Las claves para organizar tus finanzas personales  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏  ͏ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­

 

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Cinco Días

Ordena tu economía

Piensa en tu dinero para no preocuparte (tanto) por él

NUÑO RODRIGO

Bienvenidos a Ordena tu economía, un boletín a modo de cursillo para aprender a gestionar nuestras finanzas personales en ocho entregas (esta introducción y siete capítulos), coordinado por Nuño Rodrigo y Laura Salces con la colaboración de periodistas especializados de la Redacción de Papallones

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Tres mujeres y un plan (2008). / IMDB

Nuestra relación con el dinero es conflictiva. Estamos incómodos al hablar de números, o lo hacemos con circunloquios, aunque sea el único tema que queramos tratar. Nos preocupa, ninguno podemos vivir de espaldas al dinero, pero a muchos nos gustaría que no fuera así. De esa paradoja nace este pequeño manual de autoayuda. Si queremos despreocuparnos por nuestro estado físico, mejor hacer un poco de ejercicio. Y si queremos que el dinero no nos condicione, es mejor manejarlo con un poco de orden.

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El dinero no debería ser un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir otras cosas, actuales o futuras, necesarias o accesorias. La versión 57 de un teléfono móvil con trillones de megapíxeles. Un techo bajo el que vivir. Una crema con ácido hialurónico. Dinero para la jubilación o para los niños. Un viaje o un colchón financiero. Trabajar menos... El primer paso para ordenar nuestra vida financiera es pensar para qué lo necesitamos y para qué lo queremos. Pero, a la vez, hay elementos objetivos que nos condicionan, nos guste o no, y determinarán nuestros patrones de consumo o de ahorro. Edad, familia, vivienda y nivel de ingresos (actuales y esperados). No hay plan financiero alguno que pueda obviar estos cuatro componentes:

1. Edad

No se dejen engañar; el tiempo lo estropea todo. Incluidas nuestras finanzas.

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  • Los niveles de renta y patrimonio tienden a subir con la edad (aquí los datos, si no se lo creen) por acumulación de experiencia laboral y, cuando se puede, ahorro o inversión (aquí cuenta la vivienda).

  • Pero, en términos comparables, es peor tener más años, porque uno tiene menos tiempo (en vida laboral, se entiende) para ingresar y, según el caso, más necesidades.

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Un plan de pensiones de empresa con 57 años es una buena idea, pero tenerlo con 27 es unas 10 veces mejor∗. Y no podemos pedir una hipoteca si nos queda poco para jubilarnos. El pescado está vendido. Por eso ordenar las finanzas es más importante cuanto más joven es uno, pero tiende a preocuparnos solo a medida que nos hacemos mayores. Mal.

∗Suponemos una aportación anual de 2.000 euros y una rentabilidad anual del 3%. Cuando el inversor tiene 67 años, si empezó a los 27 años el rendimiento (excluyendo aportaciones) será de 77.000 euros. Pero si empieza a los 57 años, se limitará a 5.600 euros

2. Familia

Desde el punto de vista financiero, tener hijos es la peor decisión posible; desde otros puntos de vista, la mejor. Y esto, por varios motivos:

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  • Supone un gasto corriente durante décadas y obliga (por lo general) a una mayor inversión en la vivienda habitual.

  • Los hijos también cambian nuestras preferencias, y valoramos más el tiempo.

  • A muchas mujeres (y esto es un drama, aquí los datos) les supone una merma de ingresos futuros .

  • Y, de remate, todo el mundo nos aconseja ahorrar para cuando los hijos sean mayores. Algo que a la mayoría de los padres les parece una broma pesada.

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Comentábamos antes que, idealmente, una planificación financiera básica debe empezar cuando uno es joven. Cuando la familia crece, es casi obligada, a menos que uno viva con un desahogo fuera de lo común. Si piensan que los pañales son caros, no son conscientes de la cantidad de alimentos que puede llegar a deglutir un adolescente. Las guarderías son caras, pero también las necesidades educativas básicas (libros, transporte) y las opcionales (extraescolares, clases de apoyo) aún más. Las carreras universitarias, la posibilidad de estudiar fuera… Y eso suponiendo que en el ámbito sanitario y laboral todo vaya sobre ruedas.

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La gran familia (1962). / IMDB

3. Vivienda

De forma creciente, y sobre todo en determinadas poblaciones, el acceso a la vivienda es un elemento crítico en las decisiones vitales. Un techo es la diferencia entre aceptar o no un trabajo, o entre poder estudiar o no una carrera. Entre vivir o sobrevivir. De hecho, alquilar un apartamento en una gran ciudad se come dos tercios del salario mínimo interprofesional (aquí los datos). La decisión de si comprar o alquilar, de dónde hacerlo o cómo demonios conseguirlo, es uno de nuestros grandes dilemas, que va más allá de lo económico, y el gran condicionante de nuestras finanzas personales.

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De hecho, más allá de motivos culturales muy arraigados, la obsesión española por tener una vivienda en propiedad es razonable. Si partimos de la inestabilidad de los precios del alquiler y del impacto que tienen sobre las expectativas de gasto, frente a la (relativa o no) predictibilidad de una hipoteca, el ladrillo es la gran planificación financiera patria, el gran plan de pensiones español.

4. Ingresos

Es obvio: es más fácil vivir con 3.000 euros al mes que con 1.500. Con 3.000 euros puedes ahorrar, invertir o endeudarte con menos cortapisas. Al menos sobre el papel, porque no se trata de un condicionante absoluto, sino relativo. Comparemos estos dos casos:

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  • Un recién licenciado de una carrera con alta demanda que ingrese 1.500 euros y viva en casa de sus padres puede elegir qué hacer: si ahorra, consume, viaja o se compra un piso.

  • Un padre de familia de 40 años con dos hijos pequeños que ingresa 3.000 euros (es el único sueldo en casa) no tiene tanta capacidad de decisión. Y, a su vez, vivirá relativamente más tranquilo si es un experto en informática que si su área de especialidad es la mecánica de los motores diésel.

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Importan los ingresos, sí, pero también las circunstancias y las expectativas.

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El cofre del hombre muerto (2006). / IMDB

Si alguien espera aún una fórmula para ganar dinero de forma segura, ser millonario antes de los 30 o vivir sin trabajar, lamento la decepción. El espíritu con el que hemos iniciado este camino no es arreglarle la vida a nadie, solo hacérsela un poco más fácil partiendo siempre de sus circunstancias o preferencias. No hay receta válida para todo el mundo al estilo de “haz 15 burpees y levántate a las 5.30”, porque todos somos distintos.

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A veces la mejor decisión es no tomar una mala decisión. Pedir dinero prestado para irse de vacaciones, no ahorrar nunca jamás o comprarse el mejor coche del pueblo (salvo que seamos el cacique local) no suelen llevar a nada bueno. La segunda mejor decisión es saber dónde estamos: qué dinero ganamos (y cuánto podemos esperar, razonablemente, ganar en un futuro), cuánto podemos gastar y si querremos tener ahorros cuando seamos más mayores. Cuestiones básicas que son un primer paso fundamental, porque a partir de ellas ya podremos desbrozar el horizonte.

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Tras esta primera entrega introductoria, en las próximas siete semanas intentaremos aportar herramientas y conceptos básicos para pensar un poco en el dinero cuando toca, y no cuando nos entran los apuros. Este es el plan de los próximos envíos:

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  • Paso 1: Las cosas que quizás no sepas... y deberías

  • Paso 2: La vivienda, la gran cuestión en España

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  • Paso 3: Sobrevivir a las deudas y seguir durmiendo bien

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  • Paso 4: Cómo ahorrar, y para qué ahorrar

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  • Paso 5: Trabajar para vivir. Trabajar para dejar de trabajar

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  • Paso 6: Hacienda y yo. Mejorar mi relación con el fisco

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  • Paso 7: Expectativas frente a realidad: aplicar lo aprendido al día a día

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Nota importante: Aunque muchos de los conceptos y pistas que incluye este boletín pueden ser útiles para cualquier suscriptor, Ordena tu economía está pensado sobre todo para los lectores españoles, ya que los sistemas de pensiones, los impuestos y muchas de las normas que condicionan las finanzas personales son específicas de cada país.

Muchas gracias por leernos. Dentro de una semana recibirás la segunda entrega de este boletín.

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