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Del voto después de misa al “turismo electoral” de los apoderados de Vox: así han ido a las urnas los aragoneses

La jornada electoral, por primera vez en una convocatoria por separado, se celebra sin incidentes destacados en la comunidad

Colegio electoral en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza, este domingo. Samuel Sánchez

Es la primera vez que Aragón vive unas elecciones autonómicas en solitario. Tal era la incertidumbre ante este hito que, en diciembre pasado, el Gobierno aragonés envió observadores a Extremadura para que no perdieran detalle del operativo de sus comicios. Más tarde, al inicio de la campaña, el Ejecutivo del popular Jorge Azcón organizó un simulacro para ensayar la jornada electoral. La fecha ha llegado y este 8-F, con 991.893 residentes convocados, a las urnas se ha desarrollado sin ningún sobresalto.

A las 9.00, los colegios electorales abrieron sin incidentes. En la ciudad de Zaragoza, donde se concentra más de la mitad de la población de Aragón, salía el sol y los alrededor de 10 grados centígrados invitaban desde buena mañana a acudir a votar. Entre los más madrugadores estaba Noé Fau, de 28 años, que ha viajado desde Madrid —donde trabaja como abogado— para ejercer el derecho al sufragio con sus padres. Su centro de votación es el Instituto de Enseñanza Secundaria Virgen del Pilar, en el barrio de Casablanca. Y de solo tres mesas. Todos los vocales y presidentes titulares acudieron a su puesto. También los suplentes.

“La gente quiere votar”, asegura Fau. “Hay ambiente electoral”, apunta su madre junto a la mesa de las papeletas, con 14 montones por cada partido que se presenta. Los tres miembros de la familia sostienen que el hecho de que Aragón vote sola por primera vez este domingo ha dado “mucha más importancia” a una comunidad que “parece que no existe”. Con esas palabras, los tres acuñan el épico lema de Teruel existe.

Al mediodía, Alba Polo acababa de votar en el colegio electoral ubicado en la delegación de Hacienda de Teruel junto a su pareja, que cargaba con el bebé de ambos, de 11 meses. Tras lanzar una petición para que la ultraderecha no se disparara tanto como vaticinaban las encuestas y se apueste por las políticas públicas, recordaba el fuerte “despliegue electoral” realizado por los de Santiago Abascal durante toda la campaña electoral. Justo en ese momento, del colegio en el que había ejercido su derecho al sufragio salían hasta 11 apoderados de Vox del centro electoral. Su presencia este domingo en Teruel era avasalladora frente a los del resto de partidos. Uno de otra formación advertía que la gran mayoría procedían de otras provincias, especialmente Valencia y Castellón. Y, efectivamente, cuando en la calle eran preguntados por alguno u otro centro electoral, no sabía muy bien qué responder. “Es que no soy de aquí”, decía uno que caminaba junto a otros tres con la tarjeta verde del partido colgada del cuello cuando cruzaban el puente de la avenida Zaragoza del municipio, en dirección al siguiente colegio electoral. Se han organizado para ir rotándose.

Explicaba una representante del Partido Popular que cuando ha visto a un grupo de apoderados del partido que no conocía de nada de la ciudad, les ha dicho con cierta retranca: “¿Qué, de turismo electoral?”. La gran presencia se ha convertido en un tema de conversación entre todos los apoderados, más o menos molestos con la presencia de representantes del partido de otras zonas de España, algo que no habían visto nunca antes, al menos con los volúmenes de esta campaña electoral. “Bueno, pues os vais a tener que entender con ellos”, le ha lanzado un apoderado del PSOE a una del PP, que ha respondido: “Pues ya veremos”.

“Que cambien un poco las cosas”, pedía a las elecciones celebradas este domingo la enfermera Izarbe Doñate, de 24 años. Esa expresión era mayoritaria entre la mayoría de jóvenes consultados. Si para Doñate pasaba por más sanidad y educación pública, para Carlos Martín era, además publicitar más “lo público”, apostar realmente por Teruel.

Lo decía mientras esperaba un vehículo de Blablacar para compartir los gastos de ir a Zaragoza, donde trabaja y pasa cada semana de lunes a viernes. Ingeniero de Diseño Industrial, a sus 25 años se queja de que no pueda tener una oportunidad de trabajo en su Teruel natal, donde tiene a su familia y a su pareja, a quienes solo puede ver el fin de semana. Martín es muy crítico con que las grandes inversiones captadas por el Gobierno de Aragón los dos últimos años y medio no hayan caído en la zona. “Todo se va a Zaragoza; es difícil quedarse aquí”, afirma, convencido por su vida que en su casa no hay proyectos para su carrera.

La afluencia en los centros electorales ha sido desigual en Teruel. Empezó poco a poco y fue creciendo hasta justo antes de la comida, cuando se alcanzó su mejor momento. Un hombre, con su hijo, lo había pronosticado: “La gente mayor seguro que viene después de misa”. Acertó. Encorbatado, Andrés Sancho, de 82 años, era uno de los que acudió a votar tras pasar por el oficio en la iglesia. “Quién te ha visto y quien te ve”, le decía un vecino, con guasa sobre su prestancia. “Que vengo de misa”, le daba explicaciones Sancho, que, según sus explicaciones, era alérgico a una posible reedición gubernamental entre el PP y Vox. Muy al contrario de esa opción se mostraban Adolfo Clemente (66 años) y su esposa. “No tenemos tan claro lo que queremos como lo que no queremos”, y se refería sin ambages a la política de Pedro Sánchez: “¡esto es un plebiscito de las nacionales!”.

Cristina Calvo, farmacéutica de 39 años, vestida con ropa deportiva tras votar en Zaragoza cree que este domingo “ha habido más revuelo que otras veces”. Pedro Arellano, empresario de 49 años, acude con sus dos hijos pequeños a votar. “La calle está resabiada, se va a votar más a nivel nacional”, considera.

Colegio electoral en Zaragoza. Resultados de las elecciones aragonesas. PP y Vox encuestas Gobierno de Aragón.

En el centro de la capital, a lo largo de toda la jornada, los electores se mezclan con los turistas que entran y salen de la basílica del Pilar. Al mediodía, el trasiego se repite también en la Facultad de Empresariales, a pocos metros del complejo eclesiástico, convertido en centro de votación. Con una veintena de mesas, es uno de los más grandes de Zaragoza. “Con mis amigos hemos debatido mucho estos días sobre las elecciones y van a venir a votar también”, cuenta Marta Estava, de 24 años y estudiante de Derecho, al lado de una enorme fila de personas que esperan su turno en la urna.

Colegio electoral en Zaragoza. Resultados de las elecciones aragonesas. PP y Vox encuestas Gobierno de Aragón.

Fuera, los carteles electorales ondean con el intenso viento, aunque con un día “muy bueno” y la afluencia se traslada a los bares de la mítica calle Tubo. “¡Hay muchas colas ahora en el Ayuntamiento!”, se escucha en la barra de uno de los locales. El Consistorio también hace este domingo las veces de colegio electoral. Allí se mezclan apoderados de todos los partidos, incluido de Se Acabó la Fiesta, del agitador Alvise Pérez —que se presenta a unas elecciones autonómicas por primera vez—. El acento de algunos de sus representantes no es aragonés, sino canario.

Colegio electoral en Teruel. Resultados de las elecciones aragonesas. PP y Vox encuestas Gobierno de Aragón.

En otro de los centros de votación, la Escuela Ensanche de Teruel, Miguel Ángel, de 57 años, sale con una barra de pan bajo el brazo y todas las papeletas de voto en su mano. Explica que no las guardará, pero que le gusta luego mirar quién es quién en cada una de las listas. No cree que estas elecciones vayan a modificar mucho el actual mapa político aragonés y desea que quien gane lo haga por mayoría absoluta, para que pueda sacar adelante su programa electoral sin ataduras. De hecho, defiende que se apliquen las elecciones de doble vuelta en España porque considera que sería una manera de acabar con el “bloqueo” que, por ejemplo, llevó al PP a convocar elecciones tras no poder asegurar una mayoría para aprobar los presupuestos autonómicos.

“Que se unan los partidos que se tengan que unir y que sepamos con qué programa se va a gobernar”, clama el hombre acompañado de su hijo Javier, de 18 años, que este domingo es uno de los 32.891 que se estrena en las urnas autonómicas. “Me he informado un poco”, explica, básicamente viendo el debate de los ocho candidatos que emitió Televisión Española. Estudiante de Fisioterapia en Valencia, lamenta la política que se puede ver hoy en día. “Siempre están discutiendo”.

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