Los dispositivos de diagnósticos se están impregnando de la última tecnología para acabar con uno de los grandes problemas de la salud planetaria: cómo detectar cuándo el paciente está enfermo. Mejorar es crucial. La Organización Mundial de la Salud pone datos a algunas enfermedades: el cáncer de mama con un mal diagnóstico, baja de un 80% de supervivencia a la mitad, un 40%. Otro ejemplo es el cáncer de pulmón, donde la detección precoz mediante TAC de baja dosis a la población de riesgo ha demostrado que puede reducir un 20% la mortalidad. El adoptar nuevas técnicas como el big data, el machine learning, los wearables o los últimos sistemas de diagnóstico radiológico es el nuevo paradigma al que aspira la salud.

En esta nueva tendencia se incluye la precisión en anatomía patológica, mediante la cuál se confirman los diagnósticos oncológicos. Un buen ejemplo sería la colaboración entre el Hospital del Mont Sinaí en EE UU y la Fundación Champalimaud en Portugal. Este consorcio ha creado una base de datos digital de imágenes que coleccionan las muestras de tejido de pacientes de una red de seis hospitales. Esto permite a sus patólogos ampliar el estudio de enfermedades complejas como el cáncer e intercambiar reflexiones e investigación con sus iguales en base a una muestra de datos mucho más amplia.

La digitalización de la anatomía patológica es una tendencia, como demuestra la más reciente inauguración del primer laboratorio patológico totalmente digitalizado de España, en el Hospital Campus de la Salud de Granada.