Desmantelada en España una trama de explotación sexual.
Las víctimas, de origen sudamericano y en situación de vulnerabilidad, eran captadas por mensajería mediante engaños y coaccionadas para ejercer la prostitución 24 horas al día en pisos prostíbulo y clubes

La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada, presuntamente, a la trata de mujeres con fines de explotación sexual. En el marco del operativo, iniciado hace seis meses, han sido liberadas tres de las víctimas y se ha detenido a 11 integrantes de la red en Castellón, Madrid, Sevilla y Alicante. Cuatro de los principales responsables han ingresado en prisión provisional.
Las víctimas, todas ellas mujeres de origen sudamericano y en situación de vulnerabilidad personal, económica y social, eran captadas en sus países mediante aplicaciones de mensajería instantánea donde, a través de engaños y técnicas de manipulación, los responsables de la red conseguían ganarse su confianza y persuadirlas para viajar a España.
Para facilitar su traslado, la red criminal les proporcionaba los billetes de ida y vuelta, la reserva del hotel y un seguro médico de viaje, todo ello con el objetivo de simular un viaje meramente turístico y evitar sospechas en los controles fronterizos.
Una vez en España, las víctimas contraían una deuda que ascendía a 7.000 euros y que debían saldar ejerciendo la prostitución para el entramado criminal. La investigación ha permitido determinar que las mujeres eran explotadas sexualmente en diferentes clubes y en pisos prostíbulo situados en Castellón, Madrid y Sevilla. En muchos casos permanecían durante varios días o semanas en una vivienda antes de ser trasladadas a otros pisos gestionados por miembros de la organización.
Las mujeres tenían su libertad limitada a dos horas diarias de descanso y debían trabajar las 24 horas del día, los siete días de la semana y sin poder negarse a realizar ningún tipo de servicio sexual. Además, los gastos de manutención y el material profiláctico corrían a cargo de las propias víctimas. El reparto de los beneficios de los servicios sexuales era, teóricamente, del 50 por ciento para las mujeres y del 50 por ciento para la responsable del piso, “aunque esta condición rara vez se cumplía”, destacan fuentes de la investigación en un comunicado.
A las víctimas se les exigía asimismo entregar su imagen para la publicación de anuncios en portales de citas, permaneciendo bajo el control constante del encargado de la vivienda. Tenían que realizar toda clase de actos sexuales, incluso sin medidas preventivas, estando enfermas o durante su periodo, y eran forzadas a ingerir, trasladar y suministrar sustancias estupefacientes, recibiendo castigos si se negaban.
En algunos casos llegaron a ser amenazadas y coaccionadas para que continuaran ejerciendo la prostitución. La red utilizaba el envío de fotografías de los familiares de las víctimas en sus países de origen como forma de intimidación y para garantizar que continuaran ejerciendo la prostitución sin denunciar los hechos. Además, los investigados exigían el pago periódico de la deuda mediante llamadas telefónicas y realizaban traslados continuos de las mujeres entre distintos prostíbulos del territorio nacional.
La investigación policial se inició en septiembre de 2025 tras la declaración de varias víctimas poniendo de manifiesto la existencia de un entramado criminal de carácter internacional dedicado a la captación de mujeres de origen sudamericano para su explotación sexual en España.
Derivado de las actuaciones de la policía, se llevaron a cabo cuatro registros domiciliarios en la provincia de Castellón, logrando el rescate de tres víctimas. Al concluir el operativo, se arrestó a 11 individuos, de los cuales seis fueron localizados en dicha provincia, dos en Madrid, dos en Sevilla y uno en Alicante. Cuatro de los implicados permanecen en prisión provisional acusados de supuestos delitos de tráfico de personas para explotación sexual, infracciones vinculadas a la prostitución, integración en grupo criminal, fomento de la inmigración clandestina y delitos contra la salud pública.
En el operativo policial se intervinieron dos teléfonos móviles, un datáfono utilizado para el cobro de los servicios sexuales y documentación relacionada con la actividad criminal. La Policía Nacional cuenta con la línea telefónica 900105090 y el correo [email protected] para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial de este tipo de delitos. La llamada no queda registrada en la factura telefónica.
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