Ir al contenido
_
_
_
_

Russell lidera la sesión de calificación en Australia y

El Mundial que arranca en Melbourne confirma la pegada del motor Mercedes, que copa la primera línea de la parrilla. Alonso es 17º y Carlos Sainz, 21º

George Russell, de Mercedes, recibe la felicitación de Toto Wolff tras conseguir la pole en Melbourne.JOEL CARRETT (EFE)

Una de las frases que más cachondeo generaron dentro del paddock de la Fórmula 1 durante los ensayos invernales la soltó Fernando Alonso: “Hasta el chef del equipo podría conducir este coche”. El asturiano no se refería ni a la hipotética habilidad al volante que pueda tener el cocinero de Aston Martin, ni a la indudable flojera del AMR26. Alonso resumió el sentimiento generalizado de la parrilla ante los monoplazas que formarán este domingo en la parrilla del circuito de Albert Park (05:00 horas, Dazn), donde se pone en marcha otro Mundial, este, marcado por el cambio en el reglamento técnico más agresivo de las últimas décadas. En resumen, los coches pierden volumen y eficiencia aerodinámica; la parte eléctrica del motor y la de combustión se equilibrarán (50%), y se estrenará un combustible completamente sostenible. Los dos primeros elementos tendrán un impacto trascendental en la naturaleza de las carreras; el tercero, más cosmético. Y en última instancia habrá que ver qué efecto tiene todo ello en los aficionados y en la curva de afiliación a un certamen que está de dulce para gracia de Liberty Media, que no deja de firmar contratos y conseguir imposibles. Lo último, que Apple TV y Netflix, dos plataformas de ‘streaming’ que son competencia directa, lleguen a un acuerdo para que ambas puedan ofrecer pruebas concretas, empezando por el Gran Premio de Canadá, en mayo.

Resulta innegable que el organizador del gran circo ha acertado plenamente en las estrategias de negocio implementadas a partir de la crisis del covid. No obstante, no parece tan evidente que la dirección deportiva siga la misma senda, especialmente si se consideran las opiniones de los corredores, particularmente de aquellos con mayor influencia. Max Verstappen se ha expresado con un sarcasmo similar al del piloto asturiano. “Diría que los monoplazas se han convertido en coches de Fórmula E, pero con esteroides”, bromeó el neerlandés durante su participación en el podcast ‘Up to Speed’, donde admitió sin tapujos que el carácter actual de los monoplazas le hace considerar que su permanencia en la competición, tras 11 temporadas íntegras y cuatro coronas consecutivas, no se extenderá por mucho tiempo.

“Estos coches no son tan divertidos de conducir, porque, en resumen, todo se basa en administrar”, añade el tetracampeón, víctima de los caprichos de estos nuevos motores: el buque insignia de Red Bull terminó contra las barreras en la primera eliminatoria de la cronometrada (Q1), tras bloquear las ruedas traseras en la entrada de la primera curva, seguramente por haber calibrado los técnicos un reparto de frenada más acentuado hacia el tren posterior, como estrategia para que las baterías recarguen más. Mercedes copó la primera línea, con George Russell en la pole y Kimi Antonelli, el segundo, circunstancia que ratifica la superioridad de las Flechas de Plata que ya vaticinó la pretemporada. Isack Hadjar, compañero de Verstappen, se colocó el tercero, por delante de Charles Leclerc (cuarto). Lando Norris, el actual campeón, no pudo pasar de la sexta posición, justo por delante de Lewis Hamilton. Fernando Alonso se quedó a un paso de pasar a la segunda criba (17º), y Carlos Sainz (21º) ni siquiera pudo arrancar por una avería en su Williams.

Tradicionalmente, la clasificación se definía mediante la destreza, combinada con la audacia de los pilotos al presionar a fondo el acelerador. No obstante, en la actualidad dicha administración se ha vuelto el elemento clave para alcanzar el triunfo. Durante las temporadas recientes, este control se enfocaba en el desgaste de las gomas, con el fin de contar con una mayor variedad de alternativas tácticas. Hoy en día el resultado está supeditado al ahorro de la carga eléctrica que el motor logra acumular durante la carrera, para utilizarla posteriormente según la necesidad del conductor. En este sentido, la diferencia entre los diversos constructores resulta abismal bajo las reglas actuales, con el reglamento técnico recién estrenado. Tal como quedó demostrado en Melbourne, la cima del escalafón pertenece a Mercedes, junto con en el extremo menos favorecido de la cuerda se encuentra Honda, que provee el motor a Aston Martin.

Tu membresía se está empleando en un dispositivo diferente.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Su sesión permanece abierta en otro dispositivo y únicamente se autoriza el acceso a Papallones desde un solo terminal a la vez.

Si pretendes compartir tu cuenta, modifica tu suscripción a la opción Premium para sumar a un usuario adicional. Cada persona entrará con su dirección de correo propia, lo que os facilitará adaptar vuestra navegación en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

Si desconoces quién está utilizando tu cuenta, te sugerimos que modifiques tu clave aquí.

Si eliges seguir compartiendo tu suscripción, este aviso se verá en tu equipo y en el de la otra persona que utilice tu perfil de manera permanente, perjudicando tu experiencia de lectura. Tienes la opción de consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_