Ir al contenido
_
_
_
_
crítica literaria
Crítica

Una mujer excepcional: la vida de Carmen Díez de Rivera

Carmen Domingo ofrece una innovadora biografía de la mujer que ocupó el cargo de consejera áulica del Rey y jefa de Gabinete de Adolfo Suárez durante la Transición

Carmen Díez de Rivera, durante su etapa como eurodiputada, en 1989. CHEMA CONESA

La soledad fue el precio glosa la vida de Carmen Díez de Rivera en un libro escrito por la filóloga y escritora catalana Carmen Domingo. Su lectura genera una evocación agridulce en quienes conocimos de cerca a la mujer que, tras la Reina, más alto cargo político ocupara durante la Transición de la dictadura a la democracia, como consejera áulica del Rey y jefa de Gabinete de Adolfo Suárez.

Evocación dulce, por la deslumbrante personalidad que exhibía, por la inteligencia seductora que mostraba y por el grato regalo de su generosa amistad; dimensiones que la autora de su biografía subraya con verbo ameno e informado. La amargura sobreviene al recordar la dolorosa perplejidad que le salió al paso con apenas 17 años, cuando descubrió que su tierno amor primero, a un paso ya de la boda, resultaba imposible: había permanecido en el engaño familiar sin haber sido informada de que su amado era su hermano. Abruptamente, su mundo sentimental se vino abajo y tuvo que reinventarse a sí misma en una gesta personal titánica. Hasta culminarla, cuenta Carmen Domingo, pasaría un lustro en busca de sí misma lejos de España.

Su autorreconstrucción cristalizó en una resiliente personalidad de acero, con una lucidez fuera de serie y, también hay que decirlo, un genio del demonio. Tal lucidez le hizo descubrir que su emancipación individual, tras aquella hipocresía de clase enraizada en la aristocracia de la que se desclasó, resultaba inviable sin luchar antes por la emancipación colectiva social y democrática de una España aherrojada, aún, por una dictadura de espadones y sacristanes. Para contribuir al acceso de España a las libertades democráticas, asumió la tarea política de obtener del Rey y de Adolfo Suárez la problemática legalización del Partido Comunista de España, más los otros partidos de izquierda y los sindicatos de clase. “Es una lucha agotadora contra la incomprensión de ambos”, me confesó: “El miedo al Ejército les paraliza”. Se trataba de animar a Carmen a no desfallecer, pero su convicción era firme; a ello unía sus reivindicaciones contra la discriminación generalizada de las mujeres y deploraba la falta de conciencia ecológica en la clase política.

El precio que tuvo que pagar por ser mujer, inteligente, bella y roja, resultaría muy alto, resalta Carmen Domingo, que destaca la honda soledad que le acompañaba: las amenazas surgían incluso de guardias civiles que custodiaban el palacio de la Moncloa, me confesó. Tuvo que dotarse del primer espray antiacoso que llegó del extranjero y soportar un día sí y otro también que la Prensa fascista la tildara de cortesana áulica, comunista filtradora de secretos de Estado o agente del KGB, cuando tal atribución, con el aparato policial franquista aún indemne, según temía, “podía entonces costarme la vida”, me contó. Uno de sus empeños más denodado consistió en que Adolfo Suárez autorizase el entierro masivo —y pacífico— de los abogados laboralistas asesinados por la extrema derecha en el bufete de Atocha, en enero de 1977. Lo consiguió. Aquello allanaría la legalización de los comunistas.

Poco antes de que el cáncer la matara, la telefoneé al hospital donde convalecía: quiero verte. “No quiero que me veas así”, respondió. Entonces, tengo a mano mi guitarra, ¿puedo cantarte una canción?, le dije. “Si, cántame La Internacional. Y prométeme una cosa”. Claro, lo que me pidas. “No dejes nunca de luchar por tus ideas”. Apenas unas horas después, Carmen murió. A su muerte, acudió a mi mente un poema de Shakespeare: “no logrará la muerte jactarse de ensombrecer tu memoria, cuando pervivas en versos inmortales”.

La obra de Carmen Domingo, premio Comillas 2026, eleva el rango de este género literario por la apabullante documentación testimonial acopiada y el ritmo de la pulcritud descriptiva, más la contextualización política y las sorprendentes revelaciones que incluye: toda una apuesta innovadora del género biográfico.

La soledad fue el precio. Vida de Carmen Díez de Rivera

Carmen Domingo
Tusquets, 2026
408 páginas, 22,90 euros

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a Papallones desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en Papallones.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
Recomendaciones Papallones
_
_