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Museo Nacional del Prado

El Prado se encomienda a El Bosco

Por Borja Hermoso

53 obras nunca antes reunidas, procedentes de los museos más importantes del mundo, integran la exposición más importante sobre el visionario genio holandés

La obra

Paseo por los detalles de 'El Jardín de las delicias'

Por Rut de las Heras Bretín

Una inmersión en algunas de las escenas de goces, pecados y castigos que llevan 500 años generando conversaciones, análisis y lecturas diferentes.

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Escenas
  • Creced y multiplicaos
  • El pecado
  • El drago del paraíso
  • En cualquier hueco
  • Todas las razas
  • Solo, en pareja o en grupo
  • Tubos de alquimista
  • Adán o El Bosco
  • Fuego
  • Iglesia pecadora
  • Infierno musical
  • Cortar orejas
  • Castigado por jugar
  • Demonio pájaro
  • Hombre árbol
Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar Ampliar El jardín de las delicias
Adán y Eva
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Creced y multiplicaos

Aquí comienza la existencia del hombre y la mujer sobre la tierra. Dios toma la mano de Eva y se la presenta a Adán, que acaba de despertar del letargo durante el que el creador le extrajo una costilla para crear a la mujer. El Bosco representa a los dos primeros humanos con ombligo. No siempre había sido así -sobre todo en la Edad Media- ya que, según el Génesis, no nacen de ninguna mujer. La postura de los pies de Adán -cruzados- es una prefiguración de la pasión de Cristo.

En esta escena no hay atisbo de pecado, representa la orden que les dio el creador: “Creced y multiplicaos”, de ahí que el pintor represente al lado de Eva unos conejos, símbolo de la fertilidad.

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Palmera serpiente
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El pecado

La serpiente que tentará a Eva y llevará el pecado a la humanidad se encuentra lejos de la escena en la que aparece la primera mujer. Está enroscada en el tronco de una palmera, esta vez el árbol prohibido no es un manzano. Junto a ella multitud de reptiles y anfibios salen de la laguna, estos animales representan el mal. La forma que crean las rocas de la orilla será las que tome en 1929 Dalí para su obra El gran masturbador. (Como se puede ver en la imagen de la obra girada)

Obra de Dalí
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Drago
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El drago del paraíso

El árbol de la vida se representa como un drago. Un árbol típico de las islas de la Macaronesia (Canarias, Cabo Verde, Azores, Madeira) que no pudo ver el pintor, ya que se cree que no salió de su ciudad natal, 's-Hertogenbosch (Países Bajos), en toda su vida.

El conocimiento de la flora y la fauna en época de El Bosco se estaba ampliando muy deprisa y ya se estaban descubriendo multitud de nuevas especies tras la llegada a América. Día a día llegaban noticias de animales y plantas de las que se ignoraba su existencia y que ni siquiera tenían nombre. El pintor vio algunas a través de grabados de la época -en concreto, hay un drago similar al de esta tabla en un grabado del alemán Martin Schongauer-. Esto, quizá, aumentó las posibilidades de creación de seres híbridos tan frecuentes en este artista.

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  • Gente desnuda
  • En el agua
  • Dentro del huevo
  • Pareja Mejillón
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En cualquier hueco

Según el Antiguo Testamento, Adán y Eva, tras desobedecer y cometer el pecado original, se escondieron como si no fueran a ser descubiertos. Así, los hombres continúan pecando en cualquier hueco o lugar imposible: dentro de un mejillón en el que se puede intuir una pareja copulando; en el cuerpo de un escorpión sin cabeza; en la cáscara de un huevo o en la esfera de la fuente central, similar a la del Paraíso de la tabla de la izquierda, pero resquebrajada -las grietas que causan el pecado-, donde un hombre lleva su mano al pubis de una mujer, mientras ésta intenta alcanzar las nalgas de otra persona.

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  • En el agua
  • Dentro del huevo
  • Pareja Mejillón
  • Gente desnuda
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En cualquier hueco

Según el Antiguo Testamento, Adán y Eva, tras desobedecer y cometer el pecado original, se escondieron como si no fueran a ser descubiertos. Así, los hombres continúan pecando en cualquier hueco o lugar imposible: dentro de un mejillón en el que se puede intuir una pareja copulando; en el cuerpo de un escorpión sin cabeza; en la cáscara de un huevo o en la esfera de la fuente central, similar a la del Paraíso de la tabla de la izquierda, pero resquebrajada -las grietas que causan el pecado-, donde un hombre lleva su mano al pubis de una mujer, mientras ésta intenta alcanzar las nalgas de otra persona.

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  • Dentro del huevo
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En cualquier hueco

Según el Antiguo Testamento, Adán y Eva, tras desobedecer y cometer el pecado original, se escondieron como si no fueran a ser descubiertos. Así, los hombres continúan pecando en cualquier hueco o lugar imposible: dentro de un mejillón en el que se puede intuir una pareja copulando; en el cuerpo de un escorpión sin cabeza; en la cáscara de un huevo o en la esfera de la fuente central, similar a la del Paraíso de la tabla de la izquierda, pero resquebrajada -las grietas que causan el pecado-, donde un hombre lleva su mano al pubis de una mujer, mientras ésta intenta alcanzar las nalgas de otra persona.

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En cualquier hueco

Según el Antiguo Testamento, Adán y Eva, tras desobedecer y cometer el pecado original, se escondieron como si no fueran a ser descubiertos. Así, los hombres continúan pecando en cualquier hueco o lugar imposible: dentro de un mejillón en el que se puede intuir una pareja copulando; en el cuerpo de un escorpión sin cabeza; en la cáscara de un huevo o en la esfera de la fuente central, similar a la del Paraíso de la tabla de la izquierda, pero resquebrajada -las grietas que causan el pecado-, donde un hombre lleva su mano al pubis de una mujer, mientras ésta intenta alcanzar las nalgas de otra persona.

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Razas
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Todas las razas

La interrelación entre los momentos que se representan en este tríptico se ve clara con escenas como esta, en la que un grupo de hombres de distintas razas -en una esquina de la tabla central- señala a Adán y Eva -situados en la tabla de la izquierda- como si quisieran decir: “de ellos venimos”.

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Sexo fruto
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Solo, en pareja o en grupo

En esta escena se ven diferentes formas de placer sexual: una pareja formada por un hombre y una mujer, ella con una larga cabellera rubia que no dista de las venus renacentistas que en Italia están pintando algunos de los contemporáneos de El Bosco como Botticelli. Un hombre tocándose los genitales con las manos cruzadas en posición de orar y un grupo de individuos comiendo todos a la vez de un fruto, que bien podría ser una mora o cualquier otro fruto rojo de los que abundan por esta obra y que representan la lujuria.

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  • Cilindro con cara
  • Cilindro con rata
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Tubos de alquimista

Como en una bolsa amniótica agrietada, una pareja empieza su juego sexual. Debajo de ellos y dentro de un gran fruto rojo un hombre mira ensimismado un ratón que intenta entrar en la fruta a través de un cilindro incrustado. Contrarresta este elemento fabricado por el hombre con los demás que son naturales. El Bosco pudo querer aludir a las retortas, instrumentos utilizados por los alquimistas para cambiar las leyes de la creación y así ofendían a la naturaleza. Estos tubos de cristal, como recién sacados de laboratorios, se repiten en varias escenas de este jardín.

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  • Cilindro con rata
  • Cilindro con cara
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Tubos de alquimista

Como en una bolsa amniótica agrietada, una pareja empieza su juego sexual. Debajo de ellos y dentro de un gran fruto rojo un hombre mira ensimismado un ratón que intenta entrar en la fruta a través de un cilindro incrustado. Contrarresta este elemento fabricado por el hombre con los demás que son naturales. El Bosco pudo querer aludir a las retortas, instrumentos utilizados por los alquimistas para cambiar las leyes de la creación y así ofendían a la naturaleza. Estos tubos de cristal, como recién sacados de laboratorios, se repiten en varias escenas de este jardín

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Adán y Eva salvajes
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Adán o El Bosco

Estas dos figuras han sido objeto de multitud de interpretaciones, desde que son Adán y Eva, escondidos tras pecar y testigos de todos los pecados que preceden a lo que les sucederá en el infierno, lo que las convertiría en las figuras que relacionan las tres partes del tríptico. Aunque, en puridad, él -único hombre vestido- señala a la mujer que todavía no ha mordido el fruto que tiene en la mano. Ella tiene la boca tapada. Otros han querido ver en este hombre un autorretrato del pintor, que a su vez es el mismo rostro del que tiene el hombre árbol que aparece en el infierno.

Hombre árbol
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Incendios
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Fuego

Los incendios no eran escenas inventadas, los pinta en sus representaciones del infierno, pero plasma momentos reales que El Bosco vivió en su ciudad, ya que eran más o menos habituales en la época. Probablemente se quedó en su retina uno de los más graves que sucedió en el verano de 1463 cuando él tenía como máximo 13 años. Se fija su fecha de nacimiento en torno a 1450.

Herlinda Cabrero, restauradora de pintura del Museo del Prado que ha preparado el tríptico de La adoración de los Reyes Magos para la exposición del quinto centenario, destaca el uso de los “negros perfectos” de El Bosco, en los que brilla el humo y el fuego. El calor de los incendios contrarresta en este infierno con las escenas de agua helada del centro de la composición.

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Monja cerdo
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Iglesia pecadora

La osadía satírica de El Bosco queda reflejada en esta escena en la que se representa el pecado dentro de la Iglesia, que marcaba la moral. Pone de manifiesto la corrupción en las más altas instituciones. Un cerdo ataviado con una toca de monja trata de seducir a un hombre para que firme un documento, por la forma y los sellos que penden de éste serían probablemente unas indulgencias que se podían comprar para asegurarse la salvación. Un ayudante de este representante de la Iglesia tiene preparados los sellos y otro la tinta. El último aparece oculto tras una armadura y con la prótesis de un pie colgando como símbolo de la mendicidad que practica la Iglesia.

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Música
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Infierno musical

Este es un infierno musical. La música es capaz de atraer y de incitar al pecado. Representa los instrumentos desproporcionados, objetos de tortura de los hombres. En el arpa y el laúd, dos crucificados, uno en las cuerdas del primer instrumento y otro en el mástil del segundo. Aparecen serpientes enroscadas en ambos como si de la cruz de Cristo se tratara.

La cacofonía, el ruido es un castigo infernal. Una zanfoña tocada por un mendigo ciego (tiene los ojos huecos) acompaña a una multitud que canta las notas escritas en unas nalgas -que varios expertos musicales han recompuesto-. Otro toca el tambor en el que a través de un hueco se puede apreciar que hay alguien encerrado, doloroso e insoportable castigo.

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Oreja cuchillo
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Cortar orejas

Unas orejas gigantes, con un cuchillo que lleva una marca que algunos han podido ver como la firma de El Bosco, por semejarse a una B. Sin embargo, lo más probable es que fuera el anagrama del cuchillero fabricante.

Estas orejas no se entienden sin tener en cuenta la legislación de la baja Edad Media, es decir, el castigo de cortar las partes del cuerpo que cometían el pecado. En este caso el cuchillo está mellado lo que significa que ha tenido bastante uso.

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Jugador
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Castigado por jugar

Un jugador aparece clavado en una mesa de taberna, una mano cortada haciendo equilibrios con un dado es la muestra del castigo, se amputan los miembros que llevan al pecado. Es una escena de taberna donde el hombre se deja llevar por sus debilidades. El mundo ya no necesita esperar al infierno, ya se había convertido en él. El que aquí representa El Bosco, a diferencia de las otras dos tablas, es una escena carente de paisaje: ciudades devastadas, borracheras, instrumentos de tortura, todos inventos del hombre que se han vuelto contra él.

El Bosco representa un mundo al revés, donde el placer se torna en dolor, la música en tortura y los instrumentos y las aves son más grandes que los humanos.

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Demonio pájaro
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Demonio pájaro

Un demonio con rostro de ave rapaz y un caldero a modo de casco va tragando almas que expulsa y deja caer a un pozo sin fondo. En el caldero se refleja una ventana, lo que no tiene sentido en este espacio. Según el historiador alemán Hans Belting, especialista en arte medieval, renacentista y en teoría de las imágenes, es una metáfora de un espacio interior sin salida al exterior.

Esta figura está sentada en una especie de trono-retrete. Al hueco inmundo también van a parar las monedas defecadas por alguien de quien no se ve el rostro, escena que representa la avaricia. Un vómito representa la gula. La lujuria, a su vez, la encarna una figura femenina abrazada por un demonio y con un sapo en el pecho, escena que se refleja en un espejo convexo encajado en las nalgas de otro diablo. En el otro extremo de esta escena se ve a un hombre durmiendo -pereza- acompañado, también con un sapo sobre él.

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Hombre árbol
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Hombre árbol

Uno de los símbolos de El Bosco es el hombre árbol. Las piernas son dos troncos huecos sobre barcazas que caminan sobre el agua gélida del infierno. En el vientre hueco se puede ver una escena de taberna. Mira de reojo, su rostro, que hay quien ha querido identificar con el del pintor, se repite en otra escena del ángulo inferior derecho de la tabla central, en la que el único hombre vestido señala a una mujer, ambos se han identificado también como Adán y Eva.

Adán salvaje
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los trípticos de la exposición

Por delante y por detrás

  • La adoración de los Magos

    Cerrado

    Hacia 1494. Museo del Prado.

    Tríptico cerrado. La misa de san Gregorio con el padre y el hijo de los donantes del tríptico, el matrimonio Peeter Scheyfve y Agneese de Gramme.

  • La adoración de los Magos

    Abierto

    Tabla central. La Adoración de los Magos, con el Anticristo en la puerta de la cabaña.

    Tabla izquierda. El comitente Peeter Scheyfve con san Pedro.

    Tabla derecha. Su esposa, Agneese de Gramme, con santa Inés.

  • Las tentaciones de san Antonio Abad

    Cerrado

    Hacia 1500. Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa.

    Tríptico cerrado. El prendimiento de Cristo (izquierda) y Cristo camino del Calvario (derecha).

  • Las tentaciones de san Antonio Abad

    Abierto

    Tabla central. San Antonio, rodeado de seres monstruosos que encarnan a las fuerzas del mal.

    Tabla izquierda. San Antonio es trasladado inconsciente tras ser atacado por los demonios.

    Tabla derecha. San Antonio, tentado por la reina demonio que se baña desnuda en un río.

  • Ecce Hommo

    Abierto

    Obra salida del taller del Bosco de mano de un pintor próximo al maestro hacia 1500. Museo de Bellas Artes de Boston.

    Tabla central. Cristo es presentado a los judíos.

    Tabla izquierda. Peter van Os, notario y secretario municipal de ‘s-Hertogenbosch, con san Pedro.

    Tabla derecha. Henricxken van Langel y su hija fallecida con santa Catalina.

  • El carro de heno

    Cerrado

    Hacia 1512-1515. Museo del Prado.

    Tríptico cerrado. El camino de la vida.

  • El carro de heno

    Abierto

    Tabla central. La humanidad arrastrada por el pecado. Recreación del poema flamenco “El mundo es un carro de heno, del que cada uno toma lo que puede coger”.

    Tabla izquierda. La expulsión del Paraíso, origen del pecado.

    Tabla derecha. El infierno, todavía en construcción.

  • El Jardín de las delicias

    Cerrado

    Hacia 1490-1500. Museo del Prado.

    Tríptico cerrado. El tercer día de la creación del mundo, cuando se separaron las aguas de la tierra y se creó el Paraíso.

  • El Jardín de las delicias

    Abierto

    Tabla derecha. El infierno donde se castigan los pecados.

    Tabla izquierda. Adán y Eva en el Paraíso.

    Tabla central. Un falso Paraíso entregado al pecado de la lujuria que subraya el carácter efímero de la felicidad.

  • El juicio final

    Abierto

    Hacia 1505-1515. Museo de Brujas.

    Tabla central. El infierno y sus monstruos. Abajo, a la derecha, aparece su firma característica.

    Tabla izquierda. En el Paraíso terrenal, las almas de los bienaventurados son conducidas por ángeles hacia el cielo.

    Tabla derecha. El infierno plagado de monstruos, con una ciudad fortificada en llamas al fondo tradicional en sus trípticos.

Una vuelta a la 'Mesa de los pecados capitales'

Por Javier A. Fernández

Las 12 escenas de una de las obras más famosas del Prado vistas al detalle. Los siete pecados capitales, representados a través de escenas de la vida cotidiana; el ojo de Dios, en el centro y en las esquinas, las cuatro postrimerías.

Pulsa en el cuadro para ampliar escenas

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La muerte

Un hombre agoniza rodeado de religiosos que le administran los últimos sacramentos. El médico, derrotado, se ha retirado a los pies de la cama. Tras el cabecero, acecha la figura de la muerte junto a un demonio y un ángel que se disputarán el alma del difunto.

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El juicio final

Cristo baja a la Tierra para juzgar a los hombres. Está acompañado por la Virgen, Juan el Bautista y cuatro ángeles trompeteros. Por debajo, los resucitados se levantan de sus sepulcros. Cristo aquí ya no es un salvador clemente sino un juez severo e implacable.

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El cielo

En la nave central de la casa de Dios está Cristo sentado en un trono rodeado de ángeles. A la derecha, los santos (arriba) y patriarcas y profetas del Antiguo Testamento (debajo). A la izquierda, San Pedro recibe a las almas humanas, junto a un ángel que sigue defendiéndolas del diablo.

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El infierno

A cada pecado capital le corresponde un castigo en el infierno. Un sapo y un ave infernal atacan a una pareja de soberbios mientras un demonio les pone un espejo delante. Una pareja lujuriosa en una cama llena de monstruos. Las almas avarientas se cuecen en un caldero de monedas. Un alma iracunda yace sobre un potro de tortura. Varios demonios golpean un alma perezosa sobre un yunque. Un glotón es obligado a comer lagartos, sapos y serpientes. Al fondo, varios perros despedazan a los envidiosos.

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El ojo de Dios

El círculo central representa el ojo de Dios, en cuya pupila Cristo resucitado muestra sus heridas de la Pasión. Debajo figura la expresión en latín: “Cuidado, cuidado, el Señor está mirando”.

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La avaricia

Durante un juicio, el magistrado, en el centro de la escena, es sobornado por ambas partes litigantes.

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La gula

En torno a una mesa con un plato de carne El Bosco representa a un comilón y a un bebedor al que se le derrama el líquido por las comisuras. En el centro, un niño obeso alza los brazos. A la izquierda una mujer trae más viandas al banquete.

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La pereza

Un clérigo duerme junto a la chimenea, mientras una monja, que sostiene una Biblia y un rosario, le anima a rezar.

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La lujuria

Dos parejas de enamorados celebran una comida campestre dentro de un pabellón de color rojo, símbolo de la pasión, mientras dos bufones o juglares, a la derecha, se entregan a juegos frívolos.

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La soberbia

Una dama se acicala frente a un espejo en una habitación llena de objetos cotidianos. La mujer no se percata de que el espejo en el que se mira está sujetado por una figura diabólica. Este pecado capital se identifica también con la vanidad.

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La ira

Una trifulca entre dos campesinos. El de la izquierda acaba de ser golpeado con un banco, el otro, que porta un chuchillo largo, forcejea con una mujer que se propone detenerlo. El Bosco quiso resaltar este pecado situándolo en el mismo sentido que las postrimerías.

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La envidia

Representada en tres escenas. A la izquierda, un burgués seduce a una mujer comprometida a través del enrejado. A la derecha, un mercader mira a un joven noble que lleva un halcón en el puño. Justo por debajo, en el centro, dos perros se disputan un hueso.

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1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 Mesa de los pecados
  • Es el caos y duele y da miedo

    Salman Rushdie escritor
  • Es una invitación a pensar lo impensable

    Michel Onfray filósofo
  • Recuerda mucho a los sueños que da la fiebre

    Miquel Barceló artista
  • Para aclarar lo que es eso hay que inventar palabras

    Nélida Piñón escritora
  • Consiguió dar forma a los temores que obsesionaron al hombre del medievo

    Ernst Gombrich historiador del arte
  • El máximo creador de sueños, de pesadillas oníricas, capaces de marcar nuestro recuerdo para siempre

    Rafael Alberti poeta
  • El Bosco es un auténtico visionario. Su obra cuestiona las bases de la pintura

    André Bretón fundador del surrealismo
  • Hoy diríamos que este paraíso es un mundo virtual

    Peter S. Beagle escritor

Las manos que más cerca estuvieron de 'La adoración de los Magos'

Por Rut de las Heras Bretín

El tríptico ha permanecido más de año y medio en el taller de restauración del Prado, donde se ha constatado el carácter excepcional de esta obra

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El Bosco la exposición del V centenario

MUSEO DEL PRADO

DEL 31 DE MAYO AL 25 DE SEPTIEMBRE DE 2016

HORARIOS

De lunes a jueves de 10.00 a 20.00

Viernes y sábados de 10.00 a 22.00

Domingos y festivos de 10.00 a 21.00

ENTRADAS

General: 16 euros

Reducida: 8 euros

Compra en www.museodelprado.es

  • Ministerio de Educación, Cultura y Deporte Museo nacional del Prado
  • Hazte Amigo
  • Con el patrocinio exclusivo de la: Fundación BBVA
  • Guion: Juan A. Carbajo
  • Coordinación: Isabel Valdés
  • Diseño: Ruth Benito
  • Maquetación: Nelly Natalí Sánchez
El País

© EDICIONES Papallones, S.L.

MIGUEL YUSTE 40 - 28037 MADRID [ESPAÑA]

TEL. 91 337 8200