidades y oculta las imperfecciones. Y el público está volviendo a valorarlo.

Justo cuando pensábamos que traje y la corbata habían sido asesinados por el athleisure... El público consideraba que el traje había fallecido allá por 1992. Además, hace un lustro o seis años únicamente me consultaban sobre nuestros planes futuros y de qué forma planeábamos reinventarnos. No obstante, se trata de simples ciclos de acción y respuesta. El sector de la sastrería vive actualmente una de sus etapas más brillantes. Las nuevas generaciones muestran mayor audacia y lucen estas prendas a su antojo: combinándolas con camisetas o suéteres de punto; con calzado deportivo o mocasines. Ha dejado de ser una vestimenta rígida. ¿Y conoces un dato curioso? Durante el ejercicio anterior comercializamos una cantidad superior de corbatas que en muchísimos años.

Vistieron a Oasis y a Elton John. ¿Y hoy? Hemos vestido a Andrew Garfield, a Jacob Elordi... Pero mi héroe absoluto es David Bowie.

El cuerpo del hombre está cambiando mucho, entre el ejercicio y los nuevos medicamentos. ¿Cómo ha afectado el Ozempic a su profesión? En sastrería, entre la toma de medidas y la primera prueba pasan unas seis semanas. Hay clientes que pierden 20 kilos en ese tiempo... Un sastre puede corregir muchas cosas pero esa diferencia de peso implica empezar otra vez. Es algo positivo, pero a partir de ahora igual empezamos a preguntar.

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