Adrián Mateos y Leo Margets, dos españoles millonarios y en la cima del póker: “Esto solo funciona si eres muy responsable”
Los jugadores, con una lucrativa vida dedicada a las cartas, completan jornadas maratonianas de estudio y práctica ‘on-line’ para seguir en la élite


Tras un año de parón, el EPT de París (European Poker Tour) en Le Palais des Congrès ha abierto sus puertas de nuevo hasta el 1 de marzo, torneo planetario y parada obligatoria donde se retan los mejores, como lo harán más adelante en Montecarlo y Barcelona. Allí están, entre otros, Adrián Mateos —el mejor del mundo— y Leo Margets —la primera mujer en 30 años en clasificarse para la final del torneo más prestigioso, el Main Event de las World Series of Poker (WSOP)—, que la semana pasada se encontraron en una partida. Era televisada, pero no había dinero en juego, solo risas y poco más, envueltos entre famosos como el expiloto Jorge Lorenzo o el youtuber Spursito. Era el evento de Winamax, la marca que los patrocina. Ella, un torbellino de gestos y palabras, aparece antes por el Casino de Andorra. Él lo hace más tarde y, aunque apenas levanta la voz, le pega un puñetazo a un saco de boxeo que adorna el local, uno de esos que mide la fuerza. “No me he podido contener”, resuelve. Tras el abrazo entre ambos, ríen. “Siempre competitivo”, dice Leo. “Ya me conoces”, aclara Adrián. Pero su ajetreado día a día, para ellos ya rutinario, explica que no son solo jugadores, sino que son profesionales, una vida dedicada para pertenecer a la Champions de las cartas.
Para los dos el póker llegó de casualidad y los ojos pronto les hicieron chiribitas. “En mi casa no se jugaba a cartas ni a juegos de mesa. Yo pensaba, con prejuicios, que el póker era un juego de casino. Pero lo descubrí a través de un novio e hicimos match. No me propuse ser pro, pero sí buena. Y una cosa llevó a la otra…”, explica Leo. “Lo mío fue un amor a primera vista. Descubrí el póker con 16 años en la televisión y me gustó mucho. Siempre me habían gustado los juegos de estrategia, de cartas, y se me daban bien las matemáticas. Y cuando vi lo que se podía ganar siendo mejor que los rivales, me decidí”. Eso fue el inicio, pero para mantenerse hay que hincar los codos y ser espartano con las rutinas, pues estudian muchas horas, además de practicar on-line otras tantas. Jornadas maratonianas seis de siete días a la semana que complementan con torneos por Europa y sobre todo por Estados Unidos, con el circuito de los WSOP.

Le ha ido más que bien a Mateos, que ya acumula más de 54 millones de euros en ganancias, además de ser el quinto jugador en la historia en ganar cinco títulos de las WSOP a los 30 años, el mejor español de la historia, también el jugador que más ganancias en el mundo ganó en un año (2024), con más de 13 millones. “Para vivir no me hace falta más dinero, pero me levanto todos los días con ganas de competir y de ganar más. Soy feliz así”, resume. “Pienso igual”, dice Margets, que suma cerca de cuatro millones; “parece una mandanga, pero me encanta el estilo de vida del póker y competir. A ti te llena de forma intrínseca la competición y a mí el estilo de vida que me permite el póker, que no me cuesta hacer lo que sea para ser competitiva y que me da libertad e independencia”. Más que nada porque no tienen jefes ni horarios, responsables de su tiempo y resultados. “Paradójicamente, esto solo funciona si eres muy responsable. Sin jefe y si no eres alguien con los objetivos claros y que se sepa organizar, es una receta para el desastre”, conviene Leo. “Pero cuanto más arriba estás, más gente preparada te encuentras”, puntualiza Adrián.
En las mesas de los grandes torneos no hay aficionados ni gente que prueba suerte, sino profesionales. “Nos enfrentamos a gente más inteligente que la media, que van al gimnasio y estudian mucho. Es el sacrificio que hay que hacer”, revela Margets, que desliza que al menos se pasa cada día una hora enfrascada en el estudio, aunque no es raro que de vez en cuando se detenga en alguna jugada pasada más de tres horas para encontrar explicaciones o formas de mejorar. “A mí me gusta más competir que estudiar, pero la parte de reto mental y la estrategia es tan compleja y difícil que nunca paro de aprender. Y si lo hiciera, los rivales me adelantarían por la derecha. Por eso estudio muchas horas al día”, se suma Adrián, que, además, tiene un equipo de que le ayuda con los programas a la hora de calcular, además de para estudiar más rápido y eficiente. Todo es poco.
“Nunca puedes dejar de estudiar porque si sientes que te has pasado el juego, puede ser muy nocivo”, sentencia Margets, que añade: “¿Pero no crees que a veces nos pasamos por el forro todo eso porque en el póker se trata de adaptarte a los rivales?”. Mateos toma la palabra: “Es un juego de información incompleta y si estudias y mejoras, eso se traslada en mayor dinero. Pero estudiar a los rivales puede hacer cambiar la estrategia y las variables, lo que puede hacer que tomes mejores decisiones. Por eso también estudio psicología e incluso gestión de patrimonio. Debes confiar en que tomas la decisión correcta cuando buscas tells [señales…] en el rival, cuando te basas en el patrón de apuestas, qué narrativa te está contando, cómo está apostando…”. E interviene Margets: “Pero esto no es te miro, te tiembla la vena y te pago… jaja. Por otro lado, también está la suerte, que existe y en el póker está muy presente. A corto plazo, el resultado va a depender en gran medida de la suerte; pero a largo plazo, lo hará de tus decisiones”. De ahí tantas horas de estudio.

Aunque eso no les garantiza saber lo que van a ganar a final de mes. Pueden tener una semana o un mes malo, una época negativa. En cualquier caso, estudiar y persistir es la clave del éxito. “Por eso, es importantísimo respetar a la banca, no entrar en riesgo de ruina; todos hemos conocido jugadores muy talentosos que, por no respetarlo, han acabado perdiendo su capital. Supongo que ahí entra el ego”, señala Leo, que se fue a vivir a Andorra después de divorciarse en busca de un cambio de aires. Aunque había más: “Yo estuve toda la vida en España por amor, a pesar de que los márgenes se volvían minúsculos. Pero en 2023 me vine aquí porque tenía muchos amigos y porque ya era bastante dolorosa la situación fiscal respecto a mi profesionalidad”. Lo mismo opina Adrián, que con 18 años se marchó a Londres y ahí sigue: “Cuando quería profesionalizarme, en España no podía competir al nivel más alto porque tenía una regulación cerrada. Y ahora, a nivel fiscal, nuestra actividad no es rentable en España. Jugando los torneos que juego, la tasa impositiva es superior al retorno de inversión que generamos en el póker”.
Muchos hombres y pocas mujeres en las mesas de póker.
Aunque la industria del póker ha invertido muchos millones en atraer a mujeres a las mesas, la iniciativa no ha funcionado. “Cuando empecé a jugar hace 17 años, pensaba que, a medida que la industria invirtiera más recursos e hiciera más promociones para las mujeres, se igualaría porque éramos el 4%. 17 años después, seguimos siendo el 4%. Simplemente, a las chicas no les atrae tanto el póker. Pero eso no implica que a las que nos gusta, no podamos rendir a un nivel muy alto”, desvela Margets que, sin embargo, rechaza que sea un mundo machista. “No, no lo es. Algún cromañón me he encontrado, como también los hay fuera de las mesas. El jugador de póker, sobre todo en los niveles que jugamos nosotros, es una persona que se va a adaptar. O sea, sabe que estereotipar es mala receta”. Y Mateos añade: “Quizá es algo biológico, que al hombre le gusta más el riesgo. No lo sé, pero sí puedo decir que el póker de torneo es lo más justo que hay porque todos pagamos la misma inscripción y tenemos las mismas fichas y reglas”.
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