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STREET

  • TIBURONES DE LAS FINANZAS
  • LUCHA DE DOS MACHOS ALFA
    • Team Rhoades VS Team Axe
    • Así empezó todo
    • Filosofía de vida
    • Millones de acordes
  • BILLIONS: LA SERIE
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TIBURONES DE LAS FINANZAS

La crisis económica de 2008 afectó a millones de personas que vieron cómo perdían sus ahorros, sus trabajos y sus casas. Los bancos obtuvieron grandes ganancias privadas gracias a pérdidas públicas. Muchos analistas habían advertido que si no existía una regularización, no habría sistema financiero que sostuviera la situación. Ni los gobiernos ni las empresas de regulación ni los bancos tomaron medidas. Tampoco se hicieron eco la mayoría de los medios de comunicación.

En el magnífico documental Inside Job (2010), Eliot Spitzer, el que fuera gobernador de Nueva York y fiscal general de la ciudad, explica cómo “los reguladores no hicieron su trabajo y tenían el poder para aplicar las medidas que yo tomaba cuando era fiscal, pero no lo hicieron”. Fiel reflejo de esta época, en Billions, nos encontramos al ficticio fiscal del sur de Nueva York, Chuck Rhoades, dispuesto a destapar las actividades fraudulentas cometidas por Bobby Axelrod, uno de esos tiburones de Wall Street que maneja los hilos en la sombra y manipula con sus apuestas la economía mundial.

La crisis de 2008 no fue un accidente, fue resultado de una industria que estaba fuera de control.

La crisis de 2008 no fue un accidente, fue resultado de una industria que estaba fuera de control. Documentales como Inside Job (2010), y películas como Malas noticias (2011), Margin Call (2011), El lobo de Wall Street (2013) y La gran apuesta (2015), han explicado en los últimos años qué es lo que ocurrió para que llegáramos a este punto.

Hay que recordar que, tras el crack del 29, el negocio financiero estaba fuertemente regulado. Los bancos tenían prohibido especular con el dinero de los clientes. Así continuó durante décadas hasta los años 80, donde el auge del sector financiero en EE UU dio lugar a varias crisis financieras. Hay que remontarse, por tanto, a la década de los 80 para entender dónde prendió la mecha que haría estallar la peor crisis económica vivida en años.

El origen: la era Reagan (años 80)

En los 80, los bancos de inversión se abren al público, con lo que obtienen fondos de los accionistas. Pronto, los ejecutivos de Wall Street comienzan a ganar mucho dinero. El presidente Ronald Reagan nombra Secretario de Estado a Donald Reagan, presidente del banco de inversión Merrill Lynch. Con el apoyo de los economistas y lobbys financieros, se inicia un periodo de desregularización. Las empresas de ahorro y préstamo comienzan a hacer operaciones de alto riesgo con el dinero de sus clientes. A finales de la década, cientos de estas compañías habían ido a la quiebra y miles de ejecutivos fueron a la cárcel por defraudar a sus empresas.

El caso más sonado fue el de Charles Keating, que había contratado a un economista, Alan Greenspan, que no vio riesgo en sus inversiones. Keating fue a la cárcel y Greenspan, sin embargo, fue nombrado Presidente de la Reserva Federal por Reagan, y fue reelegido por Clinton y Bush. No fue el único economista de dudosa reputación es ser contratado por el gobierno.
Oliver Stone mostraría los inicios del descontrol del mundo financiero en su película Wall Street (1987), inspirándose para el personaje de Gordon Gekko, interpretado por Michael Douglas –que ganó el Oscar–, en Ivan Boesky, uno de esos primeros brokers sin escrúpulos que utilizaba información privilegiada para especular en bolsa (y en el que se basa también el personaje de Axe en Billions).

Foto: Gordon Gekko (Michael Douglas) en Wall Street (1987)

Los lobos de Wall Street (años 90)

Las nuevas tecnologías crearon productos financieros más sofisticados, como los derivados. El resultado fue una mayor inestabilidad pues los inversores podían con estos derivados apostar por lo que quisieran. Los bancos dependían de este tipo de operaciones para ganar más dinero, así que siguieron evitando que fueran regulados.

A finales de los 90, además, Clinton fusionó a las dos mayores empresas del sector financiero (Citicorp y Travelers) creando Citigroup y haciéndolas más poderosas juntas. ¿Objetivo? Cuanto más grandes sean los bancos, si las cosas salen mal, más facilidad tendrán para recibir el dinero de rescate por parte de los gobiernos. Esta unión de alto riesgo había sido ilegal hasta entonces, pero la Reserva Federal hizo la vista gorda. Uno de sus promotores fue Robert Rubin, Secretario del Tesoro con Clinton y, antes, presidente del banco de inversión Goldman Sachs, que ganaría posteriormente 126 millones como Vicepresidente de Citigroup.

La desregularización trajo corrupción: aumentaron los casos de blanqueo de dinero, de fraude a los clientes y de falsificación de los libros de las empresas. Las compañías se enfrentaban a multas sin precedentes, mientras las inversoras no tenían que admitir ningún comportamiento anómalo.

En El lobo de Wall Street (2013), de Martin Scorsese, nominada a cinco premios Oscar, se cuenta la historia real de Jordan Belfort, un broker que se hizo multimillonario con actividades fraudulentas y que acabó en la cárcel tras ser perseguido por el FBI. Los inversores de Wall Street se muestran aquí como una manada de jóvenes codiciosos que tenían tanto dinero que no sabían qué hacer con él, malgastándolo en drogas y prostitución, y jugando con los ahorros de personas honradas de las que se reían en su cara.

Foto: Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street

El caso islandés (2000)

El documental Inside Job (2010), dirigido por Charles Ferguson y ganador de un Oscar, arranca con el inimaginable caso de Islandia, que se convertiría en un fiel reflejo de lo que ocurriría a escala mundial. Un país rico, sin desempleo, con una infraestructura moderna, buena educación y baja criminalidad, en resumen: un buen lugar para vivir. En el año 2000, el gobierno islandés comienza una etapa de desregularización que acabaría con esa imagen próspera e idílica de Islandia. Permitieron a grandes multinacionales invadir el país, arrasando el ecosistema. Los tres bancos más importantes fueron privatizados. En cinco años esos bancos pidieron prestados millones de dólares, 10 veces el valor de la economía islandesa.

Los banqueros se hicieron con enormes fondos. Comenzó la burbuja, el precio de las acciones se multiplicó por nueve y se duplicó el precio de la vivienda. Se hicieron auditorías, pero no se descubrió nada incorrecto. Las agencias de riesgo insistían en que Islandia era una buena inversión. El gobierno viajaba con los banqueros como relaciones públicas. A finales de 2008, los bancos quebraron y el desempleo se triplicó en tres meses. Nadie fue acusado.

Foto: Captura del vídeo del documental Inside Job

Créditos y más créditos (2001-2005)

Antes del cambio de siglo surgió otra crisis financiera, cuando los bancos de inversión crearon una burbuja con acciones de empresas de internet. En 2001, hubo miles de millones en pérdidas. Eliot Spitzer, el fiscal general de Nueva York, descubrió, tras una investigación, que los bancos habían apoyado a empresas de internet que sabían que fracasarían.

En apariencia, cuando Bush llegó a la Casa Blanca en 2001, el mercado financiero era rentable y más poderoso que nunca. Se dividía en cinco bancos de inversión, tres aseguradoras y tres agencias de clasificación. En el nuevo sistema, los acreedores vendían las hipotecas a bancos de inversión. Estos bancos combinaban varios préstamos para crear complejos derivados, que vendían a los inversores. El dinero del comprador iba directamente a los inversores, que contrataban a agencias de calificación para que valorasen esos derivados, asegurándoles lo que se llama la triple AAA: la puntuación más valorada. ¿Resultado? Los acreedores ya no se preocupaban si el deudor pagaba o no, empezaron a conceder préstamos de alto riesgo; los bancos de inversión sólo se preocupaban de vender más derivados y de obtener mayores beneficios, y las agencias de calificación no tenían nada ni nadie por encima que juzgase si su calificación era la correcta.

Entre 2000 y 2003 el número de hipotecas anuales se cuadriplicó. Además, habían aparecido los créditos subprime, con intereses más altos, lo que incrementó los créditos abusivos y que muchos deudores fueran personas que no podían pagarlos. En 2004, una investigación del FBI concluyó que había una epidemia de fraude hipotecario. Varias voces se alzaron, desde el FMI a varios medios de comunicación, pasando por varios economistas que publicaron libros y estudios al respecto, pero nadie tomó ninguna medida al respecto.

La (delirante) gran apuesta (2005)

Y aparece la burbuja inmobiliaria. Los precios de la vivienda se habían disparado porque cualquiera podía adquirir una vivienda. El boom inmobiliario no tuvo ningún sentido, excepto para los tiburones de Wall Street que se hicieron millonarios gracias a las bonificaciones. Lehman Brothers era una evaluadora de los préstamos subprime: su presidente, Richard Fuld, se llevó casi 500 millones de dólares. Los bancos no fueron investigados y siguieron pidiendo más dinero prestado, algo que se conoce con el término “apalancamiento”. En 2004 Henry Paulson, presidente del banco de inversión Goldman Sachs, ayudó a que el límite permitido se ampliase. Los bancos podían pedir más dinero prestado.

En La gran apuesta (2015), de Adam McKay, ganadora de un Oscar al mejor guión y basada en hechos reales narrados en su libro por el periodista Michael Lewis, cuatro visionarios descubren en 2005 lo que el gobierno, los bancos y los medios se niegan a ver. Predijeron la futura burbuja inmobiliaria y, como muestra de ello, se embarcan en una cruzada de lo más delirante: apostar en contra de los bancos, algo que demostrará que la banca esconde un lado oscuro para el que nadie está preparado.

El personaje de Axe en Billions recuerda al doctor Michael Burry, interpretado por Christian Bale. Burry era dueño de Scion Capital y vestía de forma casual a pesar de ser millonario, lo mismo que Axe al frente de Axe Capital.

Foto: Christian Bale en La gran apuesta

Crisis, ¿qué crisis? (2005-2008)

AIG, la mayor aseguradora del mundo, comienza a vender derivados llamados permutas de incumplimiento crediticio. Eran una póliza de seguros. Pero al no estar reguladas, AIG no tenía que apartar dinero para las pérdidas, pero sí pagaba bonificaciones a sus inversores por vender las permutas. En 2007, los auditores de AIG intentaron advertirles de los futuros problemas, pero nadie quiso escucharles.

En resumen, para los inversores nunca era demasiado. Mientras la crisis acechaba, ellos ganaban más y más millones. Lehman Brothers, por ejemplo, contaba con una flota de seis aviones y un helicóptero (en Billions, Axe tiene uno de cada). La banca se convirtió en una pelea tonta, de ‘Yo la tengo más grande que la tuya’, según Willem Buiter, economista jefe de Citigroup. Los brokers, según Jonathan Alpert, un terapeuta de altos ejecutivos (al estilo de la Wendy de Billions, gurú motivacional de Axe), cuenta cómo fuera del trabajo el estilo de vida pasaba por drogas, prostitución y cierre de tratos en bares de alterne.

El presidente mejor pagado de Wall Street, Henry Paulson en Goldman Sachs, es nombrado por Bush en 2006 Secretario del Tesoro. Paulson vendió sus acciones al entrar en el Gobierno, pero no pagó impuestos por una ley aprobada por el padre de Bush. Goldman Sachs fue una de la empresas que vendió activos basura a sus clientes con absoluto conocimiento.

Las agencias de calificación ganaron miles de millones dando altas calificaciones a valores de riesgo. Moody’s, la más grande, cuadriplicó sus beneficios entre 2000 y 2007. En los posteriores juicios a los responsables de estas agencias, la calificación que habían dado, dijeron, tenía que ser tratada como lo que era: sólo una “opinión”.

Foto: Bush y Paulson

Y llegó el crash de 2008

El efecto dominó comenzó el 15 de septiembre de 2008 con el anuncio de bancarrota del banco de inversión Lehman Brothers y la caída de la aseguradora más grande del mundo, AIG. Todas estas empresas que fueron fallando habían sido avaladas con altas calificaciones. Ni Lehman Brothers ni el gobierno de EE UU tenían un plan ante la quiebra y desconocían las leyes que imperaban en otros países al respecto.

Los embargos se dispararon. Los acreedores ya no podían vender los préstamos a bancos de inversión y miles de acreedores quebraron. Los mercados se desplomaron, originando una recesión mundial que costó miles de millones de dólares. La crisis dejó 30 millones de desempleados y duplicó la deuda nacional de EE UU.

En la película Margin Call (2011), de J. C. Chandor, cuyo guión fue nominado al Oscar, se analizan las 24 horas anteriores al día de la crisis en las oficinas de un banco de inversión. No se mencionan nombres reales, pero John Tuld, interpretado por Jeremy Irons, es una mezcla entre Richard Fuld, presidente de Lehman Brothers durante la quiebra de la empresa, y John Train, CEO de Merrill Lynch.

Foto: Kevin Spacey en la película Margin Call

Demasiado grande para caer

El republicano Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal desde 2006, había asegurado antes de la crisis que era impensable que descendiese el precio de la vivienda a nivel nacional. Cuatro meses antes de que Henry Paulson afirmase como Secretario de Estado que no había recesión, ésta ya había comenzado. Los bancos de inversión, según él, trabajaban con la reserva federal para fortalecer la situación.

En Malas noticias (Too Big to Fail, 2011), dirigida por Curtis Hanson, William Hurt interpreta a Henry Paulson y Paul Giamatti, a Ben Bernanke. Las secuencias que protagonizan juntos mientras desayunan reflejan la pasividad y permisividad con las que se enfrentaron ante la crisis. Giamatti parece resarcirse con Billions de este papel de “villano” de las finanzas.

Paulson y Bernanke gestionaron que AIG pasara a manos del Gobierno y rescataron a los bancos con miles de millones de dinero público. “Estoy jugando con las consecuencias de lo que se hizo hace muchos años”, se defendió Henry Paulson, en realidad, una de las personas que había jugado un papel fundamental en crear años antes dicha situación.

Foto: William Hurt en Malas noticias interpretando a Paulson

Y, ahora, ¿qué?

¿Por qué no se hizo una investigación más exhaustiva? Porque se encontraría a los culpables. Los hombres que provocaron la crisis y que hundieron a sus propias empresas desaparecieron con sus fortunas intactas. Los cinco altos ejecutivos de Lehman Brothers se quedaron con los miles de millones que habían ganado.

En la actualidad, sigue sin haber una regulación de los bancos. Tras la crisis, los bancos pequeños fueron absorbidos por los más grandes. Obama señaló la falta de regularización como causa del desastre. A pesar de sus promesas, a mediados de 2010 las reformas fueron muy débiles. Los asesores de Obama siguieron teniendo relación con bancos de inversión y agencias de regulación. Los creadores de la estructura que provocó la crisis siguen al frente de los asuntos económicos del gobierno. A pesar de todo, Ben Bernanke fue reelegido por Obama como Presidente de la Reserva Federal.

Además, sigue existiendo un conflicto de intereses entre los académicos que enseñan Economía en las universidades y que, al mismo tiempo, asesoran a políticos y empresas. Muchos de ellos se oponen a las reformas de los bancos porque no viven del dinero de docente si no de sus contratos de asesoramiento a estas mismas empresas.

Lo único cierto es que, tras la crisis, ningún alto ejecutivo ha sido inculpado o arrestado; no se ha designado a ningún fiscal especial y no se ha demandado a ninguna financiera por fraude. Se ha remontado la crisis, sí, y se promete que no volverá a pasar, pero ya vemos que ficciones como Billions siguen contando que no nos podemos fiar ni de unos ni de otros cuando lo que está en juego es el dinero.

Foto: Richard Fuld, CEO de Lehmann Brothers

La mejor explicación de la crisis

Una secuencia de cuatro minutos de la película Malas noticias (Too Big to Fail), en la que Henry Paulson (William Hurt) se reúne con su equipo, viene a resumir las artimañas del gobierno de EE UU para intentar salir airoso de la crisis. Ésta es la explicación que darían al mundo. “Wall Street empezó a conceder paquetes de préstamos para vivienda y a vender parte de esos préstamos a inversores. Y ganaban mucho dinero. Como los prestamistas ya habían concedido préstamos a personas con crédito, comienzan a dar préstamos a personas que, en principio, nunca podrían haber accedido a ellos. El americano medio confía en los bancos, busca alcanzar el sueño americano y se compra la casa. Los bancos sabían que los títulos con hipotecas basura eran un riesgo. Para controlarlo, el banco contrata a una aseguradora. Si hay impago, ésta lo cubrirá. Los bancos quitan así el riesgo del medio y pueden seguir invirtiendo más. AIG decidió asumir ese riesgo como aseguradora, porque ganaban grandes honorarios. En AIG pensaron que el precio de la vivienda seguiría subiendo, pero, contra todo pronóstico, baja. Los intereses suben y el comprador de la casa no paga. Los hipotecarios se hunden y AIG tiene que pagar todos los impagos en todo el mundo y al mismo tiempo. Y se hunde. Todos los bancos a los que aseguró registran pérdidas masivas el mismo día. Y todo el sistema financiero se hunde. ¿Por qué no fue regulado? Nadie lo quería. Ganaban mucho dinero”.

LUCHA DE EGOS
DE DOS MACHOS ALFA

El fiscal Chuck Rhoades trabaja por el bien público, pero se toma como un reto personal su enfrentamiento con el tiburón de las finanzas Bobby Axelrod, el único socio que sobrevivió de su empresa al atentado del 11-S y cuyo modelo de negocio es como el de los casinos: ir a por los peces gordos. En el medio, Wendy Rhoades, mujer del primero y empleada del segundo.

#TeamRhoades
#TeamAxe

Chuck Rhoades es el imbatible fiscal del distrito sur de Nueva York. Su pasado: familia acomodada, hijo de fiscal. Apariencia: traje con chaleco. Comida favorita: china y tupper en casa. Su secreto: practica bondage, dentro y fuera de casa. Casado, con un hijo y una hija.
Medita con una App del móvil.

Bobby Axelrod “Axe” dirige una empresa de inversión. Su pasado: familia humilde, hijo de un zapatero. Apariencia: camiseta y vaqueros. Comida favorita: la pizza de su pizzería y la que le cocina su chef en casa. Su secreto: llora con vídeos de YouTube. Casado y con dos hijos.
Medita con una App del móvil.

EL EQUIPO

Kate Sacher & Bryan Connerty
Kate Sacher & Bryan Connerty Pulsa Pulsa

Kate Sacher (Condola Rashad). Ayudante de Connerty, ascendió rápidamente y se gana la confianza de sus jefes trabajando duro. Brillante y ambiciosa, Rhoades destaca de ella que “siempre está buscando”. No duda en afirmar que quiere llegar a ser presidenta de EE UU. Hace todo lo posible para que Connerty se fije en ella y lo consigue.

Bryan Connerty (Toby Leonard Moore). Sensible, quiere hacer de este mundo un lugar mejor. Es la mano derecha de Rhoades, con el que comparte casi siempre comida china. Tiene un affaire con una agente del FBI hasta que su ayudante Kate se muestra interesada por él. Axe le tantea para que se vaya con él.

‘Dollar’ Bill & Mike ‘Wags’
‘Dollar’ Bill & Mike ‘Wags’ Pulsa Pulsa

‘Dollar’ Bill Stearn (Kelly AuCoin). Cierra los tratos sospechosos de Axe, es un hueso duro de roer. Aparentemente, lleva una vida perfecta. Profesor los domingos y bombero voluntario, pero es un mafioso, capaz de vender a su familia por Axe. Es el único detenido del entorno de Axe, con el que simula una pelea ante los empleados para dar ejemplo.

Mike ‘Wags’ Wagner (David Costabile). Si Axe fuera Batman, él sería su mayordomo. Su director de operaciones es para Axe “su canalla insaciable”. Su imagen de dandi moderno y, sobre todo, sus frases desagradables hacen que caiga mal. Cuando Axe no está se queda al cargo. Piensa que Axe es “el puto amo”.

SUS MUJERES

Wendy Rhoades

Trabaja como gurú motivacional con Axe desde hace 15 años, antes de casarse con su marido Rhoades. “No voy a ser el juguete con el que se golpeen el uno al otro”, les exige ante el conflicto de intereses. Leal, por Axe es capaz de meterse desnuda en una piscina, para probarle que no lleva un micro del FBI.

Wendy Rhoades
Lara Axelrod

Irlandesa de origen humilde como su marido Axe. De familia de policías, su hermano, bombero, murió en el 11-S. Dirige una granja y un restaurante en el que su hermana es la chef. “Te mereces un Nobel”, le dice Axe, pues ella actúa en la sombra por el bien de su marido. Desconfía de Wendy.

Lara Axelrod

ACTORES CAMALEÓNICOS

Paul Giamatti

(Connecticut, EE UU, 1967)

Papeles destacados: autor de cómic en American Splendor; enólogo aficionado en Entre copas; presidente en la miniserie John Adams; mánager de boxeo en Cinderella Man.
Premios: 2 Globos de Oro por John Adams y El mundo según Barney. 1 nominación al Oscar por Cinderella Man.

Paul Giamatti
Damian Lewis

(Londres, RU, 1971)

Papeles destacados: soldado en la miniserie Hermanos de sangre; policía acusado injustamente en la serie Life; sargento investigado por la CIA en Homeland; Enrique VIII en la miniserie Wolf Hall.
Premios: 1 Globo de Oro y 1 Emmy por Homeland.

Damian Lewis

Así empezó todo

El juego del ratón y el gato que protagonizan Rhoades y Axe es una partida de ajedrez que se compone de hábiles movimientos por parte de ambos. ¿Quién gana la jugada en cada episodio?

1

Rhoades

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Axe

Piloto

Rhoades y Axe coinciden por primera vez en unas conferencias a las que ambos han sido invitados como ponentes. Su primer cara a cara, casual, siembra la discordia personal. Pese al consejo de sus asesores, el, hasta entonces, discreto Axe compra una llamativa casa en la playa, lo que le pone definitivamente en el punto de mira de la fiscalía. “Pasaría de ser un millonario a otro rico tonto”, se dicen incrédulos. Para Rhoades es una muestra de quién es Axe: “Si es inocente, no la comprará; pero si la compra es culpable, porque demuestra que no tiene nada que perder”.

Derechos de denominación

Para llegar hasta Axe, Rhoades, primero, ataca a Birch, otro millonario sospechoso. Ante la posible investigación de la Comisión de valores, Axe engaña a sus empleados con un simulacro en sus oficinas. Axe demuestra que sabe cómo guardarse las espaldas.

YumTime

Axe contraataca y compra acciones de la empresa de dulces YumTime que está relacionada con el padre de Rhoades, un fiscal jubilado (y millonario). Mientras, Rhoades busca algún delator de los tejemanejes de Axe. “¿Cómo atacará la próxima vez?”, se pregunta el curtido padre de Rhoades con temor.

Estrangulamiento de posiciones cortas

Rhoades detiene a Decker, un ex empleado de Axe. Pero es su padre el que logra, con sus influencias en las altas esferas, manipular la compra que Axe hace de las acciones de la empresa de transportes Cross-Co.

La buena vida

Ante el acoso del FBI, Axe decide cerrar la empresa, pero Rhoades cree que sólo es una estrategia. La fiscalía intensifica su investigación y sigue interrogando a antiguos trabajadores de Axe. La prensa destapa la investigación. El mayor miedo de Axe se hace realidad: el FBI entra en sus oficinas.

El acuerdo

La investigación de Rhoades puede verse afectada por la relación laboral de su mujer, Wendy, con Axe. Es Wendy la que media entre ambos para que puedan llegar a un acuerdo. En el segundo encuentro entre Rhoades y Axe las cosas se ponen, sin embargo, más tensas. El posible conflicto de intereses provoca que Rhoades se retire del caso.¿Será también una estrategia?

El golpe

Connerty, la mano derecha de Rhoades, toma el relevo en la investigación (aunque, efectivamente, Rhoades sigue manejando los hilos desde la sombra). Consigue un informante (Donnie) al que le coloca un micro. La presión lleva a Axe a propinar un puñetazo a un vecino. Lo que podría haber sido motivo de escarnio, al contrario, le convierte en vídeo viral y en toda una estrella.

Alardes y críticas

Por primera vez, Rhoades, su mujer Wendy y Axe coinciden, y lo hacen (¿metáfora?) en un circo. Axe busca a un posible topo entre sus empleados, aunque, en realidad, está compinchado con Donnie. La prensa destapa cómo Axe se lucró con los atentados del 11-S.

¿Dónde coño está Donnie?

Axe puede controlar las escuchas del FBI, pero no la repercusión negativa de sus trapicheos en los atentados de Nueva York. Al hombre del pueblo, el de las donaciones y favores populares, se le pone en contra el pueblo. Y, especialmente, los bomberos.

Calidad de vida

Tregua en el tercer encuentro entre Rhoades y Axe en el funeral de Donnie. El juicio contra ‘Dollar’, el colaborador de Axe, es anulado por un juez al que intentó manipular Rhoades. Lara cierra el restaurante y la granja por las amenazas de los bomberos. El padre de Rhoades le anima a que se tome un año sabático.

Pensamiento mágico

Rhoades, que había criticado las artimañas de su padre, le pide ayuda desesperado. Axe se confiesa con Wendy, con la que mantiene una relación profesional cimentada en la confianza. Celoso, Rhoades es fotografiado entrando a un club de ‘bondage’, algo que podría poner en peligro su carrera. Rhoades le roba sus notas sobre Axe a su mujer.

La conversación

Axe intenta reflotar su empresa. Rhoades usa la información confidencial de Wendy para detener a Axe, pero cuando Wendy le descubre y le echa de casa decide parar la investigación. Wendy, además, renuncia a su trabajo con Axe. Obsesionado porque le hayan puesto micros en su empresa, Axe la desmantela entera. En su última escena juntos, Rhoades y Axe se quejan de que ambos han perdido a Wendy. Se enfrentan por última vez, Rhoades amenazándole con la cárcel y zanjando la conversación con la misma frase con la que describió a Axe en el piloto, pero, esta vez, refiriéndose a sí mismo: “El único enemigo es el que no tiene nada que perder”.

“Un buen torero no intenta matar a un toro fresco. Espera a que haya sido herido varias veces”

Rhoades

“Si eres multimillonario y entras en una sala es como ser una mujer con las tetas grandes: sabes lo que mira todo el mundo y sabes lo que quieren”

Axe

“Nadie cierra mientras tenga éxito. Esto no es Francia, es América. Creemos que la ‘noblesse oblige’ es un nuevo plato de la alta cocina”

Rhoades

“No somos carroñeros, somos glóbulos blancos echando del mercado empresas nocivas”

Axe

“No temo procesar a ningún hombre”

Rhoades

“¿Cuál es la gracia de tener tanto dinero si no puedes decir: ‘Que te den’?”

Axe

“No dejes que tu carrera la decida un jurado de mentes que pueden decidir un caso basándose en una mueca y no en la ley, algo que, la verdad, no pueden entender para empezar”

Rhoades

“Yo no me miento a mí mismo y no me quedo con perdedores. En cuanto veo que no son fiables, me alejo de ellos”

Axe

“¿Por qué le odio tanto? Sus fraudes pagan las escuelas de mis hijos y yo soy el estúpido que lo permite”

Rhoades

“Vamos a fabricar nuestro futuro. Nos vamos a defender duro. Vamos a movilizar la maquinaria de guerra y los que se atrevan a derrumbar nuestra casa verán la suya derrumbándose”

Axe

Millones de acordes

La banda sonora de Billions está compuesta por Eskmo, alias tras el que se esconde el músico de electrónica Brendan Angelides. En un repertorio de hasta 60 canciones, elegimos algunas escenas aún más memorables gracias a su música.

'High Tiding' - Nick Waterhouse (episodio 2)

“¿Quién hay más discreto que yo?”, le dice el cínico Axe a su mujer mientras se sube a su helicóptero privado.


'Ladytron' - Roxy Music (episodio 3)

Wendy, que no soporta las injusticias, anima a renunciar a Maria, una de las empleadas de Axe, cuando descubre que le iban a hacer la vida imposible si continuaba en la empresa. La canción suena mientras Maria sale del edificio con sus pertenencias.


'War' - Edwin Starr (episodio 3)

Rhoades, siempre cívico, obliga a un tipo a recoger la caca de su perro con la mano. Al final del episodio, se vuelven a cruzar y al ver que, ahora sí, lleva bolsas, Rhoades se siente vencedor.


'Harvester of Sorrow' - Metallica (episodio 4)

Metallica, el grupo favorito de Axe, toca para él y sus amigos antes de dar un concierto. Gracias a su charla con James Hetfield, el cantante, Axe decide cambiar de estilo de vida. En el episodio 6 suena otro tema de la banda, Master of Puppets, tras el encontronazo entre Rhoades y Axe.


'Debaser' - Pixies (episodio 7)

Lara obliga a sus hijos a ir a un campamento. Suena al final del episodio cuando Axe acude a rescatarlos, con cara de satisfacción.


'And the Cradle Will Rock...' - Van Halen (episodio 11)

Es tal la confianza entre ambos, que Axe y Wendy se divierten arrojando desde el balcón cosas a una papelera. Con Axe se hace lo que uno quiere y cuando quiere.


'I Just Might' - Ryan Adams (episodio 11)

Lara y su hermana recuerdan viejos tiempos y se van de compras. Al mismo tiempo, Bryan y Kate lanzan fuegos artificiales sin pensar en las consecuencias.


'Gotta Serve Somebody' - Bob Dylan (episodio 11)

Rhodes pone en peligro su matrimonio al robarle a su mujer sus notas de las sesiones con Axe.

SHOWTIME

El episodio piloto de Billions le dio a Showtime su mejor dato de audiencia de la historia de la cadena en EE UU. Aunque la serie creada por Andrew Ross Sorkin, periodista de finanzas de The New York Times, y el tándem Brian Koppelman y David Levien, guionistas de Rounders (1998), no está basada en personajes reales, sí existen conexiones con Wall Street. Paul Giamatti preparó su papel con el fiscal Preet Bharara, que trabajó en 80 casos y mantuvo una guerra parecida a la que vive Rhoades con Axe con el jefe de SAC Capital, Steve Cohen. Sorkin también cita como inspiración de Rhoades al alcalde y ex fiscal federal Rudy Guliani, que fue tras Ivan Boesky (en él se inspiró el personaje de Gordon Gekko de la película Wall Street).

En cuanto a Axe, su personaje es una combinación de Steve Cohen e Ivan Boesky. Y no olvidemos al joven periodista de la serie en el que el propio Sorkin se ve reflejado.

La segunda temporada continuará donde Rhoades y Axe lo dejaron. Tras un tour de force apasionante, el fiscal seguirá con su incansable cruzada para atrapar al multimillonario y éste no dudará en utilizar todo lo que pueda para enfrentarse a él. Rhoades pidió, desesperado, ayuda a su padre, tan obsesionado con acabar con Axe como su hijo.

El FBI continuará investigando cómo Axe infla las acciones, manipula los mercados, trafica con información y comete fraude. La mujer de Rhoades, Wendy, tendrá que tomar partido. El dinero nunca duerme en Wall Street, ni en Billions.

La segunda temporada de Billions se puede ver en Movistar Series. La primera temporada está disponible en VOD.

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