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El juez rechaza perseguir al presidente de la Fed: “Su único crimen ha sido disgustar a Trump”

Un magistrado desestima las dos citaciones de la fiscalía. Supone la primera victoria de Powell en la investigación abierta en medio de la campaña de acoso del presidente de Estados Unidos para que bajara los tipos

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.Jonathan Ernst ( REUTERS )

Un juez federal ha desestimado las dos citaciones judiciales que el Departamento de Justicia había emitido contra la Reserva Federal (Fed) y su presidente, Jerome Powell. La fiscal del distrito de Columbia, Jeanine Pirro, abrió a principios de enero una investigación judicial contra el presidente de la Fed, Jerome Powell, por los sobrecostes de la reforma de la sede de la institución en Washington. La investigación judicial se produjo en medio de la campaña de acoso de Donald Trump contra Powell por no hacerle caso en sus peticiones para bajar los tipos de interés de forma más drástica.

“El Gobierno federal no ha presentado ninguna prueba de que Powell haya cometido delito alguno, salvo el de disgustar al presidente (Donald Trump)”, añade el juez James E. Boasberg en su auto.

La decisión del juez federal supone una clara victoria para Powell y la Reserva Federal y un varapalo para la fiscal Pirro, una exestrella televisiva del canal conservador Fox News y tradicional aliada del mandatario republicano.

El juez de distrito estadounidense James E. Boasberg, en un dictamen publicado este viernes, señaló que las citaciones de la fiscalía eran improcedentes: “Existe abundante evidencia de que el propósito dominante (si no el único) de las citaciones es acosar y presionar a Powell para que ceda ante el presidente (Donald Trump) o renuncie y deje paso a un presidente de la Reserva Federal que sí lo haga”, ha escrito el juez.

Crítica contra la fiscalía

El dictamen, de 27 páginas, contiene una dura crítica a la fiscalía del Distrito de Columbia, que dirige Pirro, porque considera que el único motivo para abrir la investigación judicial era el deseo de Trump de vengarse del presidente de la Fed, que fue nombrado por el propio inquilino de la Casa Blanca en 2018 en sustitución de Janet Yellen, pese a lo cual se ha resistido a cumplir sus indicaciones de bajar el precio del dinero de forma más rápida.

Como Powell no seguía sus directrices, sino que decidía con criterios de política monetaria, Trump inició una campaña de acoso de derribo contra Powell. Lo ha insultado y menospreciado en público en repetidas ocasiones. Lo ha llamado “estúpido”, “poco inteligente”, o “señor demasiado tarde”. E incluso amenazó con despedirlo, pero sus asesores le advirtieron que podría incurrir en una irregularidad legal. Como no podía se dedicó a tratar de colonizar la Fed nombrando a uno de sus asesores más fieles, Stephen Miran. Además, ha tratado de despedir a Lisa Cook, otra de las gobernadoras que forma parte del organismo que decide sobre los tipos. Su caso está en el Tribunal Supremo, que aún tiene que decidir sobre si el presidente tiene competencia para apartarla.

La situación se agravó el pasado 11 de enero cuando el presidente de la Fed publicó un video en redes sociales anunciando la apertura de una investigación del gran jurado contra él por motivos políticos. “La amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, señaló.

La campaña de acoso del presidente de Estados Unidos y la apertura de la investigación judicial por parte de una de sus correligionarias se considera uno de los mayores ataques a la independencia y autonomía de la Reserva Federal en generaciones. “El objetivo de la independencia (de la Fed) no es proteger intereses particulares ni nada por el estilo. Se trata de un acuerdo institucional que ha beneficiado a la población, al establecer una separación, al evitar el control financiero directo por parte de cargos electos sobre la fijación de la política monetaria”, dijo Powell tras la reunión del consejo de la Reserva Federal del pasado enero cuando ya había estallado el caso judicial. “Creo que si se pierde esa independencia, en primer lugar, sería difícil restaurar la credibilidad de la institución”, enfatizó.

Citaciones por interés político

Pirro presentó a finales del año pasado dos citaciones a la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal en las que solicitaba la contabilidad de la remodelación de la sede de la Reserva Federal en Washington, situada a unas manzanas de la Casa Blanca. El presupuesto para remodelar el complejo de edificios de la Fed, que estaba intacto desde hacía más de un siglo, se incrementó hasta los 2.500 millones de dólares, con un sobrecoste de unos 700 millones debido a la construcción de un aparcamiento para los funcionarios del organismo y un pasillo para unir los dos edificios principales que no estaban previstos en el proyecto inicial. Además, las excavaciones subterráneas fueron más costosas porque la capital está junto a un río y son frecuentes las filtraciones.

Cuando llegaron las citaciones, la Reserva Federal solicitó la anulación, según el propio relato del juez Boasberg, nombrado bajo el mandato de Obama. El magistrado explica que la junta de gobernadores argumentó que las citaciones eran “simplemente parte de un plan para presionar a Powell a fin de que cediera a los deseos del presidente o para deshacerse de él”.

La Reserva Federal evitó responder los requerimientos de información de la fiscalía sobre los sobrecostes de la reforma de la sede, porque Powell compareció hasta en dos ocasiones en el Capitolio para ofrecer una pormenorizada información sobre el aumento del presupuesto. Además, el organismo encargado de decidir sobre el rumbo de la política monetaria, que influye en los costes de endeudamiento, ha presentado una demanda contra las citaciones judiciales, según adelantó The Wall Street Journal.

Apoyo político y financiero

Desde entonces, Powell recabó el apoyo del sector financiero, desde todos los expresidentes de la Reserva Federal que aún viven, a insignes economistas, y la industria financiera de Wall Street y numerosos miembros de ambos partidos de la Cámara de Representantes y el Senado.

El senador republicano, John Tillis, una figura destacada en la comisión parlamentaria que tiene que aprobar las nominaciones de cargos económicos, aseguró que bloquearía cualquier nombramiento mientras la investigación contra Powell siguiera abierta. Otros republicanos y todos los demócratas apoyaron a Tillis.

Trump movió ficha. Nominó a Kevin Warsh, un economista con experiencia en la Fed y sólidos contactos en Wall Street, como candidato a presidir la Fed en sustitución de Powell, cuyo mandato termina en mayo. La semana pasada, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, propuso formalmente en el Senado el nombramiento de Warsh.

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