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Del foco político al escénico: el gurú de ‘los pocholos’ reaparece tras la crisis que sacude a Ayuso

El dramaturgo Antonio Castillo Algarra presenta en el Real Teatro de Retiro el primer musical sobre el romancero español

Antonio Castillo Algarra en la obra 'Más acá de los romances', en una imagen extraída de su dossier.

En plena tormenta mediática, vuelve a los escenarios Antonio Castilla Algarra de la mano de su compañía For the Fun of it y de la Asociación para la Libertad y las Artes Príncipe Baltasar Carlos, de la que es fundador. El gurú de los cargos cesados esta semana en la Consejería de Educación, apodados los pocholos entre los miembros del Ejecutivo autonómico en alusión a su estética pija, ha cambiado el foco político por el escénico tras dimitir de sus funciones como director artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid. Entre el 21 y el 28 de febrero el Real Teatro de Retiro acoge Más acá de los romances, la obra que él dirige y en la que es protagonista. “Estamos al tanto de la polémica que lo envuelve, pero en el campo del teatro es un buen profesional, hay muchas habladurías”, comenta una pareja joven mientras hace la cola para pasar a la función, que llena más del 75% de las butacas de la sala.

Prefieren no ser identificados, son amigos del director musical de la obra, Ignacio Rodulfo, y parecen los únicos que saben que en el escenario se encontrarán al hombre que movía los hilos de la educación y la cultura en la Comunidad de Madrid. “Desconocía que Algarra era el maestro de escena, pero de haberlo sabido vendría igual porque ya tenía las entradas compradas desde hace tiempo tras verlas anunciadas en la Mutua madrileña”, comenta un hombre de 68 años. José Palomar, de 54, acude al teatro tras ver la obra publicitada en las farolas de su barrio. “Espero que me guste, en lo cultural la Comunidad de Madrid no suele corresponderse con sus políticas”, dice a las puertas de los servicios antes de pasar a la función.

El resto de personas de la cola son ajenas a la actualidad, aseguran no saber nada del dramaturgo. Unas acuden por hacer un plan de sábado diferente, otras para disfrutar en familia de un regalo de cumpleaños. Una vez todas sentadas, se apagan las luces, se abre el telón y el foco ilumina a Algarra que interpreta al filólogo Ramón Menéndez Pidal, protagonista de la historia junto a su mujer, María Goyri, y la hija de ambos, llamada Jimena.

En la primera escena ya se referencia al ensayista Julián Marías, al que el exdirector artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid tiene muy presente. A antiguos alumnos de su academia For the Fun of it les decía que era su discípulo, según aseguran a este diario, tras recordar su insistencia en el libro España inteligible, del que el filósofo es autor, y en el que defiende la unidad nacional, más allá de las fragmentaciones políticas, geográficas o sociales.

El romancero español es homenajeado en la obra de Algarra, al que se le dedica el primer musical: “España es el país del romancero, que es comparable a la Ilíada; y está henchido de emociones, ingenio y hermosa sensatez, de historia y de la personalidad del pueblo que lo renueva y conserva; de él nace el teatro español del Siglo de Oro, seduce luego a los románticos del mundo entero, y alimenta a los poetas españoles del siglo XX. Redescubrirlo y llevarlo a la máxima altura académica y popular fue el resultado de los trabajos de amor de una familia, símbolo de la Edad de Plata de la cultura española”, reza la sinopsis de la obra.

A la catedrática de Historia de América en la Universidad de Salamanca, Izaskun Álvarez, le resulta llamativo que la pieza de teatro esté basada en el romancero recopilado por María Goiry y Menéndez Pidal. Señala que el filósofo era medievalista y un erudito. A su juicio, el estudioso realizó un trabajo excepcional de recuperación de fuentes y documentación históricas. “Defendía una España con una lengua y cultura comunes. Puso en valor conceptos como la hispanidad, la identidad y civilización españolas o la idea imperial, con la lengua como nexo de unión entre España y América”, relata.

En la obra, Algarra, cuya empresa recibió 26.0000 euros por reeditar Más acá de los romances en la Fundación del Teatro Real, lamenta la pérdida de la “uniformización cultural”, el proceso social mediante el cual diversas culturas, costumbres, tradiciones o expresiones artísticas tienden a volverse similares o estandarizadas, extraviando su diversidad original. “Se pierde la tradición”, dice tras relatar que los que informan, escriben o enseñan no saben, mientras representa la búsqueda de los romances españoles. "Como si los griegos se olvidasen de la Ilíada”, comenta.

Sus inquietudes e inclinaciones no solo se reflejan en sus obras de teatro, también en las políticas educativas de la Comunidad de Madrid en las que se desprende su impronta, por ejemplo, en la persecución al bilingüismo o en la celebración del 12 de octubre en las aulas. Antiguos alumnos de la academia de Castillo Algarra recuerdan su obsesión por conmemorar el Día de la Hispanidad como un encuentro, de forma romantizada y obviando la visión de los vencidos, algo que también afean a la Comunidad de Madrid familias y sindicatos desde que hace tres años los directores de los centros educativos de la capital empezaron a recibir en sus correos electrónicos propuestas para “celebrar” esta fecha con el objetivo de “promocionar nuestra mejor herencia cultural”. Casualmente, Emilio Viciana, ahora cesado, llegó a la Consejería de Educación en 2023.

La catedrática de Historia de América en la Universidad de Salamanca insiste en que es recomendable no reivindicar la obra de Menéndez Pidal desde el presente con la misma intencionalidad ideológica que fue utilizada por el franquismo. “Es una España que tiene poco que ver con la de los oscuros años de la dictadura, en los que se utilizaron sus ideas para ensalzar los valores patrios, la estigmatización y la condena de los nacionalismos, también para relanzar un vínculo único con los países de Hispanoamérica ante el vacío de los europeos y de Estados Unidos a la dictadura de Franco”, explica.

No obstante, la obra aborda cómo Goyri fue una de las primeras mujeres catedráticas en España y visibiliza que en sus últimos años se vio afectada por el régimen, aludiendo a una “época peligrosa”. Más acá de los romances homenajea a la familia Menéndez Pidal y al romancero español con el reflejo de la mirada de su director. El espectador puede apreciar un doble relato: la erudición literaria y una interpretación nostálgica de España y su historia cultural. “Parece que el señor Castillo Algarra vive en un espejismo colonial”, reflexiona Álvarez.

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