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La gala de los Oscar, otra ceremonia de poca reivindicación salvo Javier Bardem: “No a la guerra. Palestina libre”

El español fue la única estrella en pronunciarse sobre los conflictos en Oriente Próximo. Muy pocos de los candidatos a los galardones portaron insignias y símbolos

01:09
Bardem en los Oscar: "Somos ciudadanos ante de nada, tenemos el derecho de expresar lo que queramos"
Javier Bardem, durante la alfombra roja de los Oscar, en el teatro Dolby en Los Ángeles. Foto: Jordan Strauss (Jordan Strauss/Invision/AP)

“Todos los que nos están viendo en este momento, en todo el mundo son muy conscientes de que vivimos tiempos muy caóticos y aterradores”, afirmó Conan O’Brien en el monólogo de inicio de la 98ª edición de los premios de la Academia de Hollywood. “Es en momentos como estos cuando creo que los Oscar cobran especial relevancia”. Sin embargo, casi ninguno de los que pasaron por el escenario del teatro Dolby este domingo mencionó los episodios “aterradores” por los que atraviesa el mundo. Esta noche, en la que estaban representados 31 países de seis continentes, nadie nombró Ucrania, Irán, Israel, Gaza... El nombre de Palestina solo sonó una vez.

Javier Bardem prometió durante la alfombra roja que utilizaría el altavoz de los Oscar para hablar de “las cosas que importan”. Lo cumplió. Antes de entregar la estatuilla a mejor película internacional, el actor español se arrancó con un: “No a la guerra. Palestina libre”. No fue el único, pero tampoco hubo muchos más.

Le siguió el director de Valor sentimental, Joachim Trier, tras recoger el premio de manos de Bardem y de la actriz Priyanka Chopra Jonas. El cineasta realizó un poderoso discurso en el que parafraseó al novelista estadounidense James Baldwin: “Todos los adultos son responsables de los niños y no deberíamos votar a los presidentes que no tienen esto en cuenta”. Trier también quiso agradecer a todos los directores internacionales contra los que competía y que han retratado temas como las guerras y los conflictos bélicos.

Antes de las palabras de Bardem y de Trier —ya muy avanzada la gala—, la primera mención en referencia a los conflictos que atraviesa el mundo, tras el monólogo de O’Brien, fue: “Paremos todas estas guerras ahora”. Los responsables de Mr. Nadie contra Putin finalizaron así su discurso al recoger la estatuilla a mejor largo documental, que cuenta el día a día de un profesor ruso que se opone a las directrices “patrióticas” que reciben en el colegio para adoctrinar a los alumnos al iniciarse la invasión de Rusia a Ucrania. “Trata sobre cómo se pierde un país a través de innumerables pequeños actos de complicidad”, afirmó el director David Borenstein en el escenario junto al codirector, el profesor Pavel Talankin. “Cuando un gobierno asesina a personas en las calles, cuando no decimos nada, cuando los oligarcas se apoderan de los medios de comunicación y controlan cómo los producimos...”, añadió.

Aunque muchos esperaban un gran discurso protesta por parte de Jimmy Kimmel, el cómico estadounidense —que ya había presentado en anteriores ediciones esta gala— se limitó a elogiar “la valentía” de los directores de documentales: “Hay historias por las que te pueden matar si las cuentas”. Y señaló que, en algunos países, no se respeta la libertad de expresión, pero que no podía “decir cuáles eran”. Luego bromeó: “Dejémoslo en Corea del Norte y la CBS”. Razones tenía para decirlo: el late night show del presentador fue suspendido por una semana después de que hiciera un comentario sobre el asesinato del líder juvenil trumpista Charlie Kirk.

La 98ª edición de los premios más importantes del cine se celebró en plena escalada bélica en Irán, un conflicto que se suma a otros enfrentamientos abiertos o recientes. A la actriz estadounidense Hannah Einbinder, coprotagonista de la serie Hacks, no le “sorprendió que nadie haya dicho nada”. Por eso se sintió “un inmenso orgullo” cuando Javier Bardem dijo “Palestina libre”, en un lugar “como este”, declaró en la entrada de la fiesta poster de la revista Variety.

Bardem, que es uno de los actores de F1: La película, ya había anunciado en la alfombra roja: “Por eso estoy aquí también. Hago dos cosas, pertenecer a este circo [en referencia a los Oscar] y al mismo tiempo denunciar lo que hay que denunciar”, sentenció. Bardem, que portaba este domingo la misma pegatina de No a la guerra que usó en 2003 por la invasión de Irak, aseguró que el actual conflicto en Oriente Próximo es ilegal porque está “basado en mentiras”. “Estamos en las mismas: es otra guerra ilegal, donde matan gente inocente y se basa en mentiras. Antes eran armas de destrucción masiva; ahora es acabar con un régimen”, subrayó.

También, durante la alfombra roja previa a la gala, Saja Kilani, actriz protagonista de La voz de Hind, ha reivindicado que esa voz niña palestina asesinada por el ejército israelí “ha llegado hasta aquí y va a seguir hablando”. Su compañero de reparto, el actor palestino Amer Hlehel, ha denunciado que todavía queda mucho por lo que luchar “para conseguir nuestro reconocimiento en el mundo”. El elenco también criticó que Estados Unidos denegase el visado al protagonista, el actor Motaz Rajab, pocos días antes de los Oscar. Ellos llevaban un pin reivindicativo con una paloma de la paz y la leyenda “Artists4Ceasefire. A Just Peace” (Artistas por el alto el fuego. Una paz justa).

También luciendo el pin Artists4Ceasefire, Charithra Chandran, actriz en la serie de Netflix One Piece, señaló que la gente “está olvidando” a Gaza pero que la Franja “aún sufre”. “Lo que demandamos es un alto el fuego”, contó en The Hollywood Reporter.

La organización Artists4Ceasefire es un colectivo de actores, cineastas y otros artistas que abogan por un alto el fuego permanente en Gaza y una paz justa y duradera entre palestinos e israelíes desde finales de 2023. Diseñado por Shepard Fairey, la insignia muestra una paloma que lleva una flor de loto con un tallo de alambre de púas. Una imagen que, según la organización que se fundó dos semanas después de los atentados del 7 de octubre, simboliza la esperanza, la resiliencia y una paz justa.

Por su parte, Oliver Laxe, director de Sirât, nominada a mejor película internacional y mejor sonido, llegó a la alfombra roja con un único adorno en su traje negro de la firma gallega Adolfo Domínguez: un pin de sandía, la fruta convertida en símbolo de Palestina. “Hay que sostener el dolor de todo el mundo”, dijo en declaraciones a Efe, y reivindicó que hay que tener “en nuestra conciencia ese dolor y sostenerlo un poco, ayudar a sostener ese dolor”.

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