El último atraco de Félix el Flaco y su compinche del gorro verde
Dos históricos atracadores de Madrid que han pasado más de media vida en prisión vuelven son detenidos por robar 154.000 euros en una caja rural en Mérida


Félix, alias El Flaco, pasamontañas negro y braga de cuello morada, domina la escena. Se mueve tranquilo. Sabe que la caja fuerte tiene un periodo de espera y que no será llegar y cargar. Mantiene la calma. Es mediodía del viernes 16 de enero, en una sucursal bancaria en Cáceres. Echa los estores para que parezca que ya han cerrado. Le dice a la directora de la oficina que no introduzca la clave más de tres veces, porque se bloquea. Frente a la calma, está la fuerza. Juan Carlos, que lleva un gorro verde, le da un golpe en la cabeza con una pistola a un empleado del banco y le dice que baje la vista y se quede quiero. Cuando la caja se abre, empiezan a meter el dinero en la mochila. El botín es suculento, pero también quieren el dinero del cajero. En total, El Flaco y Juan Carlos se llevan más de 154.000 euros de una oficina de la Caja Rural de Extremadura. Como no les cabe todo el dinero en la mochila que traían, meten el resto en un maletín de la oficina bancaria.
Los atracos son un delito cada vez menos frecuente, explica el inspector responsable del grupo dos de atracos de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV Central) de la Policía. Quienes se atreven con este tipo de delitos, complejos, y en los que se enfrentan a altas condenas, suelen tener una gran experiencia. Era el caso de Félix, de 55 años, y Juan Carlos, de 58, dos “históricos atracadores” de Madrid, según la Policía, que volvieron a las andadas cuando apenas hacía unas semanas que habían salido de prisión.

Los investigadores creen que Félix y Juan Carlos pudieron conocerse en la cárcel. Ambos tienen una larga trayectoria de cumplimiento de penas en centros penitenciarios, 35 y 37 años respectivamente. Félix, que ganó el apodo por su aspecto alto y espigado, era conocido al inicio de su carrera delincuencial por huir de la violencia y por gestos de generosidad, como repartir algún fajo de billetes a los empleados del banco poco antes de irse con el botín. Una vez intentó escapar de la cárcel escondido en un petate de ropa sucia, pero fue detenido después, indican fuentes policiales. Juan Carlos, que hacía el papel de “hombre fuerza” en el robo de Cáceres, tiene a varios hermanos con antecedentes por atracos. Además de haber cumplido pena por varios atracos, fue condenado por un homicidio.
Tres días después del atraco en la Caja Rural, Félix fue detenido en un control de la Policía Local de Madrid. Llevaba “unas máscaras” en el coche y “algo de droga”. Nadie lo vinculaba entonces con el robo, pero como estaba en tercer grado, un régimen penitenciario de semilibertad, se lo revocaron, y tuvo que regresar a prisión, relatan fuentes conocedoras del caso.
La Policía ya había comenzado la Operación Srek-Grinch, un nombre inspirado por el gorro verde que llevaba Juan Carlos. Durante las pesquisas, que han durado poco menos de un mes, averiguaron que Félix y Juan Carlos se habían disfrado de obreros y habían viajado a Cáceres en una furgoneta tres días antes del robo. Dentro del vehículo llevaban un colchón, para no tener que registrarse en ningún hotel ni llamar la atención.
Les detuvieron el 12 de febrero. Aunque Félix ya estaba en prisión, le leyeron los derechos por este nuevo atraco. Los investigadores sospechan que una tercera persona pudo intevenir en el robo.
Como parte de su investigación, registraron cuatro viviendas en Madrid, Arroyomolinos, Fuenlabrada y Toledo. Allí encontraron material que les relaciona con el golpe y 2.4O0 euros en billetes de 10 euros. “Podría ser del cajero”, indica el investigador. Saben que en los pocos días que tuvo tras el robo, Juan Carlos llegó a comprarse un coche, pero el resto del dinero permanece en paradero desconocido.
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