Güler y Valverde lideran el triunfo ante el
El turco cierra la victoria del Real Madrid con un golazo desde su campo en un partido espeso que espabiló el uruguayo con dos zapatazos


El Real Madrid que despedazó el miércoles la sofisticación táctica de Guardiola también es capaz de escapar del tedio y culminar en éxtasis una noche plana y poco prometedora. Despachó al Elche de menos a más, del aburrimiento al show, con un golazo de Güler desde su campo y una ilusionante camada de cinco canteranos, algo extraordinario para los estándares de las últimas temporadas. El equipo de Arbeloa se acercó momentáneamente a un punto del Barça, que recibe esta tarde al Sevilla, después de un comienzo de atonía del que despertó con dos zapatazos de Valverde: uno acabó en gol de Rüdiger y otro en la escuadra.
El despertar tardó, pero, claro, resulta más sencillo provocar el delirio que regresar de él a la tierra. Tras un vuelo como el del miércoles, la rutina presenta complicaciones, tal vez más cuando la tropa desfila sostenida con alfileres, con diez bajas y varios futbolistas al límite. La Liga aún no se ha evaporado del todo y el martes espera el City en la vuelta de octavos de la Champions, pero sobre la hierba del Bernabéu tenían al Elche, un equipo que se ha ido apagando tras el arreón inicial. El cruce de trayectorias deparó una sesión que apuntaba a la intrascendencia y terminó con rasgos memorables.
Todo sucedía en aguas internacionales, lejos de la costa, con una agresividad engañosa, intensa, pero irrelevante. La grada era un bostezo. La despertaban nimiedades: un despeje de cabeza, un balón que se devuelve al equipo que lo echó fuera, un córner ganado. Se aplaudía por aplaudir mientras el fútbol se empastaba.
El Madrid sostenía el pulso de la intensidad con el entusiasmo incombustible de Brahim y Thiago, un tipo sin miedo. Ni al agotamiento, ni a asomarse entre los rivales para facilitar la salida de balón. El equipo de Arbeloa no se dejaba llevar por la resaca emocional, pero tampoco le encontraba el hilo al partido como para inquietar a Dituro. Hasta que emergió Valverde. Otra vez.
Vinicius le tocó en cortó una falta y el uruguayo reventó la pelota. Dituro se la quitó de encima aterrado. Pero Valverde ya había desordenado todo. Brahim acudió al rechace, Pedrosa despejó de cabeza y el balón flotó hacia Rüdiger, que lo embocó sin dejarlo caer. Después del gol, lo mejor que sirvieron al público hasta entonces fue el festejo. El alemán recibió una salva de palmadas en la coronilla con las que acostumbra a repartir, y él respondió imitando la celebración de Valverde, con el puño derecho cerrado.
El primer tiro del uruguayo desató el caos. El segundo terminó en la red. Recibió en la frontal, amagó con pegarle con la izquierda, recortó y colocó la pelota en la escuadra con el interior del pie derecho. Valverde es ahora mismo un jugador en trance.
Después de una hora, y sin asomo de respuesta del Elche, Arbeloa dio por cumplida la misión de sujetarse a la Liga y empezó a guardar piernas para la vuelta de los octavos en el Etihad. Retiró del campo en grupo a Vinicius, Tchouameni, Valverde y Rüdiger, y proporcionó al Bernabéu algo que también disfruta bastante, una remesa tierna de canteranos. Primero salieron Diego Aguado y Yáñez, acompañados por Güler y Gonzalo, que ya acumula kilometraje. Un par de minutos más tarde retiró a Thiago y Brahim, que desperdició un mano a mano en el que le acompañaba Vinicius, y metió a Palacios y Manuel Ángel, uno de los talentos que más aprecia y que más esperaba el graderío.
Estas maniobras emocionaron al Bernabéu y preservaron la intensidad del Madrid, que ya dominaba la posesión y se aproximaba con peligro a Dituro. La consecuencia no fue meramente visual. Yáñez observó con atención el área. Allí destacaban por encima del resto los cerca de dos metros de Huijsen. El todavía integrante del Castilla centró hacia esa testa prominente y el defensor convirtió el tercer tanto.
La noche feliz de los recién llegados se empañó un poco cuando Camavinga, que no termina de encontrar el sitio, regaló un balón en su área. La pifia terminó con un gol en propia de Manuel Ángel cuando quiso cortar un centro. La pena pasó enseguida. Güler vio adelantado a Dituro, tiró desde su casa y marcó. Misión cumplida antes de volver al Etihad.
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
1
|
67 | 27 | 22 | 1 | 4 |
|
2
|
66 | 28 | 21 | 3 | 4 |
|
3
|
57 | 28 | 17 | 6 | 5 |
|
4
|
55 | 28 | 17 | 4 | 7 |
|
5
|
43 | 27 | 11 | 10 | 6 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
15
|
31 | 27 | 7 | 10 | 10 |
|
16
|
28 | 28 | 7 | 7 | 14 |
|
17
|
26 | 28 | 5 | 11 | 12 |
|
18
|
25 | 27 | 6 | 7 | 14 |
|
19
|
22 | 27 | 5 | 7 | 15 |
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