El cine de Brasil vive un momento dulce mientras sueña con ganar más premios Oscar
‘El agente secreto’ y Wagner Moura son candidatos a cuatro estatuillas un año después de que su país conquistara la primera de su historia


Brasil sueña con ganar este domingo en Los Ángeles un segundo Oscar, incluso un tercero… Sería un triunfo colosal solo un año después de entrar en el olimpo de Hollywood al conquistar la primera estatuilla para este país al que los últimos Mundiales se le resisten y que nunca ganó el Nobel. Acaricia la gloria cinematográfica con El agente secreto, un thriller sobre la huida de un profesor perseguido por la dictadura a Recife durante el Carnaval de 1977, una película que el director Kleber Mendonça Filho, de 57 años, escribió expresamente para el actor Wagner Moura, de 49. Premiada en Cannes, en los Globos de Oro... Y mayoritariamente aplaudida por la crítica tanto en casa como en el extranjero, más de dos millones de brasileños la han visto en el cine.
Este éxito confirma el momento dulce del cine brasileño en la estela de Aún estoy aquí, un drama ambientado también en el régimen militar y consagrado con el Oscar que rompió el maleficio.
Cuatro candidaturas atesora El agente secreto, las de mejor película, mejor película internacional, mejor actor principal (Wagner Moura) y mejor dirección de reparto. Otro brasileño, Adolpho Veloso, concurre como mejor director de fotografía con Sueños de trenes.
La euforia no alcanza los niveles de hace un año, pero el entusiasmo es grande. Los brasileños se preparan para seguir la gala del domingo a lo grande, en ambiente de final del Mundial de fútbol. Casi cuatro décadas han pasado desde que por última vez un país, Dinamarca, consiguió llevarse el Oscar a la mejor película extranjera dos años seguidos.
Para el escritor Xico Sá, que vivió el vibrante Recife de los años setenta, los premios y candidaturas al Oscar reflejan “la consolidación de la importancia del cine brasileño en el mundo, y un gran incentivo para que las generaciones jóvenes hagan cine en Pernambuco y en todo Brasil”, explicaba esta semana ante un café en São Paulo.
Tanto el director como el protagonista de El agente secreto llevan meses de intensa campaña de promoción por el extranjero. Nacidos ambos en Brasil nordestino durante la dictadura (1964-1985), Mendonça Filho es hijo de una historiadora; Moura, de un militar. Ambos han enfatizado el carácter político de la película y han opinado abiertamente sobre el papel político del cine y los festivales, la amenaza del autoritarismo —en su tierra y en Estados Unidos— y otras muchas cuestiones de actualidad.

“En Brasil, recordar es un acto político”, ha recalcado en sus intervenciones Mendonça Filho. En su filme, la opresión del régimen militar es mucho menos evidente que en Aún estoy aquí. No hay tanques, ni mazmorras, sino un aire pesado que asfixia a quien osa alzar la voz. Y el villano no es un dictador despiadado, sino un empresario protegido por los generales que envía a una pareja de sicarios a matar al profesor Armando Solimões, que encarna Moura. No resulta complicado encontrar en el filme algunos trazos heredados de aquella época en los oscuros tiempos para la cultura de la presidencia de Jair Bolsonaro.
“Esta película nació a causa de cómo nos sentimos Kleber y yo durante esa especie de Gobierno fascista”, contó el protagonista a la revista Variety.
Moura, que vive hace años en Los Ángeles con su esposa y tres hijos adolescentes, alcanzó la fama internacional como Pablo Escobar en Narcos. A ntes ya se asomó al extranjero en Tropa de elite, como un brutal capitán de la policía carioca, y se fogueó en las telenovelas.
El actor ha celebrado públicamente que el cine sea motivo de orgullo nacional, que los artistas sean admirados en contraposición al cuatrienio de Bolsonaro, cuando el Gobierno trató el arte como un foco de derroche de dinero público y cortó las subvenciones, además de atacarlo como supuesto un nido de enemigos comunistas. El propio Moura recibió el embate en forma de los mil obstáculos para estrenar Marighella, su debut en la dirección, una biografía del líder de la resistencia contra la dictadura.
“Vosotros no sabéis lo que es vivir en una dictadura”, avisaba a los estadounidenses en Variety, “ocurre poco a poco y, si no reaccionas ante las pequeñas cosas, asumen el poder”,. En esa y otras entrevistas ha expresado su orgullo de que, ante la insurrección, su país juzgara, condenara y encarcelara al presidente Bolsonaro.
Reflejo del radical cambio que supuso para la cultura el cambio de Gobierno en 2023, la sesión de cine organizada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para ver el thriller de Mendonça en su residencia con el elenco y varios ministros.
Después de que lograra cuatro candidaturas a los Oscars, el mandatario tuiteó: “¡El cine brasileño vive uno de los mejores momentos de su historia! La nominación de ‘El Agente Secreto’ (…) es un reconocimiento a nuestra cultura y a la capacidad de Brasil para contar historias que emocionan al mundo”.
El Gobierno de Lula restauró el Ministerio de Cultura, que dirige la cantante Margareth Menezes, renovó las inversiones públicas en el cine, y restauró las cuotas de pantalla. El año pasado se exhibieron más de 360 películas brasileñas. El momento dulce se traduce también en la apertura de salas. Nunca hubo tantas como ahora, más de 3.500 repartidas por todo el territorio. El año pasado, 14 ciudades estrenaron su primer cine. Y el exitazo de Aún estoy aquí contribuyó a que el público de filmes nacionales se triplicara.

En el elenco brilla especialmente Tânia Maria, que con 79 años interpreta a una señora anarcocomunista que dirige el albergue de Recife donde el profesor se refugia con otros disidentes. Su interpretación —el pitillo perenne, la voz ronca— la ha elevado a categoría de diva entre sus compatriotas.
El escritor Sá recuerda cómo “los años Bolsonaro [2019-2022] fueron mortales para el cine” brasileño por el fin abrupto de los incentivos a la industria. Y la abierta hostilidad. “El agente secreto tiene recursos de varios países. Tenemos cineastas pueden sobrevivir sin fondos públicos, pero esa chavalería que empezó a hacer cine animada por Kleber los necesita”. Cuenta que desde los noventa Pernambuco tiene un programa propio de incentivos que, gracias a eso, los cineastas locales alumbran al menos una gran película anual.
Aunque desde el extranjero puede pasar más inadvertido, el filme es una celebración de Recife, de Pernambuco, del Brasil nordestino. Esa es una de las señas de identidad de Mendonça. Ahí están el carnaval de Recife —tan distinto del carioca— o ese baile frenético llamado frevo. También emblemas nacionales como el Volkswagen escarabajo o el orelhão (orejón), la cabina telefónica.
“Es un retrato muy fiel de la ciudad, del color, de la cultura, del habla local”, señala Sá, que recuerda que, ya en los años veinte del siglo pasado, Recife tenía una industria de cine mudo. Este filme “es también un gran escaparate del nordeste y eso contribuye a un cierto reequilibrio porque el eje Río-São Paulo siempre ha sido más favorecido por la industria cultural”.
Para los nordestinos, tradicionalmente vistos por sus compatriotas del rico sudeste como gentes pobres, víctimas de sequías, impulsadas a emigrar… ese retrato de un Recife moderno en los setenta, con una cultura riquísima y majestuosas salas de cine como el São Luiz, aún abierto, es un orgullo impagable.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes




























































