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01 June 1994 Rwanda. James Nachtwey (CONTACTO). World Press Photo 1995 Photo Contest - General News - 2nd prize. Photographer: James Nachtwey. Magnum Photos for Time. 1 June, 1994 A Hutu man at a Red Cross hospital in Nyanza, Rwanda. His face was mutilated by the Hutu 'Interahamwe' militia, who suspected him of sympathizing with the Tutsi rebels. Liberated from a nearby Hutu camp, where mainly Tutsis were incarcerated, starved, beaten, and killed, this man did not support the genocide and was thus subjected to the same treatment. Starved and attacked with machetes, he had managed to survive, though he was unable to speak and could barely walk or swallow when this photo was made. The animosity between the Hutu and Tutsi population groups in Rwanda had been simmering for decades. In April 1994, Hutu President Juvénal Habyarimana’s death in a plane crash near the capital of Kigali sparked murderous attacks on the Tutsi minority and Hutu moderates. The situation deteriorated further when the mainly Tutsi rebels of the Rwandan Patriotic Front (RPF) started pushing south from their stronghold in northern Rwanda. A mass exodus of people trying to escape excessive violence was underway by July.Foto: James Nachtwey (CONTACTO)
HISTORIA

¿De qué hablamos cuando hablamos de genocidio? La palabra que define el horror absoluto

El término genocidio nació para nombrar lo innombrable. Surgió en plena Segunda Guerra Mundial, cuando el jurista polaco Raphael Lemkin buscó una palabra capaz de describir la aniquilación planificada de pueblos enteros. Desde entonces, ha protagonizado juicios, debates políticos y batallas de memoria. Hoy, en medio de la guerra de Gaza, vuelve al centro de la discusión internacional. Pero dando un paso atrás, ¿de qué hablamos cuando hablamos de genocidio y por qué genera tanto debate este término?

¿De dónde viene? De la unión del griego genos (tribu, raza) y el latín cidio (muerte).

  • La propuesta de Lemkin cristalizó en la Convención sobre el Genocidio de 1948, el primer tratado internacional que obligó a los Estados a prevenir y castigar este crimen.

Genocidio frente a crímenes contra la humanidad. Mientras estos últimos protegen la dignidad de los individuos, el genocidio apunta contra la existencia de los pueblos como tales.

Una palabra que los Estados (y tribunales) temen pronunciar:

  • Demostrar la “intención genocida” —destruir total o parcialmente a un grupo— es tan difícil que pocos tribunales se atreven a declararlo.
  • En Ruanda, en 1994, la Administración estadounidense de Bill Clinton evitó usarla mientras 800.000 personas eran asesinadas.

¿Por qué? Porque este término nombra el horror absoluto y obliga a los Estados a enfrentarse a su responsabilidad. Su sola mención es incómoda porque activa un deber de actuar, y al mismo tiempo es imprescindible porque protege la existencia misma de los pueblos y la diversidad de la humanidad.

©Foto: James Nachtwey (CONTACTO)

Si quieres saber más, puedes leer aquí.

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